Historia de la Guerra Civil Española, el Franquismo y la Transición a la Democracia
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La Guerra Civil: aproximación a la historiografía sobre el conflicto. Desarrollo de la guerra y consecuencias
La Guerra Civil española (1936-1939) se desencadenó tras el golpe de Estado militar organizado después de la victoria del Frente Popular en las elecciones de febrero de 1936. La sublevación comenzó el 17 de julio en Melilla y se extendió el día 18 a la Península. El objetivo era instaurar un régimen autoritario dirigido por una Junta Militar presidida por el general Sanjurjo, quien falleció el 21 de julio en un accidente aéreo. El principal organizador fue el general Mola, mientras que Franco, trasladado desde Canarias, asumió el mando del Ejército de África, fuerza clave por su disciplina y experiencia.
El golpe triunfó en Galicia, la Meseta Norte, Navarra, Álava, Cáceres, gran parte de Aragón, Sevilla, Mallorca y Canarias. Contó con el apoyo de militares conservadores (especialmente africanistas), monárquicos alfonsinos, carlistas (requetés), falangistas y amplios sectores del catolicismo, cuyo episcopado calificó el conflicto de “cruzada”. En Burgos se constituyó la Junta de Defensa Nacional, presidida por Cabanellas, para coordinar el bando sublevado. Sin embargo, el levantamiento fracasó en las principales ciudades industriales, como Madrid y Barcelona, gracias a la resistencia popular y a la fidelidad de parte del Ejército, la Guardia Civil, la Guardia de Asalto, la Armada y la Aviación.
El fracaso del golpe dividió España en dos zonas enfrentadas. En la zona republicana, el gobierno de José Giral decidió armar a la población, lo que provocó la aparición de milicias y una profunda revolución social. La CNT-FAI y el POUM impulsaron colectivizaciones agrarias e industriales y establecieron checas, mientras que el PSOE y el PCE defendieron reforzar el poder del Estado bajo el lema “primero la guerra y después la revolución”. En septiembre de 1936 se formó un gobierno de unidad presidido por Largo Caballero, con participación de republicanos, socialistas, comunistas, nacionalistas y, desde noviembre, cuatro ministros anarquistas como Federica Montseny. El PNV apoyó a la República, que aprobó el Estatuto vasco el 1 de octubre de 1936, siendo Aguirre elegido lehendakari.
Fases militares y desenlace
En la primera fase (julio de 1936-primavera de 1937), los sublevados intentaron conquistar Madrid. Gracias a la ayuda de Alemania e Italia, que facilitaron el puente aéreo para trasladar el Ejército de África, Franco consolidó su posición. Tras la dura represión en Badajoz y la conquista del Alcázar de Toledo —hecho de gran impacto propagandístico— fue nombrado Jefe del Estado el 1 de octubre de 1936. Sin embargo, fracasó en la toma de Madrid, defendida por el Ejército Popular y las Brigadas Internacionales, lo que llevó a una estrategia de desgaste.
En la segunda fase (1937-1938), el objetivo nacional fue la conquista de la cornisa cantábrica, rica en recursos industriales. La caída de Bilbao, precedida por el bombardeo de Guernica por la Legión Cóndor, y posteriormente de Santander y Asturias, supuso la pérdida del norte republicano. Las ofensivas republicanas de Brunete y Teruel no lograron modificar el curso de la guerra y, tras la llegada de los sublevados al Mediterráneo en 1938, el territorio republicano quedó dividido en dos. La batalla del Ebro (julio-noviembre de 1938) fue la más larga y sangrienta del conflicto. Ideada por el general Rojo para frenar el avance sobre Cataluña, terminó en derrota republicana.
En enero de 1939 cayó Barcelona; Francia y Reino Unido reconocieron al gobierno de Franco. Finalmente, Madrid fue ocupada el 28 de marzo y el 1 de abril de 1939 Franco firmó el último parte de guerra. Las consecuencias fueron devastadoras. Se instauró una dictadura que se prolongó hasta 1975, acompañada de una represión sistemática: alrededor de 114.000 ejecutados y cientos de miles de encarcelados y depurados. El balance humano total, incluyendo combate, represión, hambre y enfermedades, pudo superar el millón de víctimas. Cerca de medio millón de personas se exiliaron, muchas de ellas de forma definitiva. En el plano económico, la producción agraria descendió más de un 20 %, la industrial más de un 30 % y la renta per cápita cerca de un 30 %. La recuperación de los niveles previos a la guerra no se alcanzó hasta la década de 1960, dejando una profunda fractura social y política en la España contemporánea.
