Historia Antigua y Medieval de la Península Ibérica: De los Pueblos Prerromanos a la Caída de Granada

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Pueblos Prerromanos y Primeras Influencias

Entre los siglos VIII y III a.C. transcurre la Edad del Hierro, periodo que fusiona los pueblos mediterráneos. Es entonces cuando se mezclan los rasgos autóctonos con la influencia cultural exterior. En el suroccidental de la península encontramos a los tartesos, dedicados a la economía ganadera y agrícola, y la explotación minera. En el este y sur peninsular se situaban los íberos, pueblos agrícolas con aristocracia, ritos ceremoniales y lengua propia, que dejaron restos artísticos. En las mesetas, los celtíberos eran pueblos de economía agraria pobre y con grupos aristocráticos, que dominaban la metalurgia y el textil. A partir del siglo VIII a.C. llegaron a la península pueblos alfabetizados que perseguían intereses comerciales, la obtención de metales y asentamientos estables. Los fenicios, procedentes del Líbano, se situaron en la costa andaluza; los griegos traían cerámicas, vino y aceite y exportaban sal; y los cartaginenses, comerciantes en el sur y dominantes del Mediterráneo occidental desde las islas de la costa mediterránea.

Conquista y Romanización de Hispania

Tras la Segunda Guerra Púnica frente a Cartago, las zonas próximas al Mediterráneo y los valles del Ebro y del Guadalquivir fueron conquistadas por Roma entre el 218 y 170 a.C. Más tarde, vencen a los lusitanos y celtíberos en la meseta. Entre el 27 a.C. y 19 a.C., Augusto culmina su conquista tras las guerras contra astures, cántabros y galaicos. Tras esto, comienza el proceso por el que se asimilan las estructuras sociales, políticas, económicas y culturales romanas, denominado romanización. La sociedad hispana comienza a ser muy parecida a la romana entre los siglos I y II. Los romanos implantaron sus cultos cívicos, permitiendo a los pueblos el culto simultáneo de sus propios dioses. Absorbieron las creencias espirituales de los pueblos más avanzados de la península. Los romanos introdujeron su lengua, el latín, y construyeron una importante red de calzadas.

Invasión Musulmana y el Califato de Córdoba

En el 711, un contingente de bereberes dirigidos por Tariq desembarcó en Gibraltar. Unos meses más tarde, se enfrentó a Rodrigo, que fue derrotado, lo que supuso la desintegración del reino visigodo. Los musulmanes se dirigieron a Toledo con la intención de controlar el estado. En apenas 4 años, se conquistaron todos los puntos clave de la península a través de pactos con la población. Se colocó a un Emir que actuaba como delegado del Califa, pero el avance musulmán fue detenido en Poitiers por los francos, centrándose en el territorio llamado Al-Ándalus. El origen del Emirato independiente está en un golpe de estado, donde la mayor parte de la familia Omeya fue exterminada. Abd-al-Rahman I (único superviviente Omeya) en el 756 se proclama en Córdoba Emir independiente del Califato, pero tras su muerte, estableció un sistema sucesorio. La crisis del Emirato se agravó con las revueltas de muladíes y mozárabes. En el 929, Abd-al-Rahman III se proclamó Califa de Córdoba y se propuso restaurar la unidad del estado islámico. Para el 976, el Califato es controlado por Almanzor, que da paso a una nueva dinastía hasta el 1009. El Califato finaliza en el 1031.

Crisis de los Reinos de Taifas y el Reino Nazarí de Granada

Durante 60 años, el territorio de Al-Ándalus permaneció dividido en una serie de reinos independientes, dominados por grupos étnicos. La mayoría fueron desapareciendo por la conquista de los más poderosos. En 1085, el rey de Castilla conquistó Toledo. Los almorávides (bereberes en ayuda frente a los cristianos) conquistaron todo el territorio andalusí entre 1090 y 1110. En pocos años, este dominio entró en crisis y en 1144 una inestabilidad política dio paso a unas segundas taifas que pasaron a los almohades, que consiguieron mantener la unidad andalusí y derrotaron a los cristianos en Alarcos, pero en 1212 los reinos del norte peninsular derrotaron a los musulmanes en las Navas de Tolosa. El periodo almohade concluye en 1248. Muhammad I consiguió ser vasallo del rey, quien aceptó su soberanía sobre el reino de Granada. A finales del siglo XV, comenzó un largo periodo de crisis política y tras la llegada de los Reyes Católicos estalló una guerra interna en Granada. Las ciudades nazaríes cayeron en manos cristianas en 1492.

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