Hitos del Liberalismo en España: De la Constitución de Cádiz a la Revolución de 1868
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Las Cortes de Cádiz y la Constitución de 1812: El Amanecer Liberal
Ante la invasión de Andalucía por las tropas francesas, la Junta Central decidió convocar las Cortes. Estas Cortes estarían formadas por representantes de todas las provincias. Se acordó que la primera sesión sería unicameral y de soberanía nacional. Su composición fue diversa, incluyendo aproximadamente un tercio de eclesiásticos, un tercio de funcionarios y militares, y un tercio de nobleza y burguesía local. Dentro de las Cortes se formaron distintas facciones: los jovellanistas, los absolutistas y los liberales. La mayoría liberal aprovechó la ausencia del rey para iniciar la primera revolución liberal burguesa en España, con el objetivo principal de aprobar una constitución.
La Constitución de 1812: "La Pepa"
La Constitución de 1812, popularmente conocida como "La Pepa", se estructura en 10 títulos y 384 artículos. Entre sus principios fundamentales destacan:
- La soberanía nacional, que reside esencialmente en la nación.
- La división de poderes: legislativo (Cortes con el Rey), ejecutivo (Rey) y judicial (tribunales).
- El sufragio universal masculino indirecto.
- La igualdad ante la ley para todos los ciudadanos.
- El reconocimiento de derechos individuales, como la libertad de imprenta y la inviolabilidad del domicilio.
- La división territorial en provincias.
- La creación de un ejército nacional.
- La implantación de una educación primaria obligatoria.
- El establecimiento de un Estado confesional, con el catolicismo como única confesión religiosa permitida.
En resumen, la Constitución de 1812 sentó las bases de una sociedad moderna con derechos y garantías para sus ciudadanos, aunque mantuvo la oficialidad del catolicismo y un amplio poder para el monarca.
El Fracaso de la Primera Experiencia Liberal
A pesar de la trascendencia de las medidas tomadas en Cádiz, estas no se pusieron en práctica de forma efectiva. Al finalizar la Guerra de la Independencia, se restauró el absolutismo con Fernando VII, y quienes aprobaron la Constitución eran una minoría frente a la reacción absolutista.
El Sexenio Democrático (1868-1874): Un Intento de Liberalismo Radical
El Sexenio Democrático (también conocido como Sexenio Revolucionario) representó el intento más ambicioso de implantar un liberalismo democrático y extender la participación política a las clases medias y populares en España. Fue una etapa de gran inestabilidad, con dos formas de gobierno en apenas seis años. El protagonismo recayó en los partidos progresista, demócrata y republicano. En 1874, se reinstauró la monarquía borbónica, poniendo fin a este periodo.
La Revolución de 1868: "La Gloriosa"
La Revolución de 1868, conocida como "La Gloriosa", fue el resultado de una triple crisis que afectaba a España:
- Crisis económica: Afectó a todos los sectores. En la industria, se vio motivada por el encarecimiento del algodón. La crisis financiera se originó porque las inversiones ferroviarias no fueron rentables y sus acciones cayeron en bolsa. La crisis agrícola se debió a las malas cosechas que provocaron una subida de precios y hambrunas.
- Crisis social: La difícil situación generó un gran descontento en amplios sectores de la sociedad. Los grandes negociantes se vieron amenazados por la quiebra, y las clases industriales demandaban medidas proteccionistas.
- Crisis política: El Partido Moderado, que volvió al poder tras la caída de O'Donnell, fue incapaz de resolver los problemas y se encontró sin líderes efectivos.
Estas circunstancias obligaron a los progresistas a recurrir al pronunciamiento como vía para alcanzar el poder. Los progresistas firmaron el Pacto de Ostende, que establecía el destronamiento de Isabel II y la convocatoria a Cortes Constituyentes por sufragio universal.
El Desarrollo del Pronunciamiento
La Revolución fue un pronunciamiento militar que se inició en Cádiz con el levantamiento del Almirante Topete, al que secundaron el General Prim y otros militares. Las escasas tropas leales a Isabel II fueron derrotadas, y la reina tuvo que exiliarse. La Revolución quedó en manos de los políticos, cuyo objetivo era derrocar al gobierno existente y constituir un gobierno provisional que tomaría como primera medida el desmantelamiento del poder establecido y la instauración de un nuevo orden liberal-democrático.