El Ser Humano y la Sociedad en el Pensamiento de Marx: Trabajo, Alienación y Revolución

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El Ser Humano como Ser Activo y sus Condiciones Materiales de Existencia

En el terreno de la antropología, y en contraposición al idealismo hegeliano, Karl Marx afirma que el ser humano es un ser activo, cuya dimensión práctica es más relevante que la teórica. El motor de los cambios en la historia es el ser humano, por lo tanto, se debe partir del análisis concreto de lo que este es y de sus condiciones materiales de existencia.

El ser humano es un ser natural con necesidades, siendo las primeras aquellas que se refieren a su supervivencia (alimentación, vestido, etc.). Sin embargo, también posee una fuerza vital que puede utilizar para apropiarse de lo que necesita para vivir. Esta fuerza vital es el trabajo o actividad productiva, la praxis (conjunto de actividades cuya finalidad es la transformación del mundo).

La condición natural del ser humano es, a su vez, una condición social. Lo que determina el ser del hombre en cada momento histórico proviene de analizar cómo se realiza esta doble relación:

  • La actividad productiva, que relaciona al hombre con la naturaleza a través del trabajo.
  • La actividad social, que explica cómo se relaciona con los otros hombres.

La historia demuestra que tanto la producción de los medios de subsistencia como las relaciones sociales en las que se lleva a cabo dicha producción han sido diferentes en los distintos grupos humanos y han ido cambiando a través del tiempo. En el sistema capitalista, la persona es una mercancía más, un bien sujeto de compra y venta. Marx considera que su situación es injusta y debe ser modificada porque produce alienación.

La Ideología y la Alienación en el Pensamiento Marxista

Para Marx, todo ser humano posee una ideología, que se basa en ideas o representaciones, verdaderas o falsas, de la sociedad en la que vive. La clase dominante de una sociedad puede contribuir a encubrir la realidad a través de la ideología, pero también la propia complejidad de la realidad social puede impedir que se alcance su conocimiento verdadero.

Al basarse la ideología en percepciones y vivencias parciales o deformadas de la realidad, y no en una actividad científica, las representaciones que la conforman serán falsas, por lo que la realidad y las condiciones en que se desarrolla la vida de los hombres resultan, a su vez, falsificadas. En ese caso (cuando las ideas se han convertido, como en Hegel, en ideología o falsa conciencia), aunque la conciencia imagine esas ideas como dotadas de su propia sustantividad, la existencia humana resulta alienada.

La alienación afecta a todos los niveles del ser humano y se manifiesta no solo en el campo económico, aunque este sea el que determine en cierta manera a los demás. Las formas más importantes de alienación son:

  • Alienación económica o trabajo alienado: Es la alienación fundamental, propia del capitalismo, que desposee al obrero de su trabajo y del producto de su trabajo.
  • Alienación social: Divide básicamente la sociedad en dos clases sociales, una de ellas es la explotadora y la otra la explotada.
  • Alienación política: El Estado se convierte en un aparato dominador que se levanta por encima de los hombres concretos y contra ellos.
  • Alienación religiosa: La religión propone una vida mejor tras la muerte, como consuelo que sirve para soportar las penalidades de la explotación capitalista.
  • Alienación filosófica: La filosofía se presenta como una interpretación de la realidad que resulta ser falsa, pues prescinde u oculta las condiciones materiales de vida de los seres humanos. «Los filósofos se han limitado a interpretar el mundo de distintos modos; de lo que se trata es de transformarlo.»

Al hablar de alienación, Marx señala que el ser humano, cuya actividad tiene por objeto la naturaleza, crea un mundo en el que dicha naturaleza aparece como su obra. Sin embargo, en el modo de producción capitalista, esa actividad no le permite ser dueño de sí ni de lo que produce, porque se presenta como algo ajeno. En segundo lugar, el hombre, al ser desposeído de los objetos que crea, deviene él mismo objeto, viéndose negado como persona. En tercer lugar, como consecuencia de lo anterior, los seres humanos se deshumanizan al tener que someterse a unas relaciones sociales injustas, donde son explotados como máquinas y reconocidos solo como tales.

El Materialismo Histórico: Teoría y Praxis para la Transformación Social

Para superar esa explotación, se impone el estudio del modo de producción que permite y propicia esta situación, elaborando una teoría que, una vez puesta en práctica (praxis), permita su transformación y logre la realización del hombre. Marx se propone unir teoría y praxis para construir verdaderamente un mundo racional. Ese es el sentido de su pensamiento y de su obra. Ese es el objetivo del materialismo histórico.

