El impacto del 98: Crisis, Regeneracionismo y la Transformación de España
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Una crisis política y moral
A pesar de lo que se pensaba en un principio, la pérdida de las últimas colonias no tuvo unas repercusiones económicas tan calamitosas: la industria nacional se recuperó pronto. Incluso resultó positiva la repatriación a España de los capitales situados en América, ya que propiciaron un gran desarrollo de la banca española. Tampoco supuso una crisis política, pues el sistema de la Restauración pervivió a la crisis: el sistema político sobrevivió al desastre. La derrota no supuso un cambio de gobierno ni puso en peligro la monarquía, pero hizo surgir el regeneracionismo.
Mayor fue el impacto moral, ideológico y psicológico: sumió a la sociedad y a la clase política en un estado de frustración ante la pérdida total del mito del Imperio español. En el campo de la literatura, un grupo de literatos y pensadores intentó reflexionar sobre el “problema de España” en un sentido crítico y pesimista. Pensaban que, tras el cataclismo del 98, había llegado el momento de la regeneración moral, social y cultural del país (Generación del 98: Edad de Plata de la cultura española, que finalizó hacia 1936, con figuras como Unamuno, Valle-Inclán, Antonio Machado, Pío Baroja...). Estos autores consideraban la falta de educación una de las causas del atraso del país y criticaban el sistema de la Restauración y su funcionamiento.
El regeneracionismo
Desde 1868, un grupo de intelectuales se aglutinó en la Institución Libre de Enseñanza, apostando por la modernización del país, especialmente en lo referente a la educación. Destacan intelectuales como Francisco Giner de los Ríos y Joaquín Costa. Su acción se acentuó tras la crisis del 98.
El regeneracionismo fue una corriente de pensamiento que se originó a raíz de la crisis de 1898, como respuesta alternativa al sistema político de la Restauración, que se consideraba viciado. Este planteamiento ético ante la sociedad y la política se puede dividir en dos grandes corrientes:
- Un regeneracionismo desde dentro del sistema: representado por Silvela o Maura, que limitaban su crítica solo a los aspectos más negativos.
- Un regeneracionismo al margen del sistema: cuya figura más representativa fue Joaquín Costa, que criticaba el sistema político en su totalidad.