De Hegel a Marx: Idealismo, Materialismo y la Concepción del Hombre
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Marx como post-hegeliano y anti-hegeliano
Partimos de Hegel para entender bien a Marx. Hegel era un idealista. Para Hegel, todo lo real es racional y viceversa. Hegel dice que toda realidad proviene del desarrollo de un espíritu absoluto = Dios. Hegel entonces es idealista y panteísta (identifica toda la realidad con Dios), su filosofía también es Teológica. Según Hegel, la historia de la filosofía culmina con su filosofía, esto daba lugar a plantearse el siguiente problema: ¿qué quedaba por conocer por el resto de filósofos posteriores? Para los filósofos posteriores, no es posible que la filosofía hubiera llegado a su fin. Por tanto, el idealismo debe ser sustituido por el materialismo, la teología por la antropología. Por tanto, el universo ya no es Dios, sino materia que evoluciona y culmina en el hombre. Por tanto, la filosofía de Marx es continuación y crítica a la de Hegel.
Características del pensamiento de Marx
- Utilización de un método dialéctico aplicado a la evolución de la materia. Estructura: Tesis - antítesis - Síntesis - antítesis.
- Marx es ateo, no se molesta ni en comprobar la inexistencia de Dios.
- El hombre ocupa un lugar central “Antropocentrismo”.
Antropología Marxista
El hombre como ser objetivo y como ser genérico: hemos visto en Hegel que se concibe la conciencia como inconsciente, vacía. Marx explica de manera semejante el ser del hombre, pero con perspectiva materialista. Entiende el hombre como “actividad de la materia que se hace a sí mismo”. Esta forma de conocer al hombre se conoce como: Materialismo Histórico.
El hombre como ser objetivo
Según Marx: la actividad propia del hombre es el trabajo. Según Marx, los animales no trabajan, pues aunque desarrollen cierta actividad, esa no puede denominarse trabajo debido a 2 motivos:
- El animal no produce objetos, sino que busca lo necesario para vivir.
- Los animales producen de forma singular, no trabajan socialmente.
Según Marx, el hombre es totalmente distinto, pues este trabaja ya que produce objetos. Lo propio del instrumento es que es el medio para lograr otros fines. Marx dice: “El hombre al trabajar plasma en sus productos el propio ser”, es decir, “el sujeto se hace objeto”. Ej: en una obra de arte, esa obra es materialización de una idea que tenía el artista, por lo tanto, es la plasmación sensible/ objetivación de una idea.
Lo mismo ocurre en el trabajo. Por otra parte, el hombre se identifica con la naturaleza ya que el trabajo supone intercambio entre hombre-naturaleza. Es decir, a través del trabajo el hombre humaniza la naturaleza.
El hombre como ser genérico
Los animales producen individualmente, sin embargo, el hombre produce para el género humano, socialmente. El trabajo del hombre tiene una dimensión social, por tanto, el hombre es un ser genérico, no vive para sí sino para el género. Marx nos dice que lo que tiene verdadera realidad es el género humano, dice que si un hombre viviera sólo para sí dejaría de ser un verdadero hombre.
Según esto se puede decir que el hombre produce la sociedad y viceversa.
Por otra parte, lo que une a los hombres y les hace formar un género son los productos del trabajo.