Historia de Hispania: Culturas Prerromanas y la Expansión del Dominio Romano
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Pueblos Prerromanos en la Península Ibérica
En el primer milenio antes de Cristo, la Península Ibérica constituía un mosaico de pueblos de distintas características y desarrollo cultural.
Tartessos (Siglos IX-VII a.C.)
En el suroeste aparece tempranamente el reino mítico de Tartessos. Su economía se basaba en una agricultura bastante avanzada, en la actividad minera (cobre, plata y oro) y un activo comercio de metales con los fenicios.
Los Íberos
Los íberos eran un conjunto de pueblos con rasgos comunes que ocuparon la costa mediterránea a partir del siglo VI a.C. Se agrupaban en tribus independientes y su sociedad estaba muy estratificada. La economía se basaba en la agricultura, la ganadería, la minería y un activo comercio con los pueblos colonizadores (ejemplo destacado: la Dama de Elche).
Celtas y Celtíberos
Los celtas y celtíberos habitaban el centro y la parte occidental de la Meseta y en la franja cantábrica. De economía más atrasada, conocían la metalurgia del hierro, practicaban la ganadería y la agricultura cerealista. Vivían en poblados amurallados y se organizaban en clanes gobernados por una aristocracia guerrera.
Pueblos Colonizadores: Fenicios y Griegos
Griegos y fenicios llegaron a la Península a lo largo del primer milenio atraídos por su riqueza en metales preciosos.
Fenicios
Los fenicios establecieron enclaves comerciales por todo el sur del Mediterráneo (como Gadir, siglo IX a.C.). En torno a estas factorías se produjo un gran desarrollo socioeconómico y cultural. Los fenicios introdujeron:
- La metalurgia del hierro.
- El torno cerámico.
- Nuevas técnicas agrícolas y cultivos (la vid y el olivo).
- El urbanismo y el inicio de la escritura.
- Nuevas creencias religiosas.
Griegos
Los griegos fundaron colonias en la costa mediterránea a partir del siglo VI a.C. (como Rosas, Ampurias y Sagunto) que estimularon el desarrollo de las poblaciones íberas.
Conquista y Romanización de la Península Ibérica
A diferencia de las colonizaciones anteriores, los romanos acabaron implantando su dominio en el conjunto de la Península Ibérica, convirtiéndola en una provincia más de su Imperio. El proceso de conquista se prolongó más de 200 años.
Etapas de la Conquista Romana
Ocupación del litoral mediterráneo y los valles del Guadalquivir y Ebro (218-170 a.C.)
La derrota cartaginesa en la Segunda Guerra Púnica permitió la entrada romana en los territorios más desarrollados de la Península.
Penetración en la Meseta (170-133 a.C.)
En esta área, los romanos hallaron resistencia por parte de la población indígena. Destacan dos conflictos clave: las Guerras Celtibéricas y las Guerras Lusitanas (154-133 a.C.).
Sumisión de la franja cantábrica (29-19 a.C.)
La dificultad de conquista de un territorio tan abrupto obligó al propio emperador Augusto a tomar parte directa en la campaña.
El Proceso de Romanización de Hispania
Por romanización se entiende la asimilación de los modos de vida romanos por parte de los pueblos colonizados. Esta transformación no se sintió con la misma intensidad en toda la Península: fue más acentuada en las zonas del sur y este peninsular y más débil en las regiones montañosas del norte.
Entre los procesos que contribuyeron de forma conjunta a la romanización de Hispania se destacan:
- La organización territorial y administrativa (división en provincias).
- La urbanización y las obras públicas (calzadas, puentes, acueductos, embalses, arcos conmemorativos, trazado de ciudades, alcantarillado, etc.).
- La integración de la economía peninsular a la imperial (activo comercio mediterráneo).
- El triunfo del latín.
- La implantación del derecho romano.
- La expansión del cristianismo, que tras la caída del Imperio sería uno de los pocos elementos comunes que darían unidad a la cultura occidental.