Hume y el Relativismo: Crítica a la Causalidad y la Verdad Objetiva

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1. Crítica al principio de causalidad

El principio de causalidad se resume en que todo efecto tiene una causa y toda causa tiene su efecto, de tal forma que si observo el efecto, puedo conocer la causa y si conozco una causa, predigo su efecto. En el principio de causalidad hay una conexión necesaria entre la causa y el efecto, de tal forma que si se da la causa, necesariamente se va a dar el efecto.

La perspectiva del empirismo

Para los empiristas, en concreto Hume, para saber si una idea es o no falsa, debe tener por debajo una impresión que le corresponde; por ejemplo, la idea de dolor no es falsa porque tiene una impresión. Hume va a analizar esa conexión necesaria y dirá que no hay ninguna impresión que se corresponda con la idea de “conexión necesaria”. Por tanto, no es una idea cierta desde el punto de vista del empirismo, ya que para ellos todo conocimiento proviene de la experiencia; la idea de “conexión necesaria” no proviene de ninguna impresión, por lo que no viene de la experiencia, es decir, no es conocimiento.

Causalidad como creencia y hábito

Para Hume y el empirismo, la causalidad no será un principio de conocimiento, sino una mera creencia. Si observamos cualquier cuestión de hecho, por ejemplo, el choque de dos bolas de billar, nos dice Hume, observamos el movimiento de la primera bola y su impacto (causa) sobre la segunda, que se pone en movimiento (efecto). Si observamos x, observamos y; en ambos casos, tanto a la causa como al efecto les corresponde una impresión. Por tanto, son verdaderas las dos ideas.

Estamos convencidos de que si la primera bola impacta con la segunda, esta se moverá, pero como no hay ninguna impresión que corresponda a la idea de “conexión necesaria”, tan solo tenemos una sucesión de hechos. ¿De dónde procede, según Hume, nuestro convencimiento de que la segunda bola se pone en movimiento al recibir el impacto de la primera?

El papel de la experiencia y el asociacionismo

La respuesta no es de la lógica, sino de la experiencia, del hábito y de la costumbre. Al haber observado siempre que los dos fenómenos se producen uno a continuación del otro (asociacionismo), se produce en nosotros el convencimiento de que esa sucesión es necesaria.

El valor del principio de causalidad

¿Cuál es el valor del principio de causalidad? El valor es psicológico, aunque para Hume solo tiene valor aplicado a objetos de los que tenemos experiencia o impresiones. Por lo tanto, solo tiene valor para el pasado, dado que de los fenómenos que puedan ocurrir en el futuro no tenemos impresión ninguna. Contamos con la producción de hechos futuros porque aplicamos la influencia causal, pero es ilegítima, por lo que nuestra predicción de los hechos es una mera creencia, por muy razonable que pueda considerarse.

En definitiva, si el principio de causalidad para Hume solo tiene validez psicológica y de creencia, no lógica, y se refiere a todos los hechos o fenómenos de la experiencia, en ningún caso puede ir más allá de la experiencia. Por eso, Hume criticará los procesos metafísicos (ajenos a la experiencia), como pueden ser Dios, Mundo o Alma, cuyo conocimiento está basado en la aplicación ilegítima del principio de causalidad.

Relativismo

El relativismo es una postura procedente de la Grecia clásica y viene a decir que la verdad es relativa, y, por tanto, cuestiona la racionalidad teórica, que pretende tener conocimiento objetivo. Existen dos grados de relativismo:

  • Relativismo individual

    Expresado en Protágoras, Gorgias, etc.; las cosas son como yo las percibo, que es distinto de como las perciben los demás. Este relativismo individual llevado al extremo conduce al solipsismo, es decir, solo se conoce el yo, a uno mismo. Si el relativismo individual se refiere a que las cosas son según mis sensaciones, entonces yo puedo pensar que es sensación mía todo lo que hay a mi alrededor, incluyendo las otras personas; no tienen por qué ser reales, es decir, solo puedo conocerme a mí y mis sensaciones.

  • Relativismo cultural

    En este, la verdad es relativa a la cultura en la que se establezcan las condiciones del conocimiento. El lenguaje no es neutro, conlleva ciertas verdades.

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