El Impacto Ambiental Oculto de la Guerra y la Industria Militar en el Siglo XX

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El Legado Tóxico: Contaminación Derivada de la Actividad Militar

Por otra parte, es importante resaltar la contaminación química, biológica y radiactiva provocada a lo largo del siglo XX por la guerra y la industria militar.

Armamento Químico y Biológico: Un Siglo de Impactos

El armamento químico y biológico se utilizó de forma importante en la Primera Guerra Mundial, con efectos humanos tremendos. Por esta razón, los países occidentales decidieron en Ginebra en 1923 no recurrir a este tipo de armas, pero se utilizaron ampliamente contra los movimientos de liberación nacional en los territorios bajo su dominio colonial en el periodo de entreguerras (incluida España en el Rif). En la Segunda Guerra Mundial su uso fue «contenido», pues cada bando temía que, si lo utilizaba masivamente, el bando contrario respondería de la misma forma. Japón fue, quizás, el que más recurrió a ello.

Sin embargo, su producción y almacenamiento siguieron en aumento, sobre todo después de la Segunda Guerra Mundial durante la Guerra Fría, y fueron utilizadas por Estados Unidos en Vietnam. Este tipo de armamento fue empleado ampliamente en la Guerra Irak-Irán en los años 80, siendo proporcionado a Sadam Husein por países occidentales, y no se llegaría a prohibir hasta después de la caída del Muro de Berlín y el colapso de la URSS. Es entonces, en 1993, cuando en el marco de la ONU se firma la Convención sobre Armamento Químico y Bacteriológico, que prohíbe —en teoría— su producción y almacenamiento, pasando a considerar estas armas como de destrucción masiva. A pesar de ello, su producción y utilización a lo largo de todo el siglo pasado han tenido importantes impactos ambientales, todavía por determinar con exactitud, pues el secretismo militar lo impide.

La Era Nuclear y sus Consecuencias Radiactivas

Lo mismo podemos decir del armamento nuclear y de las múltiples pruebas nucleares realizadas en muchas partes del mundo por las potencias nucleares en las últimas décadas, tras los bombardeos de Hiroshima y Nagasaki que abrieron la carrera nuclear mundial. Algunos de los lugares afectados fueron:

  • Nevada (Estados Unidos)
  • Argelia (Francia)
  • La Polinesia Francesa
  • Siberia (URSS)

Pero también conviene subrayar el fuerte impacto radiactivo que las armas con uranio empobrecido han tenido en las actuaciones militares contra Irak o en la guerra contra Serbia. Sus impactos humanos cada vez son más conocidos y denunciados, pero sus repercusiones ambientales reales permanecen en gran medida ocultas.

Resistencias Sociales y la Gobernanza del Riesgo Global

Finalmente, cabe mencionar que las resistencias sociales en relación con los impactos medioambientales y humanos del lado más sombrío e «invisible» del metabolismo urbano-agroindustrial (incluida su dimensión militar), es decir, sus outputs biofísicos, han sido en general menores que las resistencias a los impactos de sus inputs biofísicos, antes mencionados.

De todos modos, las formas de contaminación más intensas no se han producido sin una fuerte contestación social, sobre todo si se producían en el interior o en las cercanías de importantes concentraciones humanas, como apuntaremos más tarde. Y esa contestación propició en muchos casos la toma de medidas para reducir los impactos ambientales y sociales.

Sin embargo, el advenimiento a finales del siglo de la llamada Sociedad del Riesgo a escala global, en la que dicho riesgo se intensifica en determinados territorios periféricos, hace que este pase a ser considerado como una forma más de facilitar la gobernanza política del capitalismo global. La activación del miedo de masas ante presentes o futuros riesgos, y sobre todo el tratamiento mediático de los riesgos que proliferan en la periferia, hace que la población valore la mayor «normalidad» de los territorios centrales, donde «esas cosas» que «allí» acontecen, «aquí» no pasan, gracias al buen hacer político-empresarial. Eso sí, no se informa ni se debate sobre por qué ocurren «esas cosas», si «aquí» también se dan, aunque de otras formas, y mucho menos si es posible abordarlas seriamente sin un profundo cambio del sistema urbano-agroindustrial a escala mundial.

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