Impacto del Negativismo Mediático en la Participación Política y el Cinismo Ciudadano
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El Fenómeno del Videomalestar y la Pobreza Informativa
Malestar, negativismo mediático y cinismo político. El videomalestar deriva en un malestar mediático generalizado. La pobreza informativa, debida a la estructura actual de los medios, influye directamente en la participación política (tanto electoral como no electoral). Existe una dependencia importante de la información política a través de la televisión, la cual es proporcional a la baja participación política observada en el caso de España.
Muy pocos ciudadanos mantienen una imagen positiva de los políticos basada en lo que consumen en los medios; generalmente, las personas que no conocen de cerca su labor no suelen hablar bien de ellos. Los medios de comunicación son responsables de difundir esa imagen, contribuyendo a minar la democracia al proyectar una visión distorsionada, lo que provoca que la ciudadanía pierda interés en la política e incluso opte por la abstención.
Causas del Malestar Mediático
El malestar mediático se produce por los siguientes factores:
- Existencia de contenidos políticos informativos escasos y negativos.
- Menguante interés de las audiencias en los mismos (y fuga hacia contenidos alternativos).
- Capacidades de acceso a la información desiguales.
Según Delli y Keeter (1996), la relación con la información se basa en tres pilares:
- Oportunidad: Existencia de ciertos contenidos, fundamentalmente información política.
- Motivación: Interés de las audiencias por esos contenidos.
- Capacidad: Recursos intelectuales para comprenderlos.
Perspectivas Teóricas sobre la Comunicación y la Ciudadanía
Visión Pesimista (Carpini y Keeter, 1996)
Existe una correlación negativa entre el consumo de noticias por televisión y todo tipo de conocimiento cívico. En cambio, en el caso de la prensa escrita, se observa una correlación positiva. El conocimiento cívico es lo que inspira el “interés ilustrado”: la capacidad de las audiencias para conectar sus intereses privados con los públicos.
Visión Realista (Norris, 2000)
La exposición a los medios y la participación política forman un círculo virtuoso. Se distinguen tres agendas: política, mediática y ciudadana. Aquellos individuos con mayor interés en la política y un compromiso cívico más sólido son los mayores consumidores de información. Este consumo, a su vez, los reafirma en su interés y participación activa.
Visión Optimista (Newton, 2006)
La relación entre los medios de comunicación y la participación política es considerada muy débil. Los efectos mediáticos estarían mitigados y diluidos por otros factores de mayor importancia, tales como:
- Clase social, religión y edad.
- Educación y sexo.
- Redes sociales, conocimiento personal y experiencia directa.
No obstante, se reconoce que la información política negativa (negativismo mediático) está en ascenso, al igual que el cinismo político de la ciudadanía.
Negativismo Mediático y Desmotivación Cívica
El negativismo mediático se caracteriza por destacar únicamente los aspectos negativos de la política. En las campañas electorales, esto se traduce a menudo en una mera confrontación entre contendientes, con un énfasis excesivo en la violencia, el delito y la incompetencia política.
La comunicación política basada en el ataque estimula el aumento de la abstención electoral. El sector del electorado que más se desmoviliza es aquel que no experimenta lazos fuertes con ningún partido político. Como resultado, cada vez más votantes centrados y no identificados se alejan del mundo de la política, ensanchando la brecha entre los implicados y los automarginados.
El desenlace final es el cinismo político. La ciudadanía establece una distancia desmesurada entre una alta legitimidad del sistema político y una eficacia percibida muy baja. Mientras la legitimidad del sistema puede mantenerse, la percepción de su eficacia desciende, lo que conlleva una baja implicación del ciudadano y, finalmente, una profunda desmotivación cívica.