El gobierno de la Unión Liberal en España (1856–1863): O'Donnell, política exterior y crisis monárquica
El gobierno de la Unión Liberal (1856–1863)
Entre 1856 y 1863 la Unión Liberal fue el partido que controló la vida política en España.
Contexto económico y social
Hasta 1863 la ola de prosperidad económica permitió a los unionistas gobernar sin grandes problemas; tanto es así que durante cinco años O'Donnell mantuvo el mismo gabinete (el llamado Gobierno Largo). Fue una época de euforia económica, con la construcción del ferrocarril y las grandes inversiones bancarias y bursátiles. Se aprobó una nueva ley de instrucción pública (Ley Moyano) y se realizó el primer censo estadístico del país. La prosperidad también llegó a las clases populares, lo que explica la ausencia de conflictos graves en aquellos años.
Política interior
En el terreno político, la estabilidad aparente ocultaba tensiones. En 1863 O'Donnell presentó su dimisión y, posteriormente, se sucedieron una serie de gobiernos inestables y autoritarios. Los progresistas se retiraron de la vida parlamentaria ante la evidente imposibilidad de ser llamados a gobernar y, dirigidos por el general Prim, pasaron junto a demócratas y republicanos a denunciar el sistema constitucional y a la propia Isabel II.
Política exterior
A partir de 1858 se llevó a cabo una política exterior activa y agresiva (en el periodo anterior había sido poco seria por la debilidad interna). El objetivo declarado fue recuperar el prestigio y la posición de España, pero los resultados fueron limitados. Entre las intervenciones más relevantes están:
- Envío de una fuerza expedicionaria en apoyo de los franceses a Indochina, justificado por el asesinato de varios misioneros.
- La guerra contra Marruecos (1859): los ataques marroquíes contra Ceuta sirvieron de pretexto para enviar un cuerpo del ejército que derrotó a las tropas marroquíes y ocupó la ciudad de Tetuán. Sin embargo, más de 6.000 soldados españoles murieron en esta guerra (la mayoría víctimas del cólera) y apenas se obtuvieron ventajas territoriales: únicamente se consiguió la ampliación del perímetro de Ceuta y la cesión a perpetuidad de un diminuto enclave británico. Gran Bretaña salió en defensa de sus intereses en la zona del Estrecho e impuso presiones para que España firmara un armisticio con el sultán y que nuestras tropas abandonaran Tetuán.
- Intento fallido de recuperar la colonia de Santo Domingo (1861).
- Expedición a México (1862), junto a fuerzas inglesas y francesas, para castigar el impago de la deuda por parte del gobierno mexicano.
- Conflicto con Perú y Chile (1866), a raíz de varios incidentes comerciales.
Estas intervenciones, cuyo objetivo era recuperar el prestigio y la posición de España, no tuvieron apenas éxito.
Consecuencias y crisis de la monarquía
En la crisis de la monarquía confluyeron varias causas:
- La grave crisis económica.
- Acontecimientos políticos, como la Noche de San Daniel y la sublevación del cuartel de San Gil, entre otros.
En agosto de 1866 progresistas, demócratas y republicanos llegaron a un acuerdo: el Pacto de Ostende, con dos objetivos claros: destronar a Isabel II y convocar Cortes Constituyentes por sufragio universal. La muerte de Narváez y de O'Donnell dejó a Isabel aislada ante el inminente golpe.
Resumen
El periodo 1856–1863, dominado por la Unión Liberal, mostró una combinación de prosperidad económica y debilidad política. Las intervenciones exteriores buscaron restaurar el prestigio de España, pero resultaron costosas y con escasos beneficios. La inestabilidad posterior y la convergencia de crisis económicas y políticas terminaron debilitando la monarquía de Isabel II y facilitando la alianza de fuerzas que buscaron su derrocamiento.
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