Grandes Maestros del Renacimiento Italiano: Estilos y Obras de Fra Angelico, Botticelli y Masaccio

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Fra Angelico: La Transición del Gótico al Renacimiento

Fra Angelico (1387-1455) fue un fraile dominico que se formó en el taller de Lorenzo Mónaco, notable pintor representante del gótico internacional. Su obra representa la continuidad del espíritu religioso medieval que, a partir de 1430, se reviste con nuevas formas renacentistas, tales como el uso sobrio de la perspectiva, la decoración y los fondos arquitectónicos clásicos, el uso correcto de la anatomía y la típica luz quattrocentista que inunda sus obras.

Su obra es eminentemente religiosa, destacando los ciclos de frescos que realizó en el convento de San Marcos en Florencia, donde fue monje, caracterizados por una religiosidad pura e idealismo absoluto. También sobresale su trabajo para la capilla del papa Nicolás V en el Vaticano, una obra de su vejez mucho más rica intelectualmente y con formas más renacentistas que los frescos de San Marcos. De su obra en tabla, destacan sus Anunciaciones, como la que se conserva en el Museo del Prado (hacia 1432), donde aparece también la expulsión del Paraíso de Adán y Eva.

La Línea Blanda: Sandro Botticelli y el Neoplatonismo

Sin duda, el mejor representante de la "línea blanda" es Sandro Botticelli (1447-1510). Fue el pintor preferido del círculo neoplatónico de los Médici. Sus obras nunca son serenas o equilibradas, sino dramáticas, muy ambiguas y melancólicas, lo que algunos autores relacionan con el carácter depresivo y enfermizo del pintor.

Es el primer pintor renacentista que aborda temas mitológicos, los cuales reinterpreta con un enfoque cristiano, aunque casi siempre sus obras pueden tener varios significados (lo que les confiere una notable ambigüedad). Generalmente utiliza textos clásicos como fuente para sus obras mitológicas, como se refleja en sus dos obras más famosas: La Primavera y El Nacimiento de Venus (ambas en la Galería de los Uffizi, c. 1482), pintadas para los Médici.

Obras Mitológicas Emblemáticas de Botticelli

  • La Primavera

    En La Primavera aparecen Venus y Cupido; a su derecha, las tres Gracias y Mercurio; y a su izquierda, Céfiro, la ninfa Cloris y, a su lado, Flora. El tema se inspira en los "Fasti" de Ovidio y, para los neoplatónicos, Venus se identifica con la educación humanista, es decir, la armonía entre la Naturaleza y la Civilización. Otros interpretan la obra como una alegoría del Amor en sus dos vertientes: casto y sensual.

  • El Nacimiento de Venus

    El Nacimiento de Venus se inspira en "Las Metamorfosis" de Ovidio: según la mitología, Urano es castrado por Cronos y sus genitales son arrojados al mar. De la espuma surge Venus sobre una gran concha, que es empujada hacia la orilla por dos Céfiro, donde Flora la espera para cubrirla. Según los neoplatónicos, simboliza la belleza que nace de la unión del espíritu con la materia.

En ambas obras se aprecian un rico colorido, contornos de figuras nerviosos y sinuosos, y un paisaje de fondo irreal, "artificial", con una perspectiva falsa. Otra de sus obras más famosas es La Historia de Nastaglio degli Onesti, que consta de cuatro pinturas sobre tabla (quizás parte de un arcón), tres de las cuales se conservan en el Museo del Prado.

Otras Obras Notables y Evolución Final

Al final de su vida, su carácter melancólico se acentúa, influenciado por las predicaciones de Savonarola, un fraile que atacó a los neoplatónicos y expulsó a los Médici de la ciudad tras una serie de revueltas sociales. Sus obras de este período son muy dramáticas, casi expresionistas, como, por ejemplo, Llanto por Cristo Muerto (Alte Pinakothek, Múnich) o La Natividad Mística (National Gallery, Londres). No conviene olvidar la serie de sus maravillosas Vírgenes, como La Virgen del Magníficat (Uffizi). En Roma, pintó tres grandes frescos en los muros de la Capilla Sixtina.

La Línea Dura: Masaccio y la Revolución de la Perspectiva

La "línea dura" nace con Tommaso di Giovanni, apodado Masaccio (1401-1428). Este pintor impresionó a sus contemporáneos por "el gran relieve y escaso ornato" de sus obras, lo que lo convierte en uno de los fundadores de la pintura moderna. Construye las figuras con manchas de color, dándoles volumen, y no solo con líneas.

La Trinidad: Un Hito en la Perspectiva Renacentista

El magnífico fresco de La Trinidad (Iglesia de Santa Maria Novella, Florencia - c. 1426) es la primera obra donde se emplea correctamente la perspectiva geométrica: El Calvario (Deësis), Dios Padre y los donantes se sitúan en un tabernáculo fingido, cubierto con bóveda de cañón con casetones, colocados en perspectiva a partir de un punto de fuga. La idea de profundidad está plenamente lograda: en primer plano aparecen los donantes "delante" de las dos pilastras corintias que delimitan el tabernáculo; en el segundo plano está el Calvario y "detrás" Dios Padre. Vasari dice de la obra:

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