Géneros Literarios del Humanismo: Evolución de la Miscelánea y el Diálogo
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Las Misceláneas en el Humanismo
Las misceláneas son colecciones de escritos humanísticos donde se mezclan temas variados. Se trata de libros que abordan diversos asuntos con comentarios, de manera similar a los libros de notas, pero concebidos formalmente como un libro. Este género tiene raíces antiguas en la obra de Valerio Máximo titulada Facta et Dicta Memorabilia, donde se recogían, en secciones ordenadas, anécdotas de dichos y hechos de personajes de la antigüedad romana y griega.
Modelos de Miscelánea en el Renacimiento
En la época renacentista, se pueden encontrar varios modelos fundamentales:
- Las colecciones de apotegmas, dichos, sentencias o aforismos: La idea fundamental de la miscelánea está constituida por elementos seleccionados por poseer una carga literaria interesante. La filosofía detrás de los refranes sostiene que existen dos tipos de sabiduría: la del sabio y la de los refranes, que contienen la sabiduría de la costumbre. Erasmo de Rotterdam posee una colección de apotegmas que comienza con una recopilación breve de frases o palabras raras que él explica, para luego realizar un estudio en relación con la sociedad y la mente; estos son pequeños estudios que fueron creciendo en continuas ediciones.
- Colección de curiosidades: En este modelo, el autor realiza una mezcla de distintos tipos de curiosidades en prosa donde las explica. El interés reside en lo exótico; sin embargo, el problema surge cuando los humanistas toman por verdadero todo lo que digan los antiguos, lo que deriva en multitud de errores y falsificaciones. Pedro Mexía escribió una colección extensa titulada Silva de varia lección.
- Ensayo: Es el espacio donde las reflexiones son mucho mayores y la relación entre el texto y el personaje que lo trata es mucho más extensa.
El Diálogo Humanista
El diálogo es el género que más desarrollaron los humanistas, principalmente en latín. Tuvo un enorme desarrollo e importancia con respecto a la difusión de las ideas. Los modelos clásicos de referencia son:
- Sócrates y Platón: Un modelo constituido por preguntas y respuestas mediante la mayéutica.
- Cicerón: Donde la idea central es un maestro que imparte una lección al discípulo y donde las cuestiones son más políticas y morales que puramente filosóficas.
- Luciano de Samosata: Un escritor satírico que pone en ridículo elementos de la vida antigua (diálogos de los dioses, de cortesanas, etc.) y proporciona un modelo humorístico suave.
En el siglo XVII el género persistirá de manera más atenuada, mientras que durante el XVIII lo dialogado volverá a ser fundamental.
Autores y Obras Relevantes
- Poggio Bracciolini, De Avaritia: Es relevante por ser un humanista de gran importancia que, además, definió el tipo de letra de imprenta humanista.
- Leon Battista Alberti, Momus (Latín) y De Familia (Italiano): Realizó diálogos en ambas lenguas dedicados a las familias más importantes.
- Juan Luis Vives: Escribió una serie de diálogos en latín en forma de ejercicio titulados Linguae Latinae Exercitatio. Son diálogos cortos y sencillos para enseñar latín que gozaron de una gran serie de impresiones.
- El Cortesano de Baltasar Castiglione: Una de las obras más influyentes del periodo.
Estructura y Narrativa del Diálogo
Un diálogo humanista es una obra literaria que se atiene a unas reglas que imitan una conversación real. En obras como El Cortesano de Castiglione, vemos que el diálogo está guiado por un narrador testigo que da cuenta de la acción. Otro ejemplo de diálogo es el de Erasmo entre el abad y la joven, donde no hay un narrador, sino que son los personajes (con nombres caricaturizados) los que construyen el escenario y la conversación.
Para otorgar una mayor verosimilitud, los humanistas suelen colocar un narrador presente que, aunque no intervenga, se encarga de tomar notas y dejar constancia de lo dicho. El elemento estructurador del libro suele ser una serie de diálogos o tertulias en las que cada noche se habla de un tema; así, cada día corresponde a un libro. El escenario habitual es la sobremesa, una vez que el Duque se ha retirado a descansar.
La dinámica para desarrollar esos diálogos se establece mediante juegos. Dentro de los personajes, destaca la Duquesa y su primera dama, a las que se les otorga una mayor importancia intelectual. Son ellas quienes gobiernan la conversación, marcando el ritmo e incluso decidiendo cuándo debe finalizar. Esta serie de recursos tienen la utilidad de volver el diálogo más real, ayudando a dejar la conversación a medias, tal como ocurre frecuentemente en la vida cotidiana. Este tipo de recursos son muy utilizados en los diálogos humanistas y, aunque se empleen estos elementos, no se evita que el lector adquiera una idea general y profunda del texto.