Fundamentos de la Teoría de las Ideas de Platón: Origen, Dualismo y Propósitos Filosóficos
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La Teoría de las Ideas de Platón: Fundamentos y Estructura de la Realidad
La Teoría de las Ideas es el tema central del pensamiento de Platón: es su teoría general de la realidad u ontología (ciencia del ser en tanto que ser) y determina su visión del conocimiento (epistemología), del hombre (antropología), del bien (ética) y del Estado (política), incluso del cosmos, aunque la física no tenga estatuto de ciencia.
Significa la admisión de la existencia de entidades inmateriales, eternas e inmutables (sin origen ni fin, ni sometidas a cualquier otro cambio), simples (no compuestas, indivisibles), que son causas de la existencia y del conocimiento del mundo de la experiencia.
El Dualismo Ontológico
La admisión de este tipo de entidades supone duplicar la realidad en dos ámbitos:
- El Mundo Inteligible (o mundo noético o de las Ideas): Ámbito de las esencias eternas.
- El Mundo Sensible (o mundo de la experiencia): Cuya razón de ser se pretende explicar a partir del primero.
Platón explica la relación del mundo sensible con el mundo inteligible, unas veces, como imitación (mímesis) y, otras, como participación (méthesis). En cualquier caso, las Ideas son arquetipos, modelos que las cosas sensibles imitan, o perfecciones de las que las cosas sensibles participan. A esta tesis de la duplicación de la realidad se le conoce con el nombre de dualismo ontológico.
Las Tres Intenciones Fundamentales de la Teoría de las Ideas
La Teoría de las Ideas tiene tres intenciones fundamentales:
Intención Política
Platón nació en la Atenas de finales del siglo V a. C., en el seno de una familia aristocrática, y se vio impelido, por tradición familiar, a preocuparse por los asuntos políticos. Su interés estuvo motivado, en gran parte, por la convulsa historia de Atenas que le tocó vivir: la derrota frente a Esparta tras la Guerra del Peloponeso por la lucha de la hegemonía política y económica en el mundo heleno, la imposición por parte de Esparta del «Gobierno de los Treinta Tiranos» y la posterior restauración de la democracia, tras la sublevación de Atenas y las polis a ella aliadas.
Platón irrumpe en la historia de la filosofía interesado por la fundamentación teórica de un Estado ideal o justo en el que el gobernante actúe conforme al conocimiento del bien, es decir, en el que el gobernante sea el filósofo.
Intención Ética
Un Estado justo requiere ciudadanos virtuosos, por lo que la teoría política ha de basarse en una teoría de la virtud. En este sentido, sobre todo en sus comienzos y en su obra de madurez, el pensamiento platónico es una exaltación, tanto personal como intelectual, de su maestro Sócrates.
La enseñanza fundamental de Sócrates es la posibilidad de una ciencia de la virtud, de los valores morales, que puede ser expresada en conceptos, que se justifican en una teoría de la naturaleza humana. Platón se enfrenta, así, al relativismo moral de los sofistas para quienes la virtud es polisémica y dependiente de intereses individuales; desde su escepticismo, los sofistas niegan la posibilidad del conocimiento de realidades universales y necesarias que garanticen la objetividad de nuestros conceptos.
Intención Científica
Ante la imposibilidad de fundamentar una teoría del conocimiento desde la inducción, como pretendía su maestro Sócrates, que no logra zanjar la polémica con la sofística sobre la posibilidad de una ciencia moral, Platón tiene que acometer previamente la tarea de fundamentar una nueva teoría de la ciencia.