El Impacto del Cristianismo en la Filosofía Occidental: De la Ousía al Horizonte de la Nihilidad

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El Cristianismo y su Repercusión en la Filosofía

En los siglos que transcurren entre Aristóteles y Ockham se producen en Europa dos transiciones fundamentales:

  • El paso de la filosofía griega a la filosofía occidental.
  • El paso de la espiritualidad pagana a la espiritualidad cristiana.

Este segundo paso es un hecho religioso, pero repercute profundamente en la filosofía, porque gracias a él se constituye la filosofía occidental. En efecto: si la filosofía occidental es distinta de la griega y cuenta con un horizonte propio, se debe a su relación con una religión, el cristianismo, ajena al mundo griego y opuesta en muchos aspectos a él.

La Instauración del “Horizonte de la Nihilidad”

La religión cristiana aporta una nueva concepción de Dios y una nueva concepción de la relación de Dios con el mundo:

  1. Según el cristianismo, Dios es un ser personal e infinito. Como es infinito, no puede haber varios dioses: solo puede haber uno (al contrario de lo que afirmaba Aristóteles). Es decir: el cristianismo, basándose en la infinitud de Dios, defiende su unicidad. Es, por tanto, una religión monoteísta.
  2. Su relación con el mundo es una relación “Creador”-“criaturas”.

El creacionismo propio del cristianismo trajo consigo un nuevo horizonte para la filosofía: el “horizonte de la nihilidad” (según Zubiri). La creación es la producción que Dios hace del mundo a partir de la nada (ex nihilo).

La Negación de la Ousía

El creacionismo cristiano tiene como consecuencia filosófica la negación de la ousía. El mundo, para el cristianismo, tiene ser; pero su ser es un ser creado. Ser creado significa haber sido producido desde la nada. Algo que ha sido producido desde la nada no puede poseer plenitud, ni tampoco puede ser autosuficiente ni independiente, ya que su ser no le pertenece por sí mismo, sino por la acción creadora de Dios, que es quien se lo proporciona. Si no posee plenitud y no es autosuficiente e independiente, entonces no es ousía. Por lo tanto, la consecuencia filosófica del creacionismo cristiano es la negación de la ousía. Esta no tiene cabida dentro del horizonte de la nihilidad.

Las tres propiedades que la filosofía griega le atribuyó a la ousía —la plenitud, la autosuficiencia y la independencia— se convierten, en el cristianismo, en atributos de Dios. Pero el Dios del cristianismo no es ousía, al contrario que las Ideas de Platón o las sustancias de Aristóteles, porque, para estos filósofos, la Idea y la sustancia son realidades que están dentro del Universo; mientras que, para el cristianismo, Dios es una realidad que está fuera del Universo. El contraste entre la filosofía griega y el cristianismo consiste en que, mientras que la primera pone la plenitud, la autosuficiencia y la independencia dentro del Universo, y a eso lo llama “ousía”, el segundo las pone fuera del Universo, y a eso lo llama Dios.

La Supremacía de la Teología

En la filosofía medieval, la teología desplaza a la filosofía y se convierte en la ciencia suprema, porque la ousía, para Platón y Aristóteles, era el objeto de la filosofía; pero Dios, para el cristianismo, es, sobre todo, el objeto de la teología. El horizonte de la nihilidad, dentro del que se elabora esta filosofía, es inherentemente teológico.

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