Fusión de Estilos: Influencias Clásicas y Vanguardistas en la Obra Poética de Miguel Hernández

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Tradición y Vanguardia en la Poesía de Miguel Hernández

La tradición se presenta en Miguel Hernández en un doble influjo:

  • Los clásicos literarios españoles (de los Siglos de Oro, de la modernidad y de sus contemporáneos).
  • La tradición popular de carácter oral y anónimo.

La vanguardia está presente en menor medida, y solo a partir de “Perito en lunas” y hasta la poesía de guerra, excluida. Podemos apreciar dos direcciones vanguardistas:

  1. La poesía pura y el cubismo (sobre todo en “Perito en lunas”).
  2. El surrealismo.

Influencias Tempranas y Clásicas

En su primera etapa, Miguel Hernández se deja influir por:

Costumbrismo y Modernismo

  • El costumbrismo regionalista en composiciones en panocho que imitan la poesía de Vicente Medina.
  • El modernismo de Rubén Darío en poemas como “Pastoril”, “Oriental” o “¡Que viene Marzo…!”.

Autores del 98 y Románticos

Tiene asimismo en cuenta a autores del 98 como:

  • Unamuno (su sentimiento trágico de la vida).
  • Antonio Machado (con su visión de España a través del paisaje).

Y, especialmente, a Juan Ramón Jiménez, del que toma la nostalgia que imprime a muchos de sus primeros poemas. Están también presentes autores románticos como Espronceda o Zorrilla.

El Siglo de Oro y la Vanguardia en “Perito en lunas”

De los clásicos del Siglo de Oro están muy presentes, sobre todo en su recreación idealizada de la naturaleza, el San Juan de la Cruz de “Cántico espiritual” y el fray Luis de León de “Vida retirada”.

En Perito en lunas, el poeta clásico que más le influye es Góngora, con su hermetismo y su metaforización violenta. Es una poesía pura llevada a su máxima expresión y que sigue la estela de otros autores del 27, como Alberti, Guillén o Gerardo Diego. En esta obra se da una síntesis perfecta de tradición (Góngora) y vanguardia (mediante el uso de metáforas inusuales que están conectadas con el surrealismo y el cubismo).

Evolución Temática y Estilística

Poesía Amorosa y Giro Ideológico

En El rayo que no cesa, y en toda la poesía amorosa anterior a la guerra, resultan muy evidentes los influjos tradicionales, sobre todo los de San Juan de la Cruz, del petrarquismo garcilasista y del existencialismo pesimista de Quevedo.

A mediados de 1935, Miguel Hernández, como consecuencia de su giro ideológico, comienza a escribir poesía de carácter social (la perteneciente al llamado ciclo de “Sonreídme”) en la que usa recursos propios del lenguaje surrealista. El influjo fundamental para esta poesía llena de símbolos telúricos y metáforas cósmicas es Pablo Neruda y su “Residencia en la tierra”.

La Poesía de Guerra: Tradición y Compromiso

Los acontecimientos políticos que sacuden el país entre 1936 y 1939 provocan en Miguel una poesía vibrante, más directa, de carácter oral, que hunde sus raíces en la lírica tradicional y en la canción. Para esta poesía emplea con frecuencia el romance y el verso octosílabo.

Pero junto a esta vertiente tradicional, intercala otra de procedencia más culta, de versos solemnes y largos que remiten a la poesía impura ya mencionada, como “Las manos”, “Canción del esposo soldado” o “Hijo de la luz y de la sombra”, de carácter épico. Ambas tendencias están presentes tanto en Viento del pueblo como en El hombre acecha.

Obra Póstuma: Síntesis y Autenticidad

Entre 1938 y 1939 Miguel escribe su libro póstumo, Cancionero y romancero de ausencias. En él combina piezas breves con poemas más amplios en los que deja oír su voz propia más directa y diáfana. Su dominio de la forma le permite crear una atmósfera de apariencia sencilla y espontánea, pero que encierra una inteligente capacidad de depuración.

Los poemas breves muchas veces se inspiran en la lírica popular; es fácil encontrar en ellos correlaciones y paralelismos, expresiones coloquiales y anáforas.

Conclusión Estilística

En definitiva, a modo de resumen, podemos decir que Miguel Hernández se mueve entre:

  • El gongorismo.
  • El garcilasismo.
  • Las huellas de Quevedo y Calderón.
  • El influjo surrealista.
  • La poesía de compromiso.
  • La lírica cancioneril y popular.

Pero sobre todas estas huellas se percibe un estilo muy personal y una sincera emoción que sitúa al conjunto de su obra en un contexto de inconfundible autenticidad.

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