Marx toma de Hegel el esquema dialéctico (tesis-antítesis-síntesis), pero la dialéctica marxista representa una inversión del planteamiento hegeliano: la materia (entendida sobre todo en un sentido económico) es la clave explicativa de la realidad. Frente a la dialéctica de la Idea, propone una dialéctica de la realidad y de su transformación revolucionaria. La dialéctica marxista tiene un doble significado: por un lado, Engels trata de aplicar el esquema materialista a la naturaleza, resultando de esto el materialismo dialéctico. Por otro lado, Marx desarrolla el materialismo histórico, que trata de comprender la historia y la economía a través de la dialéctica.

¿En qué consiste la teoría marxista?

El materialismo histórico es una teoría sociológica que, a partir de datos empíricos, pretende explicar el mecanismo de tránsito de un modelo social a otro en la historia.

Defiende las siguientes tesis:

  • Las sociedades se basan en sus condiciones materiales de vida, es decir, en su economía.
  • La naturaleza y el ser humano no existen separados: el ser humano es un ser práxico, con su trabajo transforma la naturaleza, introduciéndola en su devenir histórico.
  • En toda sociedad se distinguen unos modos de producción que estarían compuestos por una estructura económica (fuerzas productivas y relaciones de producción) y una superestructura (estructura jurídico-política y estructura ideológica).
  • La infraestructura determina el tipo de ideología, no a la inversa. «No es la conciencia de los hombres la que determina la realidad, sino la realidad social la que determina su conciencia».
  • Una sociedad es un organismo dinámico: a una fase de estabilidad social le sigue siempre una fase de revolución. La causa de la transformación social es el desarrollo de las fuerzas productivas, de los medios de producción, del avance tecnológico. Esto causa una tensión dialéctica entre las nuevas fuerzas productivas y las relaciones de producción. La tensión se resuelve con una revolución que desemboca en un nuevo modo de producción (con una nueva superestructura o ideología asociada). Y vuelta a empezar.
  • A lo largo de la historia, las sociedades se han transformado dialécticamente según el modo de producción vigente en cada una de ellas (esclavista o antiguo, feudal o medieval y capitalista o burgués). El motor de los cambios históricos ha sido la lucha de clases, que muestra el permanente enfrentamiento de intereses entre clases antagónicas.
  • El modo de producción capitalista es la última sociedad antagónica: la lucha de clases desaparecerá con el triunfo revolucionario del proletariado. Utopía: instauración de una sociedad comunista sin propiedad privada ni división de clases (paz, igualdad, justicia social). Será el fin de la «prehistoria social».

La originalidad de la reflexión de Marx sobre la dialéctica de la historia consiste en localizar en su base económica la explicación de los cambios en la sociedad.

La Revolución Proletaria y el Camino hacia el Comunismo

El objetivo del proceso, el fin al que se dirige la historia, es la desaparición de las clases y la instauración del comunismo. La marcha hacia esta utopía podrá

ser acelerada mediante la lucha de clases del proletariado. Eso significa que el proletariado toma conciencia de su condición de explotación y de sus intereses, contrarios a los de los capitalistas, y se sirve del materialismo histórico para poner fin a su alienación y lograr su realización total.
El primer paso en este camino, es la supresión de la propiedad privada de los medios de producción y de la división del trabajo, mediante el establecimiento de la dictadura del proletariado. Con ello se alcanzará la sociedad sin clases. Es el Estado socialista.
En una sociedad de este tipo no tendrá sentido el Estado, porque este es el instrumento que emplea la clase dominante para mantener sus privilegios, pero tampoco la lucha de clases, porque estas no existirán. En su lugar surgirá una comunidad real de hombres libres e iguales. El Estado pierde su carácter político y pasará ser un mero administrador de los bienes de la sociedad, será el Estado comunista.
El hombre recuperará su esencia como ser natural activo a través del trabajo no alienado, que le permitirá resolver sus necesidades vitales de forma humanizada y solidaria en la nueva sociedad comunista. Esta situación ideal, utópica para muchos, hizo pensar a Marx que el Estado comunista sería el último en la historia de la humanidad. El comunismo encarna el sentido teleológico de su teoría y su praxis.

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