Fundamentos del Raciovitalismo de Ortega y Gasset y Conceptos Clave de la Filosofía Contemporánea

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El Raciovitalismo de José Ortega y Gasset

El raciovitalismo es la filosofía elaborada por José Ortega y Gasset, que propone la razón vital como forma de conocimiento capaz de comprender la realidad fundamental: la vida humana concreta. Supone una superación de las dos grandes formas de racionalismo anteriores:

Crítica al Racionalismo

Crítica al Racionalismo Realista

  • Representado por las ciencias naturales y sociales.
  • Ortega sostiene que este tipo de razón no puede comprender la vida.
  • La vida no es un hecho natural más, sino un problema radical que requiere una razón adaptada a su complejidad.

Crítica al Racionalismo Idealista

  • Defendido por Descartes, Kant, Hegel o Husserl, entiende la realidad como producto del pensamiento o de la conciencia.
  • Ortega considera que también falla al apartarse de la experiencia vital concreta y centrarse en un sujeto abstracto y aislado de su circunstancia.

La Propuesta de la Razón Vital

Por ello, Ortega propone la razón vital, que:

  • Es razón (no irracionalismo) porque mantiene el uso del pensamiento riguroso.
  • Es vital porque parte de la vida como realidad primera, y no de la naturaleza ni de la conciencia pura.

Categorías de la Razón Vital

Son conceptos que definen la estructura de la vida:

Coexistencia, Ocupación, Vivencia, Finalidad, Libertad, Proyecto y Temporalidad.

Razón Histórica

  • La razón vital también es histórica, porque la vida se da siempre en un tiempo y en un contexto determinado.
  • Nuestra forma de pensar, creer y vivir está condicionada por la generación histórica a la que pertenecemos.
  • Ortega introduce el método de las generaciones, donde cada generación configura una visión del mundo.
  • La sociedad influye en la vida a través de relaciones individuales, interpersonales y sociales colectivas.

El Totalitarismo y el Individuo según Hannah Arendt

El concepto de “Totalitarismo” para Hannah Arendt describe las características del individuo en este sistema. El totalitarismo es una doctrina política en la que se defiende el absolutismo estatal y su poder total y absoluto sobre cualquier aspecto de la vida y de las libertades ciudadanas. El sistema opuesto al totalitarismo es la democracia, cuyos principios característicos son la soberanía popular y la división de poderes.

Los movimientos totalitarios se presentan como movimientos de masas que explotan la frustración y el resentimiento de quien se siente aislado y marginado de la sociedad. “Los movimientos totalitarios son organizaciones masivas de individuos atomizados y aislados”; ofrecen a estas personas dominadas por el miedo un sentido de pertenza y un lugar en el mundo, a cambio de una obediencia ciega y lealtad incuestionable a su líder. Así pues, para extender su dominación, los movimientos totalitarios hacen uso de la propaganda y del terror. Las afirmaciones propagandísticas, repetidas una y otra vez, se presentan como verdades indudables, aunque en realidad proclamen ideas absurdas.

El Poder y el Espacio Público

Para Hanna Arendt, el fenómeno fundamental del poder es la formación de una voluntad común orientada al entendimiento. Una democracia pide un espacio político en el que el poder no sea violencia, sino acción concertada. Por tanto, hay que restablecer un espacio público que asegure la relación adecuada entre lo privado y lo público y garantice la igualdad política de todos.

El Hombre-Masa

Estos movimientos totalitarios generaron un nuevo tipo de ser humano: el individuo aislado, fácilmente manipulable y que conforma las masas, desposeída de sus derechos y aislada de la comunidad política a la que pertenecía. De ahí surge el concepto de “hombre-masa” que se caracteriza:

  • Por su falta de relaciones sociales y su aislamiento.
  • Por el fanatismo y la devoción al líder.

Como formas de intentar huir de ese sentimiento de soledad. La persecución de los enemigos del régimen alimenta un sistema represivo en el que toda la población vive bajo amenaza del terror. El totalitarismo no busca la dominación del ser humano, busca que el ser humano sea superfluo, pues no puede soportar su imprevisibilidad, su creatividad, su espontaneidad.

La Banalidad del Mal

Concepto y Desarrollo

La “Banalidad del mal” es un concepto desarrollado por Hannah Arendt, y se refiere a la idea de que personas comunes pueden cometer actos terribles no por maldad extrema, sino por obediencia ciega, rutina y falta de reflexión moral. Así pues, Hannah Arendt sacudió al mundo reflexionando y haciéndole reflexionar a la sociedad, sobre el papel de la responsabilidad individual en los actos de cada ciudadano, no existiendo una responsabilidad «colectiva» o una «maldad intrínseca». Todas las personas sometidas a presión y convenientemente adiestradas podríamos cometerlos, sería la respuesta de Arendt. En determinadas circunstancias, el mal es el resultado de los actos de personas normales que se encuentran en situaciones anormales.

Para Arendt, «Eichmann no era un demonio, sino un hombre normal con un desarrollado sentido del orden que hizo suya la ideología nazi, que no se entendía sin el antisemitismo, y, orgulloso, la puso en práctica». No actuó movido por la locura ni la maldad, sino que trabajó y funcionó dentro de un sistema establecido basado en el exterminio.

El Feminismo: Etapas y Simone de Beauvoir

El feminismo contemporáneo se desarrolló en diferentes etapas, cada una con diferentes objetivos y enfoques.

A. La Primera Ola del Feminismo

La primera ola del feminismo se centró en la lucha por el derecho al voto y la igualdad legal entre hombres y mujeres, lo cual se inició en la época de la Ilustración. En esta época se defiende, por parte de los ilustrados, la igualdad natural de todos los seres humanos y la necesidad de que el conocimiento y la educación lleguen a todas las capas de la sociedad para que todos los ciudadanos puedan desarrollar adecuadamente sus capacidades.

El movimiento sufragista constituye la segunda etapa de este bloque del feminismo. El texto que la inaugura es la “Declaración de Séneca Falls” en 1848. En ella se exige el derecho al voto para las mujeres.

B. La Segunda Ola del Feminismo

La segunda ola, en las décadas de 1960 y 1970, se enfocó en cuestiones más amplias como la igualdad económica, política y social. El movimiento feminista vuelve a cobrar fuerza a finales de los sesenta, con nuevas reivindicaciones que exigen el cumplimiento real de los derechos de las mujeres como ciudadanas, junto con otros derechos de tipo sexual y reproductivo (por ejemplo, el aborto libre). Esta ola también fue influenciada por pensadoras como Simone de Beauvoir y su obra “El segundo sexo”, que proporcionará el principal fundamento teórico en esta etapa.

C. La Tercera Ola del Feminismo

La tercera ola del feminismo, a partir de la década de 1990, se centró en cuestiones como la diversidad y la interseccionalidad, reconociendo que la opresión de las mujeres no es homogénea y que las experiencias de las mujeres se ven influenciadas por otros factores, como la raza, la orientación sexual y la identidad de género. El feminismo contemporáneo también dio lugar a diferentes movimientos y corrientes, como el feminismo de la igualdad, el feminismo radical, el feminismo de la diferencia y el feminismo queer. Cada uno de ellos tiene sus propias perspectivas y objetivos, pero todos comparten la idea central de que las mujeres merecen igualdad y respeto en la sociedad.

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