La Hegemonía en Laclau y Mouffe: Desentrañando el Poder Discursivo
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La Hegemonía según Ernesto Laclau y Chantal Mouffe: Conceptos Fundamentales
El concepto de hegemonía en el socialismo, según Ernesto Laclau y Chantal Mouffe, surge de la identificación de la sociedad como una realidad inherentemente heterogénea y de la crítica a la inteligibilidad social que busca reducirla a un conjunto de momentos previos a un paradigma cerrado.
Después de que Laclau y Mouffe realizan una crítica en profundidad de la teoría dialéctica hegeliana, concluyen que la definición de un concepto tan complejo como la hegemonía implica la definición previa de articulación.
Conceptos Clave para Entender la Hegemonía
Independientemente del concepto que se tenga de articulación, todos coincidirán en que implica una relación de posiciones diferenciales. Por tanto, la articulación es toda práctica que establece una relación entre elementos cuya identidad se modifica con la práctica articulatoria. La totalidad estructurada de esta práctica la llaman discurso.
También es crucial considerar el concepto de “momento” como las posiciones diferenciales articuladas en el interior de un discurso, y “elemento” a todo aquello que no se articule discursivamente.
La Incompletitud de la Sociedad y el Antagonismo
Laclau y Mouffe ponen de manifiesto el carácter incompleto de la sociedad como concepto totalitario, autodefinido y perfectamente cerrado o, como ellos dicen, suturado. Así, remarcan que “sociedad” no es un objeto legítimo del discurso, pues no existe tal totalidad estructurada.
Para cualquier práctica social, se necesita el “campo de la discursividad” para que adquiera un carácter discursivo, lo que implica que toda realidad expresada no está totalmente suturada. Dado que la sutura total es imposible, deben existir suturas parciales que resuelven aparentemente los problemas planteados por la lógica hegemónica. Esta lógica exige un carácter abierto e incompleto de lo social para poder articularse a diferentes formas histórico-discursivas como identidad social y, de esta manera, integrarse en el campo de la discursividad.
El límite de lo social debe residir en su propia constitución, subvirtiendo así la aspiración a construir una presencia plena. Esta subversión implica reconocer la presencia de un antagonismo, alejado del antagonismo de clase clásico teorizado por Marx, que opera a través de significantes vacíos.
Definición de Hegemonía
La hegemonía es la práctica articulatoria de elementos que aún no han cristalizado en momentos. La articulación permite la existencia de significantes flotantes; sin ellos, no habría nada que hegemonizar, ya que son los que posibilitan la construcción del discurso político y su transformación debido a los antagonismos inherentes a estos significantes flotantes.
En una hegemonía exitosa, las prácticas articulatorias logran crear un sistema estructural de identidades relacionales que implican la desaparición del carácter externo de la fuerza hegemónica. Esta fuerza se expande únicamente a medida que lo hace el carácter abierto de lo social.
La hegemonía es una práctica de relación política que no ocupa un lugar central y totalitario en la sociedad, sino que se manifiesta en diversos nodos sociales. Establecerle límites supondría que no se significase a sí misma, ya que Laclau y Mouffe desmontan concienzudamente en su obra la existencia de dos planos de realidad que impiden la articulación social.
Es necesario establecer fronteras a la hegemonía. En este punto, la formación hegemónica, que recoge toda la heterogeneidad que articula, se convierte en una formación totalizante. El proceso abierto de la formación totalizante dependerá de las articulaciones hegemónicas que se produzcan en su campo discursivo o fuera de él.
El Sujeto Hegemónico
En cuanto a la categorización del sujeto hegemónico, no puede hacerse ni mediante la absolutización de una dispersión de sus posiciones, ni unificando todo bajo el “sujeto trascendental”. El sujeto hegemónico, una voluntad colectiva, debe estar parcialmente exterior a lo que se articula para que esta sea posible. Este juego de totalidad imposible permite la articulación hegemónica.