La evolución política y económica en las dos zonas. La dimensión internacional del conflicto
La Guerra Civil española tuvo una clara dimensión internacional, enmarcada en un contexto europeo de creciente tensión previo a la Segunda Guerra Mundial. En 1936 ya se habían consolidado los regímenes fascistas de Hitler y Mussolini, contrarios a la democracia liberal y al parlamentarismo. Paralelamente, la Alemania nazi desarrollaba una política expansionista ante la actitud de apaciguamiento de Francia y Gran Bretaña, mientras que la URSS de Stalin impulsaba la formación de frentes populares antifascistas.
El bando sublevado contó con un apoyo exterior más constante y decisivo:
- Italia: envió alrededor de 80.000 soldados del Corpo di Truppe Volontarie y efectivos de la Aviazione Legionaria.
- Alemania: proporcionó aviación, armamento y asesoramiento militar, destacando la Legión Cóndor (responsable de Guernica).
- Portugal: facilitó el paso de armas y aportó voluntarios conocidos como “viriatos”.
- Apoyo corporativo: empresas estadounidenses como Texaco, Ford o General Motors suministraron petróleo y vehículos.
- Vaticano: En junio de 1938, el Papa Pío XI reconoció el régimen franquista.
Por su parte, la República recibió una ayuda más limitada y condicionada. Francia y Gran Bretaña promovieron el Comité de No Intervención, que perjudicó especialmente al gobierno republicano. La URSS se convirtió en el principal proveedor de armamento, financiado mediante el “Oro de Moscú”. México también apoyó diplomáticamente. Las Brigadas Internacionales, integradas por entre 35.000 y 40.000 voluntarios antifascistas de más de cincuenta países, participaron en batallas clave hasta su retirada en septiembre de 1938.
Evolución política interna
En el plano político, la zona republicana sufrió un grave vacío de poder. Las tensiones entre anarquistas (partidarios de la revolución inmediata) y comunistas (defensores de “primero la guerra”) desembocaron en los sucesos de mayo de 1937 en Cataluña. La falta de control favoreció episodios de violencia desorganizada, conocidos como “terror rojo”, como los fusilamientos de Paracuellos del Jarama.
En la zona nacional, los sublevados organizaron un nuevo Estado. Franco fue nombrado Generalísimo y jefe del Estado. En 1937 unificó falangistas y carlistas en un partido único: FET y de las JONS. La represión se convirtió en sistemática y organizada. En el ámbito económico, la zona republicana afrontó el colapso, la inflación y la devaluación, mientras que la zona nacional gestionó con mayor cohesión sus recursos y obtuvo créditos internacionales, destacando la mediación de Juan March.
El franquismo. Fundamentos ideológicos del régimen franquista en el contexto histórico europeo
La creación del Estado franquista fue consecuencia directa de la victoria militar. Franco configuró un régimen dictatorial de carácter personalista. La concentración de poder fue absoluta: asumió los cargos de Jefe del Estado, Generalísimo de los Ejércitos y Jefe del Gobierno. Ideológicamente, el franquismo se apoyaba en varios pilares:
- Tradicionalismo: defensa de la religión católica, la familia y el orden jerárquico.
- Anticomunismo: rechazo radical de las ideologías de izquierda.
- Unidad de España: frente a los nacionalismos periféricos.
- Nacionalcatolicismo: la Iglesia católica como apoyo esencial del sistema.
En 1939 se promulgó la Ley de Responsabilidades Políticas. El Estado se organizó sobre principios de centralización y autoridad, reconociendo solo a la familia, el municipio y el sindicato vertical como estructuras legítimas. Se adoptaron símbolos como el águila imperial, el yugo y las flechas y el lema “Una, Grande y Libre”. Aunque inicialmente tuvo influencias fascistas (nacionalsindicalismo), a partir de 1943 derivó hacia el nacionalcatolicismo para adaptarse al contexto internacional tras la derrota del Eje.
Se rechazaba el pluralismo político y se defendía una supuesta “democracia orgánica”, basada en la representación de las tres entidades naturales: la familia, el municipio y el sindicato, frente a los partidos políticos, considerados elementos de división. Para dotar al régimen de una apariencia institucional, se promulgaron las denominadas Leyes Fundamentales, un conjunto de normas pseudoconstitucionales.
Entre ellas destacan:
- Fuero del Trabajo (1938): regulaba las relaciones laborales.
- Ley Constitutiva de las Cortes (1942): creaba unas Cortes sin representación democrática.
- Fuero de los Españoles (1945): derechos muy limitados.
- Ley de Referéndum (1945).
- Ley de Sucesión (1947): otorgaba a Franco la potestad de designar sucesor.
- Ley de Principios del Movimiento Nacional (1958).
