Los Fusilamientos del Tres de Mayo: Obra Maestra de Goya y Símbolo de la Resistencia

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La lámina representa la famosa obra Los fusilamientos del tres de mayo, también conocida como Los fusilamientos de la montaña de Príncipe Pío y El tres de mayo de 1808 en Madrid. Se trata de una pintura de caballete sobre lienzo al óleo, obra de Francisco de Goya, terminada en 1814.

Biografía de Francisco de Goya y Lucientes

Francisco de Goya y Lucientes nació en 1746 en Fuendetodos (Zaragoza) y era hijo de un artesano decorador. Sus primeros estudios los realizó en Zaragoza con el maestro José Luzán. En 1775 se trasladó a Madrid. Allí se casó con Josefa Bayeu, hermana de Ramón Bayeu, y comenzó, por mediación de su cuñado, a realizar cartones para tapices. Esto le convirtió en 1785 en pintor de Carlos III, y en 1789 ya era pintor de cámara de Carlos IV. En 1790, una enfermedad le dejó sordo, lo que fue agriando su carácter y transformando su pintura en una crítica amarga del mundo. Continuó como pintor de cámara de Fernando VII hasta que en 1823 se trasladó a Burdeos, donde siguió pintando hasta su muerte en 1828.

Contexto Histórico y Temática de la Obra

Goya plasmó un acontecimiento verídico: la incontrolada represión francesa sobre los sublevados en el episodio del 2 de mayo de 1808, cuando el pueblo madrileño se levantó en armas contra la ocupación francesa. Goya debió documentarse, como era habitual en él, y para ello utilizó algunos testimonios de presos que lograron fugarse, como el de uno que huyó hacia la ribera del Manzanares.

Descripción y Simbolismo de la Composición

En la parte derecha de la obra, vemos un grupo de soldados que apuntan al grupo de personas que tienen enfrente. Algunas de estas personas yacen tiradas en el suelo, derramando sangre; son los que ya han sido fusilados. A su alrededor, vemos a aquellos que están siendo fusilados en ese momento, con las manos en la cara, llorando o rezando. En el centro de la composición, encontramos a un hombre con una camisa blanca y los brazos en forma de cruz que parece gritarle al mundo; es un símbolo de la libertad frente a la opresión. A su derecha, aparecen aquellos que serán fusilados y que suben aterrados la cuesta de la montaña.

Un foco de luz alumbra intencionadamente a los fusilados, mientras que los franceses aparecen en la penumbra, como una máquina de matar anónima cuyos fusiles parecen tocar el pecho de sus víctimas. En el fondo de la obra, apreciamos una pequeña ciudad, y en la parte superior, un cielo oscuro. Los personajes se caracterizan por la expresión de sus emociones, convirtiendo la obra en una pintura expresionista, donde el artista no duda en realizar una deformación intencionada de la realidad, producto de su espíritu atormentado. Goya hace uso de una pincelada suelta y rápida, predominando el color sobre la línea.

Legado e Influencia de Goya

En conclusión, nos encontramos ante una de las obras más simbólicas de la pintura contemporánea. La intención de Goya, junto a la serie de Los Desastres de la Guerra, era demostrar que la guerra era un acontecimiento brutal e indeseable. Su influencia posterior fue enorme, encontrando ecos en Guernica de Picasso y La ejecución del emperador Maximiliano de Manet.

Goya fue un genio de la pintura y maestro de casi todos los pintores del siglo XIX: los románticos aplauden su imaginación; los realistas, la atención a las clases humildes; los impresionistas le consideran el padre de la pincelada suelta; y en el siglo XX, el expresionismo tiene en Goya a un claro precursor. Y sin embargo, Goya careció prácticamente de discípulos.

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