De la Idea de Bien a la Eudaimonia: Convergencias y Divergencias Ético-Políticas entre Platón y Aristóteles
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PREGUNTA 3 EXAMEN ARISTÓTELES
La Relación Filosófica entre Maestro y Discípulo
Si hay alguien con quien es inevitable relacionar a **Aristóteles** es con **Platón**, su maestro. Recordemos que, además, Aristóteles estudió en la **Academia Platónica**.
La Ética y la Búsqueda del Bien Supremo
La **teoría ética** de Aristóteles puede verse como una crítica a la **Idea de Bien** de Platón. En este sentido, Aristóteles establece una distinción fundamental entre **bienes relativos** y el **bien absoluto**. Este bien absoluto es la **felicidad** (*eudaimonia*).
En lo que se refiere a los bienes relativos, Aristóteles distingue tres categorías:
- Bienes externos: La riqueza, la fama y el honor.
- Bienes del cuerpo: La salud y el placer moderado.
- Bienes del alma: Las virtudes éticas.
La Dimensión Política: La Polis y el Ciudadano
El Estado Ideal Platónico
**Platón** planteó la necesidad de que la **polis** (ciudad-Estado) estuviera gobernada por **filósofos**, aquellos que contemplan la **Idea de Bien**. Dado que este conocimiento no es accesible a todos, en La República el Estado ideal platónico no podía plasmarse en una democracia, sino en una **monarquía** (gobierno de uno) o una **aristocracia** (gobierno de los mejores). La timocracia, la tiranía y la oligarquía eran formas de gobierno repudiadas por Platón.
Aristóteles: El Animal Político
**Aristóteles** mantiene la importancia de la polis que le otorgaba Platón, e incluso la amplía: el ser humano es un **animal político** (*zoon politikón*). Esto significa que el hombre es, por naturaleza, un ser que necesita relacionarse con los demás dentro de la ciudad-Estado. Ser **ciudadano** en Aristóteles implica participar en la elaboración de las leyes, siempre buscando el **bien común**, un principio que también observaba Platón.
Formas de Gobierno Preferibles
Respecto a la forma de gobierno ideal, Aristóteles coincide con Platón en que la **monarquía** y la **aristocracia** serían las preferibles. Sin embargo, no renuncia a la democracia, sino que ve adecuado un gobierno de la mayoría de los ciudadanos denominado **politeia**. Es importante señalar que, en este contexto, se excluían de la ciudadanía a los niños, los esclavos y las mujeres. En la *politeia*, las **clases medias** administran la polis con **prudencia**, **justicia** y **valor**.
La Virtud del Gobernante: Teoría y Práctica
Tanto para Platón como para Aristóteles, el gobernante ideal debe ser un hombre **virtuoso** y **prudente**.
La **virtud platónica** se relaciona con la prudencia y la sabiduría en el filósofo, donde domina el **alma racional**. Mientras, en Aristóteles, la virtud del gobernante, la **prudencia** (*phrónesis*), actúa como un puente entre las **virtudes éticas** (originadas por la costumbre) y las **virtudes dianoéticas** (originadas por la enseñanza). La prudencia también surge del alma racional aristotélica.
Naturaleza de la Virtud
Es crucial destacar que la virtud platónica posee un fuerte componente **teórico**: el hombre se convierte en virtuoso al alcanzar la **Idea de Bien**, gracias a un proceso de conocimiento conocido como **dialéctica ascendente**. Por su parte, la **virtud aristotélica** es eminentemente **práctica**: la virtud es un **hábito adquirido**, siendo la prudencia la capacidad de escoger el **término medio**.
Felicidad (*Eudaimonia*) y Justicia
Así como el hombre tiende al conocimiento en Aristóteles, también tiende a la **felicidad**. Esta se alcanza cuando el **alma racional** se ocupa en el ejercicio de las virtudes éticas, acompañadas de la virtud intelectual de la **prudencia** y de unos bienes exteriores mínimos (como salud y riqueza suficiente, por ejemplo).
Finalmente, en Platón, la **sociedad justa** es aquella donde cada individuo realiza su función específica: el gobernante gobierna, los guardianes protegen la polis y los productores proveen las necesidades básicas. La **justicia aristotélica**, por su parte, se centra en **respetar y cumplir las leyes**, lo cual concuerda con la visión platónica de que cada uno debe cumplir con su deber, aunque se exprese de una forma diferente.