Historia y Evolución del Catalán: Desde sus Orígenes hasta la Actualidad
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Historia y Evolución del Catalán
El catalán tiene su origen en la Alta Edad Media, evolucionando del latín vulgar (siglos VII-VIII). Los primeros textos escritos en catalán datan de los siglos IX-X, con palabras del romance latinizadas; en el siglo XI, se encuentran frases en romance intercaladas en textos latinos; y en el siglo XII, aparecen documentos completos en catalán, como las Homilías de Organyà. Inicialmente, el catalán se hablaba y escribía en la Cataluña Vieja.
Consolidación y Expansión
La consolidación del catalán se inicia con la literatura catalana medieval, que incluye poesía en occitano y prosa en catalán sobre temas filosóficos, historiográficos y morales.
La expansión del catalán se produce después de la Batalla de Muret, decidiéndose continuar la expansión hacia el sur y el Mediterráneo:
- Mallorca, Ibiza y Menorca: con hablantes de catalán pertenecientes al bloque dialectal oriental.
- Valencia: repoblada con catalanes y aragoneses, con predominio del bloque dialectal occidental.
- Alguer (Cerdeña): con hablantes de catalán orientales.
- Murcia: con hablantes de catalán, aunque también con presencia de araboparlantes.
Plenitud y Decadencia
El Siglo de Oro de la literatura catalana se ve afectado por el vínculo con Castilla, que lleva a la adopción del español tanto política como culturalmente. A pesar de la diferenciación económica y lingüística en Cataluña, donde se reconocía a los catalanes como tales, en Valencia se denominaba la lengua como "valenciano", reflejando una doble denominación para el idioma.
El Reinado Borbónico y la Represión
Durante la Guerra de Sucesión, los territorios catalanes fueron repartidos. Felipe V implementó los Decretos de Nueva Planta, que impusieron las leyes e instituciones castellanas, estableciendo el castellano como único idioma oficial. Se promulgaron leyes para prohibir el catalán, aunque la sociedad continuó utilizándolo en el ámbito privado, lo que generó dificultades en la comprensión del castellano.
La Sociedad Catalana hasta 1939
El catalanismo político se manifestó a través de la Mancomunidad de Cataluña, impulsada por la Liga Regionalista y Prat de la Riba, promoviendo la modernización técnica, cultural y lingüística. La Generalitat de Cataluña durante la Segunda República y la Guerra Civil, bajo los gobiernos de Francesc Macià y Lluís Companys, impulsó el autogobierno, la lengua y la cultura catalanas. Hubo un gran desarrollo económico hasta la Guerra Civil, acompañado de una intensa corriente migratoria, donde los inmigrantes aprendían rápidamente el catalán. En una época de conflictividad social y cultura de masas, se hizo necesario modernizar la lengua y evitar la diglosia.
Normativización y Normalización
Pompeu Fabra propuso una normativa lingüística basada en soluciones antiguas y que reflejaran el "catalán que se habla". Esta normativa se promovió a través de la revista Avenç y fue adoptada por la Sección Filológica del Institut d'Estudis Catalans, cuyas decisiones fueron reconocidas por la Mancomunidad. Se publicaron las Normas ortográficas, la Gramática catalana y el Diccionario general de la lengua catalana.
Hasta finales de 1939, Cataluña superó la situación de diglosia, y la literatura popular y culta alcanzaron plena normalidad. En la educación, el catalán aparecía parcialmente, hasta que en 1899 se fundó la Associació Protectora de l'Ensenyança Catalana, promotora de la enseñanza en catalán.
El Franquismo y la Posguerra
Durante el franquismo, se eliminaron la lengua y la cultura catalanas, sustituyéndolas por la española. Los años de la posguerra estuvieron marcados por la penuria económica y la consolidación del régimen franquista, con una intensa persecución del catalán.
Desarrollismo y Crisis de la Dictadura
El desarrollismo trajo un gran desarrollo económico, aunque bajo un régimen autoritario. En los últimos años del franquismo, se produjo una crisis, especialmente en Cataluña, con un intento de recuperar la autonomía, la lengua y la cultura. Fuertes oleadas inmigratorias procedentes de Andalucía, Castilla y Extremadura llevaron a los franquistas a pensar que la inmigración establecería el español como lengua dominante.