Historia de la Reconquista y Organización de los Reinos Peninsulares
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Los primeros núcleos de resistencia cristiana: Etapas de la Reconquista y modelos de repoblación
Tras la desaparición del Reino Visigodo, las zonas montañosas del norte de la Península Ibérica quedaron libres de la dominación musulmana. En la Cordillera Cantábrica, surgió el Reino Astur-Leonés tras la batalla de Covadonga en 722, precursor de las marcas fronterizas de Portugal y Castilla.
Principales etapas de la Reconquista
La Reconquista se desarrolló en tres etapas fundamentales:
- Avances sobre los valles del Tajo y Ebro (siglos XI-XIII): Consolidación de los territorios del norte.
- Victorias cristianas: Culminando en la batalla de Las Navas de Tolosa en 1212.
- Dominación del Reino Nazarí de Granada: Finalmente sometido en 1492.
Modelos de repoblación
Paralelamente, se produjo un proceso repoblador que involucró la llegada de nuevos habitantes y la organización administrativa de los territorios recuperados, utilizando cuatro modelos demográficos:
- Repoblación por presura (siglos VIII-X): Ocupación de tierras yermas.
- Repoblación concejil (siglos XI-XII): Basada en la concesión de fueros y cartas pueblas.
- Repoblación por Órdenes Militares (siglo XIII): En zonas fronterizas de gran extensión y peligrosidad.
- Repoblación por Repartimientos (segunda mitad del siglo XIII): Distribución de bienes y tierras en zonas urbanas conquistadas.
Estos modelos variaron según la disponibilidad de población y el riesgo del territorio a ocupar, lo que reflejó las necesidades y circunstancias de cada fase de la Reconquista.
Los reinos cristianos en la Edad Media: Organización política, régimen señorial y sociedad estamental
A inicios del siglo XI, los reinos cristianos en la Península Ibérica se organizaban en tres bloques: el reino de Pamplona bajo Sancho III, el reino de León y los condados catalanes. Entre los siglos XI y XIII, la expansión de la Reconquista y las disputas territoriales modificaron esta estructura.
Consolidación política y territorial
Para finales del siglo XIII, la mayoría de la Península había sido reconquistada, excepto el reino musulmán de Granada, y la división política se consolidó en:
- Corona de Castilla
- Corona de Aragón
- Reino de Portugal
- Reino de Navarra
Estructura social y económica
La sociedad feudal se estableció con instituciones como el vasallaje y los señoríos territoriales, donde los señores percibían rentas de la tierra mediante pagos en especie, dinero o trabajo. Durante los siglos XIV y XV, la presión señorial provocó rebeliones campesinas, como las “guerras irmandiñas” en Galicia y las “remensas” en Cataluña. La sociedad medieval se articulaba en tres estamentos: nobleza, clero y un estado llano compuesto por campesinos y burgueses.
Organización política de la Corona de Castilla, de la Corona de Aragón y del Reino de Navarra al final de la Edad Media
Durante los siglos XIV y XV, la autoridad real en Castilla se fortaleció a costa de la nobleza, consolidando nuevas instituciones:
- Las Cortes: Reunían a representantes de la nobleza, clero y ciudades. Eran convocadas por el rey y no tenían función legislativa, solo aprobaban el “servicio” (impuestos).
- El Consejo Real: Creado en 1385 para asesorar al monarca.
- La Audiencia: Órgano supremo de justicia dependiente del rey.
- Hacienda: La recaudación se volvió más eficaz con las Contadurías y nuevos impuestos como la alcabala.
El modelo de la Corona de Aragón y Navarra
En la Corona de Aragón, la estructura política era una confederación de territorios con leyes propias y una relación feudal entre gobernantes y gobernados. Las Cortes aragonesas tenían función legislativa y actuaban como contrapeso al poder real. Destaca la figura del Justicia de Aragón, quien defendía los fueros del reino.
En Navarra, el modelo político era similar, con un Consejo Real y Cortes que legislaban, donde el rey juraba los Fueros. En el siglo XIV, se creó la Diputación de los Tres Estados para recaudar subsidios aprobados por las Cortes, manteniendo la organización en merindades y concejos.