Historia y Evolución de la Fábula: Desde Esopo hasta Fedro y su Legado en la Literatura Latina
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Definición y Origen de la Fábula
La fábula suele definirse como «una composición literaria, generalmente en verso, en la que por medio de una ficción alegórica y de personificaciones de seres irracionales, inanimados o abstractos, se da una enseñanza útil o moral».
El Origen Remoto y la Paternidad del Género
Su origen remoto es probablemente oriental. En las literaturas occidentales surge por primera vez en Grecia, donde ya en Hesíodo (siglo VIII a. C.) se encuentra la fábula de «el azor y el ruiseñor».
Pero al que se atribuye la paternidad de la fábula como género literario es a Esopo (siglo VI a. C.), personaje semimítico, cuya vida está llena de leyendas de dudosa autenticidad; por él, la fábula de animales se denomina «fábula esópica».
La fábula, con sus personajes humildes y con su lenguaje y su métrica populares, se oponía a la epopeya, poblada de dioses y héroes y con un lenguaje solemne y elevado. Bajo el nombre de Esopo se recogieron una serie de narraciones que en principio eran transmitidas oralmente y que acabaron siéndole atribuidas a él, que de este modo se convirtió en el referente del género.
Fedro: El Creador de la Fábula Latina
Este espíritu de reivindicación popular se encuentra claramente expresado en los cinco libros de fábulas que con el nombre de Fabulae Aesopiae publicó Fedro, el creador de la fábula latina como género literario.
Biografía y Contexto Social
- Nació en Macedonia hacia el año 15 a. C. y vino a Roma como esclavo de Augusto, quien posteriormente le concedió la libertad.
- Parece que el hecho de que tanto Esopo, creador mítico del género, como Fedro, su continuador en Roma, fueran de origen servil justificaría el tono de crítica social al que antes nos hemos referido.
- Las noticias que tenemos de Fedro proceden en su totalidad de los epílogos y prólogos de sus obras. Parece que comenzó a publicar sus fábulas en el reinado de Tiberio y continuó en los de Calígula, Claudio y, probablemente, en el de Nerón.
- En el prólogo del libro III hace mención de las persecuciones que debió soportar a causa de las ideas difundidas en sus libros por parte de Sejano, el todopoderoso prefecto de Tiberio.
- Como fecha aproximada de su muerte se da el año 50 d. C.
Obra y Estilo
Publicó con el título de Fabulae Aesopiae un centenar de fábulas repartidas en cinco libros, a las que se deben añadir unas treinta más recopiladas en el Renacimiento por el humanista Nicolás Perotto y que, por ese motivo, se conocen con el nombre de Appendix Perottina.
Características Formales
Están escritas en senarios yámbicos, verso propio de la comedia y del mimo y de gran raigambre popular. En un principio, las fábulas tienen siempre un mismo esquema:
- Un relato de animales.
- Una moraleja que puede preceder o seguir a aquel.
Ahora bien, más adelante comienza a utilizar otros procedimientos, introduciendo fábulas de otro tipo: relatos con personajes humanos, anécdotas, episodios históricos, etc. En la forma aparentemente pueril de la fábula, Fedro incluía una intención satírica que lo relaciona tanto con Horacio y Lucilio como con Persio y Juvenal.
Estilo y Concisión
Fedro escribe con un estilo sencillo y natural, especialmente cuando no moraliza. En los prólogos de su obra se muestra particularmente orgulloso de su “brevitas dicendi” (concisión), el rasgo más distintivo y característico de su estilo.
El Olvido de los Contemporáneos
Llama la atención el hecho de que ninguno de sus contemporáneos haga mención de él; parece como si la literatura oficial de su época y de la inmediatamente posterior lo olvidara a propósito. La primera referencia a su persona la encontramos en Marcial. Quintiliano no lo nombra cuando teoriza sobre las características del género fabulístico y, lo que es más grave, Séneca en su Consolatio ad Polybium, escrita en el 41 cuando Fedro debía haber publicado ya la mayor parte de su obra, afirma que la fábula era un género todavía no intentado en Roma. Probablemente el público al que Fedro dirigió sus fábulas y el tono de crítica de las mismas lo alejó de la literatura oficial de la época.
Continuidad del Género Fabulístico
Después de Fedro no tenemos noticias de que se cultive el género fabulístico hasta que en el siglo IV un autor llamado Aviano compusiera cuarenta y dos fábulas en dísticos elegíacos. Se conoce otra colección de fábulas de finales de la antigüedad latina titulada Rómulo o Fábulas de Rómulo. Ambas obras están en la base de numerosas colecciones de fábulas en la Edad Media.