Historia y Consecuencias de la Legislación Ferroviaria del Bienio Progresista
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Contexto Histórico de la Ley General de Ferrocarriles de 1855
Este texto es de naturaleza jurídica, ya que se trata de una selección de artículos de una ley. Es una fuente primaria e histórica, escrita en el momento en que ocurrieron los hechos. El documento data del 3 de junio de 1855, lo que lo sitúa en pleno reinado de Isabel II, concretamente durante el Bienio Progresista (1854-1856).
Los autores son las Cortes y el gobierno progresista de la época, que buscaban con urgencia modernizar la economía española. El objetivo principal del texto es regular la construcción de la red ferroviaria y atraer inversores. Podemos destacar tres ideas clave en sus artículos:
1. La Estructura Radial (Arts. 1 y 2)
Se establece que las líneas principales deben partir de Madrid hacia las costas y fronteras. Esto responde al deseo político de centralizar el Estado y conectar la capital con los puertos para facilitar la exportación.
2. El Papel del Estado y las Ayudas (Arts. 3, 6 y 20)
El Estado no construye directamente las vías, sino que otorga "concesiones" a empresas privadas. Para animar a estas empresas a invertir en un negocio de alto coste, el gobierno les ofrece grandes ventajas: les cede los terrenos públicos (Art. 20) y les permite usar recursos como leña y pastos de forma gratuita.
3. Protección al Capital Extranjero (Art. 19)
Como en España no había suficiente capital nacional, el artículo 19 garantiza protección total a los inversores extranjeros. Asegura que sus inversiones estarán a salvo incluso en tiempos de guerra, lo cual fue decisivo para que entrara capital francés e inglés.
Impacto en la Industrialización de España
Este texto se da en el proceso de industrialización de España, que iba con retraso respecto a Europa. El transporte era deficiente, lo que impedía que existiera un verdadero comercio nacional. Durante el Bienio Progresista, el gobierno vio en el tren la solución para vertebrar el mercado interior.
La ley fue un éxito en cuanto a rapidez: en pocos años se construyeron más de 5.000 km de vías. Sin embargo, se tomaron decisiones polémicas que marcarían el futuro:
- El ancho de vía: Se hizo más ancho que en Europa para que las locomotoras tuvieran calderas más grandes y fuerza para subir nuestras montañas.
- Franquicias arancelarias: Se permitió importar todo el material sin pagar impuestos. Esto ayudó a construir rápido, pero arruinó la oportunidad de que la industria siderúrgica española creciera vendiendo ese material.
Conclusión
En definitiva, la Ley General de Ferrocarriles de 1855 fue el impulso definitivo para modernizar el transporte en España. Logró crear un mercado nacional y facilitó el movimiento de mercancías y personas.