La Iluminación Divina y la Naturaleza del Conocimiento en San Agustín
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San Agustín de Hipona: El Problema del Conocimiento
Para San Agustín, la **fe** y la **razón** son las dos alas que posee el hombre para llegar al conocimiento de la verdad. La fe es un don de Dios, y la razón humana, siendo imagen de Dios, actúa como una colaboradora de la fe, ayudando al hombre en su camino hacia ella.
La Argumentación Platónica y las Ideas Divinas
Según San Agustín, es posible conocer la verdad siguiendo una argumentación platónica. La mente humana es capaz de juzgar sobre la existencia de cosas bellas porque debe existir una **idea de belleza** anterior, y esta idea está inscrita en la mente humana. Estas ideas no pueden proceder de la experiencia sensible, ya que las cosas sensibles son cambiantes y lo cambiante no puede fundamentar conocimiento alguno ni ser fundamento de la verdad. El espíritu humano es limitado, por lo que no puede ser el origen de estas ideas. Las ideas son descubiertas por la mente, pero no dependen de ella. Tampoco se descubren por reminiscencia, ya que eso implicaría la existencia eterna del alma. En cambio, estas ideas están en Dios, y Él interviene en el alma iluminándola.
La Creación y la Naturaleza del Tiempo
La **creación** es un concepto teológico, no una categoría filosófica. La realidad no puede proceder de una materia preexistente, pues entonces esa materia tendría un atributo de eternidad, el cual solo es aplicable a Dios. La creación es temporal, y el tiempo empieza con ella. Las cosas creadas son **contingentes** por el hecho de haber sido creadas por Dios, y es un acto voluntario de Dios.
Antropología: Alma y Cuerpo
Para Agustín de Hipona, el ser humano es el resultado de la unión de **alma** y **cuerpo**, estando este último supeditado a la primera, ya que debe estar sometida a ella. El cuerpo es el instrumento del alma y sus operaciones. El alma es **inmortal**, pero no eterna. El alma es ontológicamente superior al cuerpo; no es eterna, pero sí inmortal.
Libertad, Libre Albedrío y la Gracia Divina
La fe cristiana presenta la imagen de un Dios que premia al hombre bueno, por tanto, la fe debe ser compatible con la **libertad**. El alma humana está corrompida por el **pecado original** y necesita de la **gracia** para actuar moralmente. San Agustín distingue entre libertad y libre albedrío para resolver esta cuestión:
- El **libre albedrío** es la capacidad de elección entre el bien y el mal. Por el pecado original, el hombre siente la debilidad de las pasiones y es capaz de mal.
- La **libertad**, con la ayuda de la gracia, es la elección del bien.
La Ontología del Mal
Para Agustín de Hipona, el **mal** no tiene realidad ontológica, pues es ausencia de bien. Agustín afirma el no-ser del mal, ya que este no tiene realidad sustancial; es ausencia del bien. Por tanto, como es un no-ser, el mal no ha sido creado por Dios.