Historia de España: De la Prehistoria al Reformismo Borbónico

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La Prehistoria en la Península Ibérica

La Prehistoria es el periodo que va desde la aparición del ser humano hasta la invención de la escritura (hacia el 3250 a.C.). Se divide en Paleolítico y Neolítico.

El Paleolítico: Cazadores y Recolectores

El Paleolítico es la etapa más antigua y se caracteriza por una economía depredadora basada en la caza, la pesca y la recolección. Los grupos humanos eran nómadas y vivían en cuevas o campamentos provisionales. En la Península Ibérica destacan los restos hallados en Atapuerca (Burgos), donde apareció el Homo antecessor. Durante esta etapa se produjo la hominización y apareció el Homo sapiens. Se desarrollaron herramientas de piedra tallada, se dominó el fuego y comenzaron a practicarse enterramientos. También surgió el arte rupestre, especialmente en la zona cantábrica, como en Altamira, con pinturas de animales muy realistas y de carácter simbólico o religioso.

El Neolítico: La Revolución Agrícola

El Neolítico supuso un cambio muy importante conocido como la Revolución neolítica. El ser humano pasó de una economía depredadora a una economía productiva basada en la agricultura y la ganadería. Esto provocó el sedentarismo y la aparición de poblados estables. Además, surgieron nuevas técnicas como la piedra pulida, la cerámica y los tejidos. En la Península se extendió primero por la zona levantina y aparecieron culturas como la de Almería. También se desarrolló la pintura levantina, que representaba escenas con figuras humanas estilizadas.

La Hispania Romana: Conquista y Romanización

El Proceso de Conquista

La conquista romana de la Península Ibérica fue un proceso largo que se desarrolló entre los siglos III y I a.C. Comenzó durante la Segunda Guerra Púnica contra Cartago. El proceso se dividió en las siguientes fases:

  • Primera fase: Roma conquistó el este y el sur.
  • Segunda fase: Avance hacia el centro y el oeste, enfrentándose a pueblos como los lusitanos (dirigidos por Viriato) y los celtíberos (Numancia).
  • Fase final: Bajo el emperador Augusto, se conquistó el norte con las guerras cántabras.

El Legado de la Romanización

Tras la conquista comenzó la romanización, es decir, la adopción de la cultura romana por parte de los pueblos indígenas. Los elementos clave fueron:

  • El latín: Se impuso como lengua común, dando origen a las lenguas romances como el castellano, el gallego y el catalán.
  • El derecho romano: Base del sistema jurídico actual.
  • Infraestructuras: Construcción de calzadas (Vía Augusta, Vía de la Plata), acueductos (Segovia), teatros (Mérida) y puentes (Alcántara).
  • Religión: Inicialmente se practicó el culto romano y, a partir del siglo IV, el cristianismo se convirtió en la religión oficial.

El Reino Visigodo de Toledo

En el siglo V el Imperio romano fue invadido por pueblos germánicos. A Hispania llegaron suevos, vándalos y alanos, pero los visigodos lograron imponerse y crear el reino visigodo de Toledo tras ser derrotados por los francos en el año 507. Los visigodos fueron un pueblo romanizado que intentó unificar el territorio y la población:

  • Leovigildo: Logró la unidad territorial al someter a suevos y vascones.
  • Recaredo: Convirtió al reino al catolicismo en el III Concilio de Toledo (589), unificando religiosamente a la población.
  • Recesvinto: Promulgó el Fuero Juzgo, que unificaba las leyes visigodas y romanas.

La monarquía era electiva, lo que provocó frecuentes luchas entre nobles por el poder. Esta inestabilidad debilitó el reino y facilitó la invasión musulmana en el año 711, que puso fin al dominio visigodo en la Península.

Al-Ándalus: Evolución Política y Esplendor

La conquista musulmana comenzó en el año 711, cuando derrotaron al rey visigodo Rodrigo en la batalla de Guadalete. En pocos años conquistaron casi todo el territorio. Al-Ándalus pasó por diversas etapas:

  • Emirato dependiente (711-756): Vinculado al Califato Omeya de Damasco, con gran inestabilidad interna.
  • Emirato independiente (756-929): Proclamado por Abderramán I, rompiendo con el Califato abasí.
  • Califato de Córdoba (929-1031): Periodo de mayor esplendor iniciado por Abderramán III. Fue una etapa de estabilidad, desarrollo económico y gran prestigio político y cultural.
  • Reinos de Taifas: Tras la dictadura de Almanzor, el califato se desintegró en pequeños reinos que pagaban parias a los cristianos.
  • Almorávides y Almohades: Pueblos norteafricanos que frenaron temporalmente la expansión cristiana hasta su derrota en las Navas de Tolosa (1212).
  • Reino nazarí de Granada: Último reducto musulmán que sobrevivió hasta 1492.

