Iconografía del Vino de Jerez: Evolución y Fuentes Visuales en la Publicidad Histórica

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Fuentes Iconográficas en la Publicidad del Vino de Jerez

Autoría y Atribución en las Etiquetas Históricas

Una de las características distintivas del marco publicitario del vino de Jerez es la relativa a la autoría. En general, no se conoce a los autores de las etiquetas, siendo muy escasas aquellas que aparecen firmadas. Sin embargo, esto no ocurre de la misma manera en la cartelería comercial, los anuncios y los calendarios.

A través del tiempo, se fue imponiendo la costumbre de que los nombres de los autores aparecieran impresos, un fenómeno que se consolidó a partir de los años 20 y 30 del siglo XX. La escasa consideración artística y social de los ilustradores, a quienes no se consideraba artistas, así como el gran protagonismo de las empresas litográficas, propició esta falta de atribución inicial.

Otro fenómeno que contribuyó a esta costumbre fue la escasez de composiciones originales, siendo algunas transcritas de forma fidedigna y otras solo inspiradas en modelos preexistentes.

Las Cuatro Etapas de la Iconografía Publicitaria

Respecto a las fuentes iconográficas utilizadas en la publicidad del vino de Jerez, podemos dividirlas en cuatro grandes etapas:

1. La Primera Etapa: Influencia Extranjera

Las principales fuentes representadas tomaron como modelo el etiquetado francés y alemán, caracterizado por su gran calidad técnica. Predominan, por tanto, los modelos extranjeros y no la inspiración española.

2. La Segunda Etapa: El Grabado Popular Español y el Costumbrismo

En esta fase se detecta la influencia del grabado popular español de los siglos XVII y XVIII, en especial el de corte romántico. Las leyendas que a veces aparecían en estos grabados (proverbios y refranes) se utilizaron en las etiquetas, simulando que los personajes representados hablaban, con frases como «¡A tu salud!».

Destacan los majos y las gitanas, así como las mujeres vestidas con mantón de Manila. Una mujer gitano-andaluza que luce un traje de volantes y mantón de Manila es una iconografía muy frecuente en esta etapa. También son habituales los contrabandistas y bandoleros. Antiguos grabados de tauromaquia también se utilizaron; serán una importante fuente de inspiración las estampas taurinas aparecidas en la revista La Lidia, un referente ya estudiado en el tema del Cartel Taurino.

3. La Tercera Etapa: La Fotografía de Estudio y el Aval de la Fama

Las etiquetas se inspiran en la fotografía de estudio. A través del fotograbado y la litografía, se traspasan a las etiquetas retratos de personajes relevantes o famosos pertenecientes a ámbitos políticos o artísticos. Se reproducen con frecuencia toreros célebres, cupletistas, cantaoras flamencas, monarcas o gobernantes. La presencia de estas personas era una garantía de calidad, como si avalaran el vino en el que aparecía su imagen.

4. La Cuarta Etapa: La Pintura Coetánea y la Difusión del Arte

Esta etapa se inspira en la pintura coetánea, reproduciéndose o recreándose cuadros famosos de estilo academicista, historicista o costumbrista. De esta manera, el vino se convierte en un difusor principal de las corrientes pictóricas de su época, popularizando y difundiendo el arte.

Hay numerosas etiquetas costumbristas conservadas. Entre ellas, destaca una protagonizada por un gladiador romano que vencía a su adversario, utilizada en la etiqueta de un vino de Sánchez Romate e inspirada en la pintura titulada Un gladiador, de Ricardo López Cabrera (conservada en el Museo de Bellas Artes de Sevilla, de estilo academicista). Otros cuadros que inspiraron etiquetas fueron, por ejemplo, La rendición de Granada, de Francisco Pradilla.

Otras Fuentes de Inspiración y Estilos Artísticos

También se inspiran en obras clásicas, como el Brandy Goyesco de Delgado Zuleta, que toma su referencia de La Vendimia de Goya.

Además, destacan representaciones de monumentos arquitectónicos, así como de pintura y escultura, entre las que abundan los personajes ecuestres. Sobresalen dos bailaoras flamencas y un rejoneador de Benlliure, utilizadas para las manzanillas La Bailaora y Tesoro.

En cuanto a las ilustraciones originales, la mayoría presenta un estilo ecléctico, aunque predomina el realismo tradicional, propio del costumbrismo castizo. No obstante, también se detectan influencias del Modernismo y del Art Déco en los años 20 y 30 del siglo XX.

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