El franquismo se sustentó en diversos sectores: la Falange (inicialmente), la Iglesia, el Ejército y, desde los años cincuenta, los tecnócratas del Opus Dei. También apoyaron el régimen los monárquicos, divididos entre carlistas y juanistas (partidarios de Don Juan de Borbón).
Institucionalización del régimen. Relaciones internacionales y etapas políticas
El régimen de Francisco Franco se caracterizó por una evolución continuista. Su objetivo fue institucionalizar sus principios mediante las Leyes Fundamentales. Además de las mencionadas anteriormente, destaca la Ley Orgánica del Estado de 1967, que supuso una tímida liberalización y consagró la separación entre la jefatura del Estado y la del Gobierno.
El sistema político se definió como democracia orgánica, donde el poder emanaba de los “tres cauces naturales”: familia, municipio y sindicato. Entre las instituciones destacaban el Consejo Nacional del Movimiento, el Consejo del Reino y el Consejo de Regencia.
Contexto Internacional
Tras la Segunda Guerra Mundial, España sufrió el aislamiento internacional y la exclusión del Plan Marshall. Sin embargo, la Guerra Fría transformó esta situación. EE. UU. valoró el anticomunismo de Franco. Hitos clave fueron:
- 1953: Pacto de Madrid con EE. UU. (bases militares a cambio de ayuda).
- 1955: Ingreso en la ONU.
- 1957: Ingreso en el FMI.
Etapas de la Dictadura
- 1939-1959: Creación del Estado, fascistización inicial y posterior nacionalcatolicismo bajo el aislamiento.
- 1959-1973: Consolidación y desarrollismo. Entrada de los tecnócratas y crecimiento económico. En 1969, Juan Carlos es designado sucesor.
- 1973-1975: Crisis final y tardofranquismo. Asesinato de Carrero Blanco por ETA y agitación social hasta la muerte de Franco el 20 de noviembre de 1975.
Transformaciones sociales y económicas
Tras la guerra, España vivió una etapa de autarquía (1939-1957), basada en el autoabastecimiento y el intervencionismo estatal (creación del INI). Esta política provocó escasez, mercado negro y el uso de cartillas de racionamiento. A partir de 1957, los tecnócratas impulsaron el Plan de Estabilización (1959), que liberalizó la economía y atrajo inversión extranjera.
Esto dio lugar al “milagro económico español”, con un fuerte crecimiento industrial, el auge del turismo y el aumento de la renta per cápita. Socialmente, se produjo un intenso éxodo rural hacia las ciudades y el extranjero. Surgió una nueva clase media y se generalizó el consumo (electrodomésticos, SEAT 600). La Ley General de Educación de 1970 aumentó la escolarización. Pese a la censura, la sociedad comenzó un proceso de secularización y apertura, influenciado por el Concilio Vaticano II.
La represión, el exilio y los movimientos de protesta contra la dictadura. La cultura durante el Franquismo
La represión, o “terror blanco”, fue sistemática, especialmente hasta 1945, con ejecuciones, encarcelamientos y control social. El exilio republicano llevó a casi medio millón de personas a abandonar el país, entre ellos intelectuales como Antonio Machado, Rafael Alberti o Luis Buñuel.
La oposición interna evolucionó desde el maquis (guerrilla rural) hasta la movilización de Comisiones Obreras (CCOO), el movimiento estudiantil y los partidos clandestinos (PCE, PSOE, PNV, ETA). La cultura estuvo marcada por la censura, aunque surgieron obras de realismo crítico como La colmena de Cela o el cine de Berlanga y Bardem. En el exilio, instituciones como el Colegio de México mantuvieron viva la producción intelectual española.
La evolución política tras la muerte de Franco. Retos, logros, dificultades y resistencias
La Transición española comenzó tras la muerte de Franco y la proclamación de Juan Carlos I. El proceso se basó en el consenso entre reformistas del régimen (como Adolfo Suárez) y la oposición democrática (Felipe González, Santiago Carrillo). Tras el fracaso de Arias Navarro, Suárez impulsó la Ley para la Reforma Política (1976), que permitió desmantelar la dictadura desde la legalidad.
Se legalizaron los partidos (incluido el PCE en la Semana Santa Roja de 1977) y se celebraron elecciones en junio de 1977, ganadas por la UCD. Los Pactos de la Moncloa ayudaron a estabilizar la economía. El proceso enfrentó graves retos: el terrorismo de ETA y el GRAPO, y el ruido de sables en el ejército, que culminaría en el intento de golpe de Estado del 23F en 1981. La victoria del PSOE en 1982 marcó la consolidación definitiva de la democracia.