Historia de España: De la Restauración a la Segunda República (1902-1936)
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1. El Reinado Constitucional de Alfonso XIII (1902-1923)
En 1902, Alfonso XIII accedió al trono. La Constitución de 1876 siguió vigente y se mantuvo el turnismo, basado en la alternancia en el poder de dos partidos (el Liberal y el Conservador) por medio del fraude electoral. Los líderes de ambos partidos habían cambiado: Antonio Maura lideraba a los conservadores y José Canalejas a los liberales.
Los nuevos líderes intentaron regenerar la vida política:
Maura quiso acabar con el caciquismo reformando la ley electoral y la administración local, aunque no lo consiguió.
Canalejas llevó a cabo una política de reformas sociales (reducción de la jornada laboral, ley de accidentes del trabajo, derecho a huelga, seguridad social…). Su medida más polémica fue la ley del candado, con la que favoreció la separación entre el Estado y la Iglesia.
Sin embargo, los partidos Liberal y Conservador cada vez eran menos representativos: la burguesía catalana y vasca empezó a apoyar a partidos nacionalistas (la Lliga Catalana y el Partido Nacionalista Vasco) y una parte importante de las clases medias y los obreros votaban a los republicanos y los socialistas.
A partir de 1909, el sistema de la Restauración experimentó una serie de crisis que condujeron, finalmente, a su desaparición:
En 1909 se produjo la Semana Trágica, una rebelión popular contra el envío de tropas a la guerra de Marruecos, que fue duramente reprimida por el gobierno.
El mayor problema fue la crisis de 1917, que unió a militares descontentos con la forma en la que se producían los ascensos; una asamblea de parlamentarios en Barcelona que reclamaba una nueva constitución; y el movimiento sindical (UGT y CNT), que convocó una huelga general.
Entre 1919 y 1923 estalló la violencia social. Los gobiernos y los empresarios utilizaron la violencia para acabar con la protesta social.
Ante la crisis, los conservadores, los liberales y la Liga Catalana colaboraron en gobiernos de concentración. Pero la inestabilidad persistió: entre 1917 y 1923 hubo 43 cambios de gobierno.
2. La Dictadura de Primo de Rivera (1923-1930)
La crisis política, social y económica que vivía España se vio profundizada por la derrota de Annual (1921) en la guerra de Marruecos, en la que murieron más de 10.000 soldados. La oposición de izquierdas pidió una investigación para ver quién era responsable del desastre. Parte del ejército, para protegerse, decidió tomar el poder.
En 1923, el general Primo de Rivera, con el consentimiento del rey, dio un golpe de Estado. Suspendió la constitución, disolvió las Cortes y prohibió los partidos políticos y los sindicatos, imponiendo una dictadura que tuvo dos etapas: el Directorio Militar (1923-1925) y el Directorio Civil (1925-1930).
La dictadura se mantuvo hasta 1930 gracias a la victoria en la guerra de Marruecos y a la prosperidad económica de los años veinte. El buen momento económico se aprovechó para realizar obras públicas y para potenciar el desarrollo industrial. Sin embargo, a partir de 1927, el régimen autoritario comenzó a ser criticado por intelectuales, estudiantes, el movimiento obrero y grupos nacionalistas. En 1929, ante esta oposición, el rey retiró su apoyo a Primo de Rivera, que dimitió en enero de 1930.
Alfonso XIII mandó formar un nuevo gobierno que convocara elecciones y restaurara la constitución. Pero la oposición al rey era muy fuerte, ya que se le consideró cómplice de la dictadura. Políticos republicanos, socialistas, catalanistas e incluso algunos antiguos monárquicos firmaron en agosto de 1930 el Pacto de San Sebastián con el objetivo de ir juntos a las elecciones e instaurar la república.
En 1931 se convocaron elecciones municipales. Estas tuvieron lugar el 12 de abril y dieron el triunfo a las candidaturas republicanas en casi todas las capitales de provincia. Aunque el triunfo global había correspondido a los monárquicos, los republicanos consideraron que su éxito en las grandes capitales, menos dominadas por los caciques, era un triunfo definitivo. Los propios monárquicos aceptaron este punto de vista.
