Las Guerras Carlistas en España: Orígenes, Desarrollo y Consecuencias
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Las Guerras Carlistas en España (1833-1876)
Primera Guerra Carlista (1833-1840)
La Primera Guerra Carlista (1833-1839/40) se desencadena durante la minoría de edad de Isabel II, con su madre María Cristina como reina regente. El conflicto surge por el problema sucesorio tras la muerte de Fernando VII, quien, mediante la Pragmática Sanción, deroga la Ley Sálica y nombra heredera a su hija Isabel II, en detrimento de su hermano Carlos María Isidro (Carlos V). Este conflicto dinástico se entremezcla con una lucha ideológica entre liberales (partidarios de Isabel II) y absolutistas (seguidores de Carlos María Isidro).
Bandos Enfrentados
- Liberales: Defensores de la libertad política, económica y social, la soberanía nacional, la división de poderes, la uniformidad territorial y el laicismo. Apoyados por la burguesía, el proletariado urbano y potencias extranjeras como Inglaterra, Francia y Portugal.
- Carlistas: Partidarios del tradicionalismo, el Antiguo Régimen y la monarquía de derecho divino. Integrados por campesinos, la pequeña nobleza, el clero y artesanos, con el respaldo de Rusia, Prusia y Austria. Su lema era "Dios, Patria, Rey y Fueros", reivindicando el mantenimiento de las instituciones y fueros vasco-navarros.
Desarrollo y Fin del Conflicto
La guerra se extendió por el País Vasco, Navarra, Cataluña, Aragón y Valencia, destacando eventos como el Sitio de Bilbao y la Expedición Real carlista a Madrid. La victoria liberal en la Batalla de Luchana, liderada por Espartero, marcó un punto de inflexión. La guerra concluyó con el Convenio de Vergara en 1839, donde los carlistas reconocieron a Isabel II como reina, y los liberales prometieron mantener los cargos militares y defender los Fueros.
Legislación Posterior
Tras la guerra, se promulgaron varias leyes para adaptar los fueros a la Constitución de 1837, destacando la Ley Paccionada para Navarra (1841) y el Decreto de 1841 que modificó la situación jurídica de las provincias vascas.
Segunda Guerra Carlista (1846-1849)
La Segunda Guerra Carlista, liderada por Carlos VI (Conde de Montemolín), fue un conflicto de menor envergadura que se desarrolló principalmente en Cataluña, Aragón y El Maestrazgo. La falta de apoyo popular y militar condenó al fracaso este levantamiento.
Tercera Guerra Carlista (1872-1876)
La Tercera Guerra Carlista, con Carlos VII como pretendiente, se desarrolló durante el Sexenio Revolucionario y la Restauración de Alfonso XII. Los escenarios principales fueron el País Vasco, Navarra y Cataluña, destacando el Sitio de Bilbao y la batalla de Montejurra.
El pronunciamiento de Martínez Campos en Sagunto, que proclamó a Alfonso XII como rey, marcó el fin del conflicto. Carlos VII se exilió, perdiendo el apoyo de conservadores y católicos.
Consecuencias: Abolición de los Fueros Vascos
La consecuencia más relevante de la Tercera Guerra Carlista fue la Ley Abolitoria de los Fueros Vascos (1876), impulsada por Cánovas del Castillo. Esta ley eliminó las exenciones fiscales y de quintas, argumentando la incompatibilidad de los fueros con la uniformidad del Estado. Aunque inicialmente se mantuvieron las diputaciones y juntas, estas fueron suprimidas en 1877. En 1878, se restableció parcialmente la foralidad con la implementación de los Conciertos Económicos.