Identificación de Riesgos y Fortalezas en el Contexto del Bienestar Infantil
Enviado por Chuletator online y clasificado en Formación y Orientación Laboral
Escrito el en
español con un tamaño de 7,31 KB
Factores de Riesgo y Protección Frente al Maltrato Infantil
Los factores de riesgo se definen como aquellas condiciones biológicas, psicológicas o sociales que tienen el potencial de perjudicar el desarrollo psíquico y social del menor. Estos factores se manifiestan a través de roles parentales y familiares deficitarios, entornos adversos, condiciones personales de vulnerabilidad o servicios de protección ineficaces.
Roles Parentales y Familiares Deficitarios
El ámbito familiar es fundamental para el desarrollo y la protección del menor. De aquí emanan muchas de las posibles situaciones de riesgo, maltrato y negligencia que sufren los niños y niñas.
- Factores económicos: Una economía deficitaria en la unidad de convivencia obstaculiza la satisfacción de las necesidades básicas de los menores y aumenta el estrés en los responsables.
- Factores laborales: La dificultad para conseguir empleo estable, la inestabilidad laboral, la falta de hábitos laborales, el exceso de horas de jornada, la sobrecarga o la falta de conciliación laboral y familiar repercuten directamente en los menores, generando situaciones de riesgo.
- Factores relacionados con la vivienda: Suelen provocar problemas de convivencia (por ejemplo, hacinamiento) e insalubridad o peligrosidad (suciedad, desorden) si las condiciones no son adecuadas.
- Factores relacionados con la composición y dinámica familiar: La composición familiar no es un riesgo en sí misma; los riesgos surgen ante la carencia de políticas de apoyo. La dinámica relacional es una fuente potencial de riesgo cuando existen roles familiares inestables e indefinidos, relaciones de pareja conflictivas, procesos de separación complicados y violencia de género. En cuanto a los menores, pueden darse expectativas inadecuadas hacia ellos, asunción de roles que no les corresponden y delegación de funciones parentales.
- Factores relacionados con las habilidades parentales: Implica la carencia de habilidades básicas de cuidado, la falta de capacidad para dialogar o la existencia de patrones de relación extremos (permisividad, sobreprotección o autoritarismo).
- Factores relacionados con la historia de los progenitores: La transmisión intergeneracional de patrones relacionales agresivos, de negligencia, de maltratos y de abusos contribuye a la interiorización de estos modelos y a su reproducción en las relaciones adultas significativas.
- Factores relacionados con la aceptación de la pérdida: El incremento y ejercicio de autonomía por parte de los hijos, a medida que evolucionan, puede ser vivido negativamente por progenitores que no saben adaptarse a su nuevo rol.
Entorno Social y Comunitario Adverso
Un entorno desfavorable desempeña un papel importante en la configuración de las situaciones de riesgo:
- Factores relacionados con la red y las relaciones sociales: El aislamiento familiar por motivos sociales, culturales o religiosos; las relaciones sociales escasas; la carencia de una red familiar próxima y disponible; o la relación de los progenitores con grupos ilegales o marginales son elementos configuradores de un entorno desfavorable. Ser migrantes recién llegados o pertenecer a minorías socialmente desfavorecidas también condiciona el aislamiento y la falta de red social.
- Factores relacionados con la justicia: Si los progenitores tienen o han tenido problemas con la justicia, o afrontan procesos judiciales e ingresos en prisión, esto puede generar problemas personales y de convivencia que ponen en peligro a los menores.
Condiciones Personales de Vulnerabilidad
Entre los factores de riesgo relativos al propio individuo destacan aquellos asociados a la salud y la personalidad:
- Factores relacionados con la salud: Una salud frágil requiere asistencia y tratamiento médico o atención terapéutica continua. Los niños y niñas en esta situación necesitan cuidados superiores que no siempre sus progenitores pueden prestar. Además, es difícil que cumplan las expectativas familiares, lo que genera frustración y estrés.
- Factores de personalidad: Ciertos patrones de la personalidad del menor, llevados a situaciones extremas, pueden suponer un riesgo: patrones relacionales dependientes, vínculos afectivos y emocionales inadecuados, sumisión a la presión del grupo, falta de autoestima, autoconcepto y autoimagen erróneos, entre otros.
Servicios Comunitarios y Educativos de Protección
Los servicios comunitarios y educativos son contextos de cotidianidad y desarrollo para los menores, y en ellos también existen factores de riesgo:
- Factores relacionados con los profesionales: La falta de formación adecuada, unas condiciones laborales insuficientes que generen estrés y agotamiento profesional, o la falta de sintonía y colaboración en el trabajo en equipo repercuten, por razones obvias, en la atención a los menores.
- Factores relacionados con la intervención: Incluyen ratios excesivas que dificultan la atención adecuada a las necesidades personales, la aplicación de metodologías inadecuadas o contraproducentes para gestionar la conflictividad (castigo, corrección, etc.), y la inexistencia o inadecuación de un marco normativo para la relación entre menores e instituciones.
- Factores relacionados con la responsabilidad pública: Se refieren a la garantía de una red de servicios y recursos públicos de atención a la infancia y a la familia que asegure la igualdad y los derechos de los menores.
Los Factores de Protección
Los mismos elementos que actúan como factores de riesgo se convierten en factores de protección si cambian de signo, es decir, si son favorecedores en lugar de desfavorables:
- Los vínculos afectivos con la familia: Una familia estructurada con modelos parentales dialogantes, democráticos, estables y bien establecidos favorece la superación de situaciones de riesgo y fomenta la protección. El menor puede expresar el malestar generado por situaciones adversas (como la pobreza o el entorno violento) y recibirá orientaciones y valores para afrontarlas, fortaleciendo su protección.
- Los sistemas sociales de apoyo: La comunidad, la red social y los servicios a los que asiste el menor pueden ser fuentes de protección. Una comunidad respetuosa y corresponsable ejerce un control social informal protector. La familia extensa e incluso las amistades pueden proporcionar la ayuda y orientación necesarias. Los profesionales de las entidades y servicios pueden detectar, intervenir y eliminar los factores de riesgo para garantizar el buen desarrollo del menor.
- Las características individuales: Destaca la resiliencia como la capacidad de sobreponerse a un estímulo adverso saliendo fortalecido y mejorado. Tampoco debe olvidarse el efecto amortiguador del riesgo que se logra al poseer una buena autoestima, seguridad y confianza en uno mismo, facilidad para comunicarse y capacidad de empatía.