Conocido el resultado y sin el apoyo del ejército y la Guardia Civil, Alfonso XIII se exilió y se formó un gobierno provisional que proclamó la Segunda República el 14 de abril de 1931, de forma pacífica.
3. La Segunda República (1931-1936)
Tras la caída de la dictadura de Primo de Rivera, el rey Alfonso XIII trató de volver al régimen parlamentario anterior. En 1931 se convocaron elecciones municipales, que dieron el triunfo a las candidaturas republicanas en casi todas las capitales de provincia del país. Conocido el resultado y sin el apoyo del ejército, Alfonso XIII se marchó al exilio y el 14 de abril fue proclamada de forma pacífica la Segunda República.
El nuevo gobierno estaba integrado por los partidos que habían firmado el Pacto de San Sebastián y lo presidía Niceto Alcalá Zamora. Inmediatamente iniciaron una serie de reformas y convocaron elecciones a Cortes Constituyentes, que ganaron los partidos republicanos. Las Cortes elaboraron la Constitución de 1931. Esta implantaba un régimen plenamente democrático, cuyas principales novedades fueron:
El reconocimiento amplio de libertades individuales.
El sufragio universal tanto para hombres como para mujeres.
La separación de la religión y la política.
La organización territorial descentralizada.
La Segunda República puede dividirse en tres etapas:
3.1 Bienio Reformista (1931-1933)
Durante casi dos años, el gobierno presidido por Manuel Azaña puso en marcha las reformas más importantes de la República: reforma agraria (distribución de tierras entre campesinos), concesión de la autonomía a Cataluña, reforma militar (jura de lealtad de los altos mandos y jubilación remunerada de quienes no lo hicieran), reformas laborales (salario mínimo, seguros de accidentes), reforma educativa (creación de 10.000 nuevas escuelas) y legalización del divorcio y el matrimonio civil.
Sin embargo, las medidas encontraron una fuerte oposición, tanto desde la extrema derecha (golpe de Estado de Sanjurjo en 1932) como de la extrema izquierda (sublevación de Casas Viejas en 1933).
3.2 Bienio Conservador (1933-1935)
Obligado a dimitir por la represión contra los movimientos sindicales, Azaña convocó nuevas elecciones, donde la izquierda fue derrotada. Entre finales de 1933 y 1936 la República fue gobernada por una alianza de partidos de centro-derecha, cuyos dirigentes más destacados fueron Alejandro Lerroux y José María Gil-Robles. Los gobiernos de esta etapa paralizaron las reformas de los años anteriores.
La entrada en el gobierno de tres ministros monárquicos fue rechazada por los partidos de izquierda, que trataron de tomar el poder en la revolución de octubre de 1934: en Asturias, una alianza de socialistas, comunistas y anarquistas se hizo con el control de la provincia durante un mes; en Cataluña, el gobierno autónomo proclamó la independencia.
El gobierno de Lerroux aplastó la revuelta de forma violenta. A finales de 1935, escándalos de corrupción precipitaron la caída del gobierno y la convocatoria de nuevas elecciones.
3.3 Frente Popular (1936)
La izquierda se presentó a las elecciones unida en el Frente Popular, integrado por socialistas, comunistas, republicanos y algunas fuerzas nacionalistas, más el apoyo de los anarquistas. En la derecha ganaron peso los líderes más extremistas: Calvo Sotelo y José Antonio Primo de Rivera, fundador del partido fascista Falange Española.
El Frente Popular ganó las elecciones y formó un nuevo gobierno, formado por republicanos moderados, que reemprendió las reformas del primer bienio. Sin embargo, la polarización y la tensión social fue en aumento. En julio de 1936, el asesinato del teniente Castillo, conocido hombre de izquierdas, fue respondido días después con el asesinato de Calvo Sotelo. Este acontecimiento precipitó la sublevación de las tropas españolas del norte de África el 17 de julio de 1936.