Grandes Corrientes Literarias del Siglo XX: Generación del 98 y Novecentismo Español
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Literatura Española del Siglo XX
La Generación del 98
Las novelas de los autores de esta generación se suelen centrar en dos ejes principales: el tema de España, abordado desde la perspectiva de cada autor, y el tema existencial, que se preocupa por el sentido de la vida y la existencia.
Autores Destacados
Miguel de Unamuno (1864-1936)
Creó la nivola, un género que se caracteriza por la ausencia de descripciones, por ser muy dialogada y donde los personajes tenían preocupaciones existenciales.
Pío Baroja (1872-1956)
Considerado como el gran novelista de la generación. Posee una sinceridad absoluta y fue un hombre muy solitario y amargado, por lo que su filosofía de vida era muy pesimista. Baroja concibe la novela como “un género multiforme, proteico” en el que todo cabe, lo que él denominaba la novela abierta. Este autor no se preocupa por la composición ni la unidad de acción, sino por las anécdotas y los episodios, por lo que aparentemente se puede percibir que sus novelas están escritas sin un plan definido. Su estilo es bastante sencillo y antirretórico, por lo que se le tachó como un estilo vulgar. En sus obras predominan las frases cortas y los párrafos breves con coloquialismos. Un rasgo típico de su prosa es la descripción, que plasma la realidad con pocas pinceladas. Algunas de sus novelas reflejan su pasión por las aventuras.
Concha Espina (1869-1955)
Escritora y periodista de la Generación del 98. Mujer ilustrada, independiente y de profundas inquietudes intelectuales. Comenzó publicando poesía muy joven, pero sus obras más destacadas son la periodística y la narrativa. Era una mujer con una ideología muy conservadora y su estilo era muy relamido. Sus ensayos no son totalmente ajenos a las preocupaciones noventayochistas, como lo demuestra el estudio Mujeres del Quijote.
En su obra narrativa cobran gran importancia los personajes femeninos, muchos del entorno rural, como sucede en su primer gran éxito, La luz de Luzmela (1909); a veces, estas mujeres se debaten entre el deber y el deseo, tal es el caso de La esfinge maragata (1914).
Su novela, alejada de las preocupaciones sociales y las innovaciones estilísticas del 98, está impregnada, no obstante, de lirismo y rigor estético, lo que atestigua que fuese propuesta para obtener el Premio Nobel de Literatura y el Premio Nacional de Literatura, que le fue concedido en 1927 por su novela Altar mayor.
José Martínez Ruiz, "Azorín" (1873-1967)
Este autor dedicó toda su vida al periodismo. Desde 1904 utilizó el seudónimo de "Azorín", protagonista de sus primeras novelas.
Aunque principalmente conocido por sus ensayos, algunos críticos subestiman sus aportaciones a la novela, que presenta un estilo lento y lírico, y cuyas tramas a menudo carecían de argumentos definidos, por lo que se puede decir que son ensayos novelados. Sus cualidades son la claridad, la precisión y riqueza léxica. En sus descripciones se observa la técnica miniaturista, es decir, llena de detalles, junto a la descripción sensorial en pocos trazos, modernista.
Su primera novela es La voluntad (1902). Su acción transcurre en Yecla, un pueblo estancado, que representa la visión que el autor tiene de España. Antonio Azorín y Las confesiones de un pequeño filósofo siguen la misma línea que la anterior.
Carmen de Burgos, "Colombine" (1867-1932)
Periodista, escritora, traductora y activista de los derechos de la mujer. Escribió principalmente bajo el seudónimo de "Colombine". Tenía un pensamiento regeneracionista que aparecía en varios de sus artículos periodísticos. Es considerada la primera periodista profesional de España, además de corresponsal de guerra.
Entre sus obras, que pertenecen a varios géneros, destacan La misión social de la mujer y la novela Puñal de claveles, que cuenta el suceso real que originó también Bodas de sangre, de García Lorca.
Ramón María del Valle-Inclán (1866-1936)
Valle-Inclán, autor genial e inconformista, en la búsqueda incansable de nuevas formas de expresión, no puede asignarse totalmente al 98, ya que comparte rasgos de estilo y actitud con el modernismo e incluso con las más modernas vanguardias. En su etapa modernista tenía un estilo aún muy brillante y decadentista, lo que vemos en sus Sonatas.
Su primera obra narrativa se inscribe en el modernismo por su estilo lírico, señorial y aristocrático, carácter decadente y provocador, erotismo, etc. Son las Sonatas: Sonata de otoño, Sonata de estío, Sonata de primavera y Sonata de invierno, que se relacionan con las distintas fases del proceso amoroso. Están protagonizadas por el Marqués de Bradomín. Posteriormente, lleva a la novela su teoría del esperpento con obras como Tirano Banderas (1926) o El ruedo Ibérico (1927), trilogía incompleta de tema histórico.
El Novecentismo (Generación del 14)
Se conoce como Novecentismo (o Generación del 14) a los autores nacidos a finales del siglo XIX que suceden a la Generación del 98 y alcanzan su plenitud literaria en la segunda década del siglo XX. Generalmente, sus autores se caracterizan por una marcada intelectualización de la novela.
Autores Representativos
Ramón Pérez de Ayala (1880-1962)
Es el autor de las llamadas novelas intelectuales, entre las que destacan A.M.D.G., caricatura de la vida en un colegio de jesuitas, y Belarmino y Apolonio, protagonizada por dos zapateros que representan la doble visión de la realidad: la del que actúa y la del que la contempla. Su última obra, en dos volúmenes, trata el tema del honor ultrajado: Tigre Juan y El curandero de su honra. A Ramón se le considera un autor muy anticlerical.
Gabriel Miró (1879-1930)
Las novelas líricas, melancólicas y esteticistas de Miró enlazan con el modernismo, gracias a la sensorialidad de sus descripciones. Entre sus novelas destacamos Nuestro Padre San Daniel y El obispo leproso, que tratan de la represión de la Iglesia y los clérigos de la época sobre una familia, a la que impiden ser feliz y vivir normalmente su destino. El estilo de Miró es extremadamente lírico y cuidadoso.
Ramón Gómez de la Serna (1888-1963)
Gómez de la Serna constituye en sí mismo una vanguardia (el Ramonismo), pues desborda cualquier tipo de clasificación y se convierte en el máximo agitador del vanguardismo en España. De su obra destacan las greguerías, de las cuales es el creador, definidas como el "atrevimiento de definir lo indefinible", y como la suma de "humor + metáfora". Sus novelas El doctor inverosímil y La viuda blanca y negra no responden a la definición tradicional del género.
Gómez de la Serna tuvo una gran influencia en la época y su carisma también fue un factor muy importante.
Temas Clave en El Árbol de la Ciencia (Pío Baroja)
- La inadaptación
- La preocupación por España
- Explotación de la clase baja (injusticia social)
- Preocupaciones filosóficas
- La sanidad y la enfermedad
- El conocimiento y la ciencia
- La religión
- El aislamiento
- La angustia
- El amor
- La situación de la mujer