Grandes Maestros del Renacimiento: La Pintura de Leonardo da Vinci y Rafael Sanzio

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Pintura Renacentista: Maestros Inmortales

Leonardo da Vinci: Genio Universal del Renacimiento

Leonardo da Vinci fue un hombre de inquietud y curiosidad inagotables. Gran parte de su actividad científica se desarrolló en Milán, donde trabajó para Ludovico el Moro, realizando, entre otras obras, el modelo del caballo para el monumento de Francesco Sforza. Sus trabajos incluyeron:

  • Proyectos de hidráulica y saneamiento de desagües.
  • Sistematizaciones arquitectónicas y urbanísticas.
  • Aparatos y complicados mecanismos para fiestas, torneos y espectáculos de Corte.
  • Diseño de ingenios voladores.

Con la caída de Sforza en 1499, deambuló por varias ciudades, regresando a su Toscana natal donde, al servicio de César Borgia, ejerció como ingeniero militar, confeccionando los planos de algunas fortificaciones en Umbría y la Romaña. Finalmente, se trasladó a Francia en 1517, donde el rey Francisco I le otorgó una incondicional hospitalidad, nombrándole primer arquitecto, pintor y médico del rey, lo que glosa perfectamente el alcance intelectual de este hombre. Allí moriría, en el Castillo de Cloux, donde gozó de plena libertad para la realización de sus actividades artísticas y científicas. Su influencia artística, doctrinal y práctica en los grandes talentos del Cinquecento, y sus aportaciones adelantadas a su tiempo, permiten incluirlo en el ámbito cronológico del pleno Clasicismo, aunque generacionalmente pertenezca al Quattrocento.

La Innovación Pictórica de Leonardo: Perspectiva y Sfumato

Leonardo era consciente de que la Naturaleza debía estudiarse a fondo, porque no había que imitarla, sino comprenderla. Fruto de esta experimentación, propuso un nuevo sistema de perspectiva: dedujo que la perspectiva lineal falseaba la visión natural de las cosas y que todo en la naturaleza es mudable y fugaz, lo que debía reflejarse también en la obra. La consecuencia fue una nueva fórmula de perspectiva aérea que tiene en cuenta la bifocalidad de la visión humana y la existencia de aire entre los objetos y el observador; y, asimismo, una pintura de aire misterioso, aparentemente inacabada y de perfiles difuminados (el famoso sfumato leonardesco).

Desde un punto de vista estrictamente pictórico, la aportación de la nueva perspectiva aérea supuso:

  • La utilización sistemática del sfumato.
  • La difuminación de los colores.
  • Su variable cromática según se trate de primeros o segundos planos.
  • La acumulación de azules en los fondos, consecuencia de la existencia de aire.
  • La utilización de una luz tibia y difusa en sus cuadros, de contrastes suaves.

Los cuadros de Leonardo tienen un aire distante y misterioso.

Rafael Sanzio: El Equilibrio Clásico del Cinquecento

Rafael Sanzio, hijo de pintor, es conocido por obras como Los desposorios de la Virgen. Poco a poco fue adquiriendo diversas influencias en su quehacer artístico, entre las que destacan las de Piero della Francesca, hasta las más novedosas de Leonardo. Después de algún contacto con Venecia y de una probable primera estancia en Roma, regresó a Florencia, donde la presencia de Leonardo y Miguel Ángel en plena actividad le persuadieron de quedarse. Allí estuvo durante cuatro años, alternando su actividad en Urbino, donde trabajó para la Corte de los Montefeltro.

La Obra Romana de Rafael y su Legado

En 1508, se trasladó a Roma, llamado a participar en la decoración de algunas nuevas estancias de Julio II y, en concreto, la Stanza della Segnatura, en realidad biblioteca secreta del pontífice. Allí realizó los famosísimos frescos de La escuela de Atenas y La disputa del Sacramento. Muerto Julio II, pintó para León X nuevas estancias, destacando frescos como El incendio del Borgo o La expulsión de Heliodoro. Como logro más significativo, fue nombrado arquitecto de la fábrica de San Pedro, alterando en parte el proyecto inicial de Bramante, si bien no podría finalmente llevarlo a cabo. La razón fue su muerte a los 37 años.

Rafael, expresión máxima del ideal humanista, ha sido considerado también el mejor ejemplo del equilibrio clásico del Cinquecento: de la medida, de la belleza ideal, de la simetría axial, de la claridad compositiva, del encanto colorista y de la luminosidad. Incluso, a veces, se le ha considerado tan solo un artista sincrético, cuya mayor virtud consistió en asimilar a la perfección lo mejor de los grandes maestros. Rafael fue también un retratista personal e innovador, de gran penetración psicológica. Destacaríamos en este género su famoso Cardenal, el retrato de León X y los de la Fornarina.

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