El Greco: Obras Maestras, Estilo y Legado en la Pintura Española
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El Greco en España: Primeras Obras y la Forja de un Estilo Único
A su llegada a España, El Greco (Doménikos Theotokópoulos) pintó principalmente temas religiosos, mitológicos y retratos, desarrollando un estilo personalísimo que lo distinguiría. Entre sus obras más destacadas de este periodo inicial se encuentran:
- La Anunciación: Una obra que evidencia la influencia de la pintura italiana contemporánea.
- El Retablo de la Iglesia del Convento de Santo Domingo el Antiguo: De estilo italiano, concebido como un homenaje a su maestro, contribuyó a conformar el personalísimo estilo del Greco, caracterizado por un dibujo casi inexistente y el empleo vibrante de colores primarios.
- La Decoración del Altar de la Sacristía de la Catedral de Toledo: El Expolio: Una obra de fuerte dramatismo e intenso interés por lo humano. En ella se aprecia la influencia veneciana en el uso del color rojo intenso y la magistral representación de las calidades. Destaca también el alargamiento y la desproporción de las figuras, así como la sensación de agobio por la falta de espacio al prescindir del paisaje. Es un cuadro de composición simétrica y un magnífico estudio de la luz, donde la proporción y el realismo del dibujo ya no son prioritarios.
El rey Felipe II encargó a El Greco la pintura del Escorial, pero este proyecto no prosperó. El artista regresó a Toledo, donde realizó obras cumbre como:
- El Entierro del Conde Orgaz: Encargo de la iglesia de Santo Tomé para reemplazar un retablo quemado. Representa el momento en que San Esteban y San Agustín descienden para enterrar al Conde. En esta obra, la luz adquiere una importancia capital, la composición es simétrica y se prescinde de paisajes. La influencia veneciana es palpable en el color y las claridades de los objetos, revelando una técnica pictórica genial. Se observa una primera asimilación de lo que sería el realismo español: la representación de lo que se ve, no de lo que debería ser.
Etapa de Transición y Madurez: La Evolución Cromática de El Greco
Tras la realización de El Entierro del Conde Orgaz, El Greco experimenta una notable evolución en su estilo y ánimo, prescindiendo progresivamente de los colores cálidos para incorporar tonos fríos, como azules o grises. Durante esta etapa, destacan obras como:
- El Retablo para el Convento del Colegio de Doña María de Aragón.
- Retratos emblemáticos como:
- El Caballero de la Mano en el Pecho: Un personaje desconocido, típico de la época, representado con un aura de misterio y cuya composición se basa en elementos geométricos.
- Don Alonso Covarrubias.
- El Doctor de la Fuente.
- Fray Lorenzo Paravicino.
El Greco y Toledo: La Conexión con la Infancia (1596-1603)
Entre 1596 y 1603, El Greco parece liberarse de la etapa de tonos más sombríos y comienza a hacer referencia a la infancia en sus composiciones. De este periodo destacan obras como:
- San José con el Niño: Una pieza que magistralmente mezcla lo imaginativo y lo real.
- La Sagrada Familia.
- La Verónica.
La Etapa Final de El Greco: Culminación de un Estilo Inconfundible
Durante esta etapa final, El Greco continúa utilizando colores fríos, y sus composiciones, aunque de inspiración clásica, a menudo carecen de una proporción clara, acentuando su singularidad. De este periodo son obras maestras como:
- La Adoración del Nombre de Jesús en Lepanto.
- La célebre Vista de Toledo.
- El Laocoonte: Donde representa una pareja desnuda como símbolo del pecado original, con cuerpos desmadejados en línea descendente.
- La Apertura del Quinto Sello.
- El Retablo para la Iglesia del Hospital Tavera.