El Poder de la Imaginación en la Literatura Infantil: Perspectivas de Gianni Rodari

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La imaginación en la literatura infantil según Rodari

Un libro para niños se puede considerar como logrado cuando interesa a los niños y estimula y compromete sus energías morales. El libro ha de responder a cualquier pregunta fundamental: un instrumento de su crecimiento.

No hay que olvidar que un niño es un centro de actividades y de relaciones.

Debe ser una "biblioteca de trabajo", un campo de juego, un gran espacio abierto que pueda gestionar libremente y que está a su servicio en distintos momentos.

Libros al servicio de los niños, no niños al servicio de los libros. Es decir, que nos adaptemos al alumno, a lo que pueda interesarle. Libros para niños productores de cultura y de valores, no para niños consumidores pasivos de valores y de cultura producidos y dictados por otro.

La superación de los géneros y la formación de la mente

En esta visión no se plantea el problema de los "géneros"; no hay jerarquías a respetar, ni oposición entre libros de ficción y libros que dan informaciones sobre el mundo físico o el mundo humano, o sobre la relación entre ambos mundos. Una historia fantástica ofrece ciertos estímulos y da ciertas informaciones. Un libro sobre animales o sobre las máquinas da otros estímulos e informaciones. Todo es, a la vez, alimento para la misma imaginación; son "materia primera" para la formación de la misma mente, capaz de juicio crítico.

Adulto es quien elige serlo

Es obvio que no basta con un solo tipo de "escritor para niños"; deben darse tipos diferentes, diversos planos de la mente. Un escritor le ayudará a descubrir la lengua, sus capacidades de sorpresa y de invención. Otro le ofrecerá instrumentos para descubrir las cosas y penetrar en su significado. Todos le son igualmente útiles y necesarios. Y de eso, solo él es el árbitro y nadie más que él.

Para ser útil al niño lector, el adulto que escribe ha de seguir siendo él mismo. No se ha de fingir niño ni imponerse unos límites; si pelean.

Sintonía con el presente y la realidad

Los niños no creen en un mundo separado del nuestro; están rodeados de una densa atmósfera de información que es la misma que los adultos respiramos. Los libros destinados a los niños deberían procurar no ser libros fuera del tiempo. No hay ni un solo problema del presente al que los niños no sean sensibles, aunque a veces parezcan distraídos. Un buen libro para los niños de hoy debe ser un libro que sintonice con el calendario y con sus problemas. Con los niños puede hablarse de todo, siempre que se les pida ayuda para hallar el lenguaje justo para hacerlo.

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