Historia de España: Guerra Civil, Franquismo y Transición
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La Guerra Civil Española: Consecuencias y Apoyos Externos
Consecuencias Sociales y Económicas
La Guerra Civil Española tuvo devastadoras consecuencias económicas y sociales. La producción agraria disminuyó un 20%, mientras que la industrial cayó más del 30%. Se destruyeron cientos de miles de viviendas e infraestructuras clave, incluyendo la marina mercante y las redes de transporte. España perdió una parte significativa de sus reservas de oro y se endeudó con Alemania e Italia.
En el ámbito humano, la guerra dejó entre 500.000 y 600.000 muertos, además de un gran número de desplazados y exiliados, incluyendo intelectuales y científicos. La natalidad descendió y la sociedad quedó profundamente marcada por el conflicto, dificultando la reconciliación.
Políticamente, la guerra condujo a la dictadura de Francisco Franco, un régimen autoritario que aisló a España de las democracias occidentales tras la Segunda Guerra Mundial. Para la reconstrucción, el franquismo adoptó políticas intervencionistas y autárquicas, con control de salarios, tipos de cambio fijos, cupos de importación y regulación de la industria.
Ayudas a los Sublevados y a la República
Ambos bandos recibieron ayuda extranjera. Los sublevados, liderados por Franco, contaron con el apoyo de Alemania, Italia y Portugal. Alemania, buscando aislar a Francia y probar su poderío militar, proporcionó ayuda estratégica y financiera, incluyendo la Legión Cóndor, responsable del bombardeo de Guernica. Italia, a través de un tratado de amistad con el gobierno de Burgos, envió equipos y voluntarios. Portugal aportó voluntarios y permitió operaciones militares en su territorio.
La República recibió ayuda de la Unión Soviética, que proporcionó hombres, material y asistencia técnica a cambio del oro de la República. México envió fusiles. Las Brigadas Internacionales, compuestas por voluntarios internacionales, principalmente de izquierdas, lucharon por la República, destacando en la defensa de Madrid y Guadalajara, antes de retirarse en 1938.
El Franquismo y el Reconocimiento Internacional
Durante la Segunda Guerra Mundial, España se declaró inicialmente neutral, pero luego se alineó con las potencias del Eje. Franco ofreció entrar en la guerra, pero sus condiciones fueron rechazadas por Hitler. España envió la División Azul al frente ruso y suministró materias primas a Alemania.
Tras la guerra, España fue condenada internacionalmente y excluida del Plan Marshall. Sin embargo, la Guerra Fría y la necesidad de aliados anticomunistas beneficiaron al régimen. En 1950, la ONU revocó el bloqueo. En 1953, España firmó el Concordato con la Santa Sede y el Pacto de Madrid con EE.UU., permitiendo bases militares estadounidenses y el tránsito de armas nucleares.
El ingreso en la ONU en 1955 y en el FMI en 1957, junto con la visita de Eisenhower en 1959, legitimaron la dictadura. En las décadas siguientes, la prioridad fue la entrada en la CEE, a pesar de la pérdida de las colonias y la crisis diplomática con el Reino Unido por Gibraltar.
Al final del franquismo, el aislamiento internacional aumentó debido a la caída de otras dictaduras y a las protestas contra la represión franquista. La invasión del Sahara por Marruecos en 1975 evidenció la debilidad del régimen.
La Transición Española
Eventos Políticos Tras la Muerte de Franco
Tras la muerte de Franco en 1975, España inició la Transición a la Democracia, liderada por Adolfo Suárez. Suárez legalizó los partidos políticos, sentando las bases para las elecciones democráticas de 1977 y la Constitución de 1978. La Transición, aunque compleja, marcó un hito en la modernización política y social de España.
Terrorismo y el Golpe de Estado de 1981
Durante la Transición, grupos extremistas usaron la violencia. La extrema derecha intentó frenar la democracia con atentados y golpes fallidos, como la Operación Galaxia (1978) y el 23-F (1981). La extrema izquierda (GRAPO, ETA) recurrió a secuestros y asesinatos.
El 23-F, un grupo de militares ocupó el Congreso durante la investidura de Leopoldo Calvo Sotelo. El teniente coronel Tejero secuestró al gobierno y a los diputados, mientras que el general Milans del Bosch declaró el estado de guerra en Valencia. La intervención del Rey Juan Carlos, desautorizando el golpe, fue crucial para su fracaso.
El gobierno de Calvo Sotelo (1981-1982) estuvo marcado por tensiones en la UCD y disputas políticas y sociales. La Ley del Divorcio y la entrada en la OTAN generaron divisiones. Calvo Sotelo disolvió las Cortes, convocando elecciones en 1982, que dieron la victoria al PSOE de Felipe González, marcando el fin de la Transición.
La Segunda República y el Gobierno Radical Cedista
Elecciones de 1933 y el Gobierno Radical Cedista
En las elecciones de 1933, la coalición de derechas (Radicales y CEDA) ganó con el 46,7% de los votos, gracias a la división de la izquierda y la abstención anarquista. El gobierno de Alejandro Lerroux revirtió reformas progresistas, paralizando la Reforma Agraria, devolviendo tierras e incluyendo al clero en los presupuestos estatales. Este gobierno aumentó la polarización política.
El Gobierno del PSOE (1982-1996)
El gobierno de Felipe González (1982-1996) trajo importantes transformaciones. El PSOE combatió el terrorismo de ETA, implementando medidas que redujeron los atentados. Se realizaron reformas económicas y sociales.
En política exterior, el PSOE celebró un referéndum para la permanencia en la OTAN (1986), una decisión controvertida. La entrada en la CEE en 1986 impulsó la integración europea.
En política interna, el PSOE reformó la educación, la sanidad, el desempleo y las pensiones, fortaleciendo el estado de bienestar. La Ley de Descentralización otorgó mayor autonomía a las regiones.
A pesar de los logros, el PSOE enfrentó críticas por casos de corrupción. Su gestión dejó un legado importante en la política española.