La Genialidad de Gian Lorenzo Bernini: Escultura, Arquitectura y el Éxtasis de Santa Teresa

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Gian Lorenzo Bernini: El Maestro del Barroco

Gian Lorenzo Bernini fue uno de los artistas más sobresalientes de su época. No solo hacía escultura, sino que también fue un gran arquitecto, pintor, dibujante y escenógrafo. En la escultura, su gran habilidad para plasmar las texturas de la piel o de los ropajes, así como su capacidad para reflejar la emoción y el movimiento, eran asombrosas. Su influencia fue enorme durante los siglos XVII y XVIII.

Bernini desarrolló su carrera casi por completo en Roma, aunque había nacido en Nápoles el 7 de diciembre de 1598. Su padre, Pietro Bernini, un escultor de talento del manierismo tardío, fue su primer maestro. Sin embargo, pronto el hijo superó al padre. Muchas de sus primeras esculturas estaban inspiradas en el arte helenístico. Un ejemplo típico del gusto por lo clásico del entonces joven escultor es la obra:

  • La cabra Amaltea amamantando a Zeus niño y un joven sátiro.

Consagración: Los Grupos Borghesianos

Entre 1621 y 1625, Bernini realizaría cuatro obras que lo consagrarían como un maestro de la escultura y le darían fama. Se trata de los Cuatro Grupos Borghesianos, cuatro grupos escultóricos basados en temas mitológicos y bíblicos encargados por el cardenal Borghese. Estas obras monumentales marcarían una nueva dirección en la carrera de Bernini:

  • Eneas, Anquises y Ascanio (basado en la Eneida).
  • El Rapto de Proserpina.
  • El David.
  • Apolo y Dafne.

Las cuatro permanecen actualmente en la Galería Borghese de Roma.

Comentario sobre el Éxtasis de Santa Teresa

Contexto y Encargo

La obra del escultor y pintor Gian Lorenzo Bernini, conocida como el Éxtasis de Santa Teresa, fue realizada entre 1647 y 1651 por encargo del cardenal Cornaro, para ser colocada donde iría su tumba, en la iglesia de Santa Maria della Vittoria en Roma. Todo el conjunto fue supervisado y completado por un maduro Bernini durante el papado de Inocencio X.

Durante este tiempo, la implicación pasada del escultor con los gastos derrochadores del previo papado Barberini había hecho que Bernini cayera en desgracia y se le privó en gran medida del mecenazgo papal. Bernini estaba, por lo tanto, disponible para el veneciano Cardenal Federico Cornaro (1579-1673). La obra se completó en 1652, costando la por entonces exorbitante suma de 12.000 escudos.

Descripción de la Escena

La escultura representa a Santa Teresa de Jesús, escritora mística y reformadora de la sociedad religiosa, que fue beatificada en el año 1614 por Paulo V. La capilla es una explosión de mármol de color, metal y detalles. Filtros de luz atraviesan una ventana por encima de Santa Teresa, subrayados por rayos dorados.

Las dos figuras principales que centran la atención derivan de un episodio descrito por Santa Teresa de Ávila en uno de sus escritos, en el que la santa cuenta cómo un ángel le atraviesa el corazón con un dardo de oro. La escena recoge el momento en el que el ángel saca la flecha, y la expresión del rostro muestra los sentimientos de Santa Teresa, mezcla de dolor y placer. Las figuras están realizadas principalmente en mármol blanco, y los rayos del sol en bronce. La escultura tiene una altura de 3,5 metros.

Valoración y Controversia

La expresión de la Santa en pleno orgasmo (o arrebato místico), constituye una de las más grandes realizaciones de todo el arte barroco. Algunos críticos modernos, poco conocedores de la obra teresiana, han apuntado a que las experiencias religiosas son, en realidad, fenómenos autoinducidos y no encuentros espirituales; en particular, la postura del cuerpo y la expresión facial de Santa Teresa ha hecho que algunos atribuyan su experiencia a un momento climático.

Sin embargo, la expresión cuadra con el intenso dolor que la santa describe cuando relata la transverberación. Bernini expresa con acierto el intenso dolor físico en la expresión facial que, según la santa, se unía a un estado de alegría divina.

El Teatro Barroco de Bernini

Esta capilla escenográfica unifica los temas de toda una vida tratados por Bernini, fiel al sentimiento barroco. La unidad de arquitectura, teatro y escultura que se encuentra en este complejo es también un rasgo barroco, con el Espíritu Santo como un baño de luz o guiado por los rayos dorados que enmarcan la estatua y provienen de las ventanas en la parte superior de la capilla, lo que permite al cielo entrar en la iglesia.

Los efectos son teatrales. Para añadirle dinamismo, Bernini ha trabajado la piedra en olas de tela, evocando el terremoto espiritual que rodea a Teresa. Un viento divino agita la ropa del ángel, que sonríe casi travieso. La nube sin pulir parece casi superflua; la ropa de Teresa parece bastar en su levitación. Un efecto luminoso hace que las imágenes parezcan suspendidas en el aire.

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