Hitos Históricos de España: Guerra de los Treinta Años, Cortes de Cádiz y Reinado de Fernando VII
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La Guerra de los Treinta Años
Comenzó por motivos religiosos y disputas dinásticas entre los príncipes alemanes, pero acabó envolviendo a toda Europa en la lucha por la hegemonía. Dos motivos fundamentales llevaron a la Monarquía Hispánica a implicarse en la guerra para defender y cuestionar Bohemia:
- Defensa de la religión católica frente a la protestante.
- Necesidad de articular de manera firme los distintos territorios de un imperio disperso.
Desarrollo de la Guerra
Se desarrolló en cuatro fases:
- El ejército español ayudó a restaurar la autoridad del emperador Fernando II en Bohemia.
- Francia, Dinamarca y Holanda prestaron ayuda al rey de Dinamarca contra el Imperio. Por la Paz de Lübeck, el rey renunció a intervenciones a cambio de dominios conseguidos.
- El rey Gustavo Adolfo II atacó las zonas limítrofes con el Imperio para asegurar su posición en el Báltico. La Paz de Praga inauguró la tregua de los Cuarenta Años.
- Última fase: Francia entró en la guerra.
Guerra con Holanda
Varios factores determinaron este conflicto:
- El recelo español ante el crecimiento del poderío económico y marítimo de Holanda.
- La postura contraria a la tregua se vio favorecida por los éxitos de las tropas españolas e imperiales.
El enfrentamiento con Holanda tomó un nuevo carácter: una pugna por frenar el poderío comercial y colonial holandés. Se distinguen varias fases:
- Se produjeron grandes éxitos españoles.
- La guerra fue básicamente naval y comercial.
- La guerra emprendida por los holandeses llevó a firmar distintos acuerdos.
Las Cortes de Cádiz
La Junta Suprema Central decidió convocar las Cortes Generales y Extraordinarias del Reino como única salida al vacío de poder, a la situación política que se vivía y a la erosión del Antiguo Régimen. Muchos de los diputados congregados en Cádiz eran suplentes entre los residentes de aquel momento. Gran parte de los diputados eran eclesiásticos y funcionarios, incluidos militares, mientras que la burguesía comercial estaba escasamente representada.
La opinión pública y la Junta Central se encontraban divididas respecto a la composición de las Cortes. Unos pensaban en unas Cortes estamentales que reafirmaran el pacto entre el rey y el reino, y otros creían que la nación tenía el poder de decisión en la asamblea. Las Cortes Extraordinarias y Generales crearon un nuevo orden político y jurídico: el liberal.
La legislación de las Cortes respondió a dos objetivos:
- Una Constitución como un nuevo régimen político.
- Promover reformas de carácter socioeconómico.
Constitución de 1812
Una de las más radicales en la historia de España, lo que la convirtió en un mito para el liberalismo democrático. Se expresa en los siguientes principios:
- Soberanía nacional, que suponía el fin de la monarquía absoluta.
- Limitación extrema del poder de la monarquía.
- Reconocimiento de la igualdad jurídica.
- Reconocimiento de un sistema participativo basado en sufragio indirecto universal masculino.
El Reinado de Fernando VII
El Sexenio Absolutista (1814-1820)
La vuelta de Fernando VII supuso la derogación de la Constitución de 1812, la disolución de los poderes liberales y la paralización de las reformas socioeconómicas. La restauración absolutista fue imposible debido a dos factores:
- El contexto internacional.
- La debilidad del régimen liberal español.
La política absolutista se caracterizó por estos rasgos:
- La monarquía inició la recuperación de la jurisdicción señorial.
- La crisis agraria y económica y la quiebra de la Hacienda se agudizaron.
- No hubo un programa de gobierno adecuado.
El Trienio Liberal (1820-1823)
El Restablecimiento del Estado Liberal
Fernando VII juró en marzo la Constitución de 1812. Se reanudó el debate público a través de la prensa y las sociedades patrióticas, que eran espacios de discusión. Entró en vigor la legislación económica y social que los liberales habían aprobado. El régimen estuvo sometido a tensiones que condicionaron su supervivencia.
La División del Liberalismo
El liberalismo se convirtió en una ideología de amplio apoyo social, lo que provocó la formación de dos tendencias: los moderados y los exaltados.
- Moderados: Buscaban un pacto con sectores respetables, eran partidarios del respeto a la libertad de la persona y la propiedad.
- Exaltados: Defensores de la Constitución de 1812, querían radicalizar y acelerar las reformas y la revolución.
La Oposición Absolutista
Los partidarios del absolutismo se opusieron al régimen liberal. La contrarrevolución estuvo dirigida por el clero y sectores de las élites privilegiadas.
La Década Ominosa (1823-1833)
Se implicó en reformas económicas y administrativas puntuales. Esta práctica provocó la resistencia de los ultrarrealistas. La oposición creció con el apoyo del hermano del rey hasta provocar dos enfrentamientos:
- La revuelta de los Agraviados.
- La cuestión dinástica a partir de 1830.
A la muerte de Fernando VII, fue el inicio de la Guerra Carlista.