Historia y Esplendor de los Imperios Bizantino y Carolingio
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Del Imperio romano al Imperio bizantino
El Imperio romano de Oriente consiguió sobrevivir más de mil años respecto al de Occidente. Con el tiempo, se impusieron la lengua y la cultura griega, pasando a denominarse Imperio bizantino. De igual forma, se transformó el nombre de su capital, pasando de Constantinopla a Bizancio.
El espacio y la evolución histórica
A lo largo de su historia, el Imperio bizantino presenta periodos de auge y decadencia:
- En el siglo VI: Durante el reinado de Justiniano I (527-565), el imperio alcanzó su mayor esplendor debido a sus conquistas territoriales.
- En el siglo VII: Los musulmanes conquistaron las provincias bizantinas más ricas (Siria, Palestina y Egipto), lo que supuso una mengua del territorio bizantino.
- Desde mediados del siglo XI: Bizancio atravesó una profunda crisis que acabó con la conquista de la capital en 1453, lo que supuso el fin del imperio.
El arte bizantino: Santa Sofía
El arte bizantino tuvo una gran riqueza y expresó el poder de los emperadores y de la Iglesia. Su manifestación principal fue la arquitectura, los mosaicos y los iconos.
La arquitectura bizantina
La arquitectura utilizó materiales pobres como el ladrillo, que se recubrían a veces en el exterior con mármol y en el interior con ricos mosaicos. Sus elementos característicos fueron las columnas, los arcos semicirculares y las cubiertas planas o abovedadas.
El edificio principal fue la iglesia y el ejemplo más destacado es la basílica de Santa Sofía en Constantinopla (siglo VI).
Los mosaicos y los iconos
Los mosaicos decoraban las paredes y las cúpulas del interior de las iglesias. Se realizaban con pequeñas piezas de cerámica de colores brillantes, denominadas teselas.
Los iconos eran imágenes religiosas, en su mayoría pintadas sobre tablas, que utilizaban habitualmente el dorado en la representación.
Los francos y el Imperio carolingio
Entre los reinos germánicos, creados en los territorios del antiguo Imperio romano de Occidente, destacó el de los francos.
El espacio y la evolución histórica
En el año 751, Pipino «el Breve» implantó una nueva dinastía franca, que alcanzó su máximo esplendor con su hijo Carlomagno, de quien proviene el nombre del imperio.
Carlomagno (742-814) se propuso restablecer la unidad del antiguo Imperio romano de Occidente iniciando, así, una serie de conquistas por el centro de Europa.
Tras estas conquistas, Carlomagno fue proclamado emperador por el papa León III (año 800). No obstante, el imperio solo duró hasta el año 843, cuando el hijo y sucesor de Carlomagno, Luis «el Piadoso», lo dividió entre sus hijos.
El gobierno y la administración del territorio
El gobierno del Imperio carolingio recaía en el emperador, quien concentró el poder político y militar y asumió también el papel de defensor de la cristiandad, llegando a intervenir en los asuntos de la Iglesia.
La Administración del imperio se organizó en territorios denominados condados (dirigidos por un conde) y en marcas o provincias defensivas fronterizas (dirigidas por un marqués).
Las actividades económicas
Las actividades agrarias fueron predominantes. Estas actividades se practicaban en extensos latifundios, pertenecientes en general a la aristocracia y a la Iglesia. Para su explotación, los latifundios se dividían en dos partes:
- La reserva señorial: cuyos productos eran para el propietario.
- Los mansos: pequeñas parcelas trabajadas por campesinos, que no podían abandonar la tierra y debían pagar rentas y servicios al dueño.
En contraposición, las actividades urbanas decayeron.