Sociedad, Economía y Cultura Andalusí

La sociedad era muy diversa: musulmanes, cristianos y judíos (dimníes), y muladíes. La economía se basaba en una agricultura de regadío muy desarrollada, con cultivos como el arroz o los cítricos, además de un comercio mediterráneo activo y artesanía urbana. En el ámbito cultural, Al-Ándalus fue un centro intelectual europeo en filosofía, medicina y astronomía. Los judíos sefardíes vivieron una Edad de Oro entre los siglos VIII y XI, aunque en épocas de rigor religioso aumentó la intolerancia.

Los Reinos Cristianos y la Reconquista

Formación y Avance Territorial

Los primeros núcleos cristianos surgieron en el norte: el reino astur (tras la batalla de Covadonga) y los núcleos de la Marca Hispánica (condados catalanes, Pamplona y Aragón). Durante los siglos XI y XII, avanzaron hacia el sur conquistando Toledo (1085) y el valle del Ebro. Tras la victoria en las Navas de Tolosa (1212), el avance fue imparable: Castilla conquistó el valle del Guadalquivir y Aragón ocupó Valencia y Baleares.

Modelos de Repoblación y Sociedad

Políticamente, los reyes tenían una concepción patrimonial del poder, surgiendo instituciones como las Cortes. La organización del territorio se realizó mediante:

  • Presura: Ocupación de tierras por campesinos libres en el norte.
  • Repoblación concejil: Fundación de ciudades con fueros y privilegios.
  • Repartimientos: Entrega de latifundios a nobles y órdenes militares en el sur.

De este proceso surgió una sociedad estamental (nobleza, clero y pueblo llano), caracterizada por la desigualdad jurídica y la escasa movilidad social.

La Monarquía de los Reyes Católicos

Isabel I de Castilla y Fernando II de Aragón establecieron una unión dinástica donde cada reino mantuvo sus leyes y moneda. Reforzaron la autoridad real frente a la nobleza mediante la Santa Hermandad, la Inquisición, los corregidores y los Consejos. La Guerra de Granada (1482-1492) puso fin a la Reconquista con la rendición de la ciudad el 2 de enero de 1492, completando la unidad territorial.

El Imperio de los Austrias (Siglos XVI y XVII)

Hegemonía y Conflictos en el Siglo XVI

Carlos I heredó un vasto imperio y enfrentó las Comunidades de Castilla y las Germanías, además de guerras contra Francia, el Imperio otomano y el protestantismo. Felipe II defendió la Contrarreforma, reforzó la administración polisinodial, venció en Lepanto y unificó Portugal (1580), aunque fracasó con la Armada Invencible (1588). El siglo XVI fue de expansión económica y cultural (Renacimiento), con figuras como Garcilaso de la Vega o Teresa de Jesús.

Crisis y Decadencia en el Siglo XVII

Felipe III, Felipe IV y Carlos II delegaron el poder en validos (Duque de Lerma, Conde-Duque de Olivares). Fue una etapa de crisis económica, guerras (Treinta Años) y rebeliones en Cataluña y Portugal (independencia en 1640). Los tratados de Westfalia y los Pirineos marcaron el fin de la hegemonía española. No obstante, fue el Siglo de Oro cultural con el Barroco y autores como Velázquez, Quevedo y Góngora.

La España de los Borbones (Siglo XVIII)

Guerra de Sucesión y Centralismo

La muerte de Carlos II provocó la Guerra de Sucesión (1701-1714) entre Felipe de Anjou y el archiduque Carlos. La Paz de Utrecht reconoció a Felipe V como rey a cambio de cesiones territoriales. Se implantó un modelo centralista con los Decretos de Nueva Planta, que suprimieron los fueros de la Corona de Aragón. Se crearon Secretarías de Estado e intendencias para modernizar la administración.

El Despotismo Ilustrado

Con Carlos III se aplicó el despotismo ilustrado, impulsando las Reales Fábricas, mejoras agrícolas y el Banco de San Carlos. Durante el siglo XVIII hubo una recuperación económica y demográfica. En lo cultural, la Ilustración defendió la razón y el progreso a través de las Reales Academias y las Sociedades Económicas de Amigos del País, aunque la estructura social estamental permaneció vigente.

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