Fundamentos de la Racionalidad Práctica: Condiciones, Creencias y Ética
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Condiciones Necesarias de la Racionalidad Práctica
La racionalidad práctica se aplica a nuestras acciones y conductas. Para que una acción o conducta sea considerada racional, y no irracional, debe satisfacer las siguientes condiciones:
Condiciones para la Acción Racional
- Conciencia de los fines o metas: Para actuar racionalmente es imprescindible saber qué se desea; debe existir una meta que ordene nuestra conducta. Ejemplo: Si una persona ingresa a la universidad, debe tener claro a qué quiere dedicarse y estudiar la carrera que le permita alcanzar ese objetivo.
- Conocimiento de los medios: Es necesario conocer los medios adecuados para obtener los fines buscados, o hacer todo lo posible por conocerlos. Ejemplo: Es inútil que un deportista aspire a ganar una competición si desconoce las reglas y, por ende, será descalificado.
- Puesta en obra de los medios adecuados: Para alcanzar los fines propuestos, es fundamental implementar los medios apropiados. Ejemplo: No sería racional que una mujer en sus días fértiles mantuviera relaciones sexuales sin protección, conociendo las posibles consecuencias.
- Prevalencia de los fines últimos sobre los intermedios: A menudo perseguimos fines intermedios que sirven como medios para alcanzar metas superiores. Por lo tanto, es irracional sacrificar la meta posterior por la intermedia. Ejemplo: No tiene sentido esforzarse al máximo en una sola batalla si esto implica perder la guerra.
- Compatibilidad de los fines últimos: Los fines últimos deben ser compatibles entre sí. Las metas deben armonizar. Ejemplo: No se puede desear tener un [bienestar material] y, simultáneamente, no contaminar; las metas deben ser coherentes.
Relación entre la Racionalidad Creencial y la Racionalidad Práctica
La racionalidad práctica se enfoca en esclarecer nuestros fines y poner en obra los medios adecuados para obtenerlos.
Por su parte, la racionalidad creencial consiste en emplear los medios apropiados para maximizar la completitud, seguridad y precisión de nuestras creencias y nuestra visión del mundo.
Interdependencia de las Racionalidades
La relación fundamental es que la racionalidad creencial es un componente o una parte constitutiva de la racionalidad práctica, o al menos, la racionalidad práctica la presupone.
- Podemos ser racionales creencialmente sin serlo prácticamente.
- No podemos ser racionales prácticamente sin serlo creencialmente (no a la inversa).
La racionalidad de nuestras creencias no implica automáticamente la racionalidad de nuestras acciones; sin embargo, no podemos actuar racionalmente en un campo específico si no poseemos racionalidad, al menos en las creencias referentes a dicho campo.
Concepciones de la Moral: Teleológica y Deontológica
Se examinan las dos concepciones principales de la moral y su relación con la racionalidad práctica.
Morales Teleológicas
Las morales teleológicas (como la aristotélica o la utilitarista) consideran las consecuencias de nuestros actos y los juzgan en función de ellas. Nos recomiendan una acción sobre otra porque la primera contribuirá a nuestra felicidad (o a la de los demás) más que la segunda.
Morales Deontológicas
Las morales deontológicas (como muchas doctrinas religiosas o políticas) juzgan nuestros actos con independencia de sus consecuencias y de su contribución a la felicidad. Se basan en presuntos deberes o valores objetivos que el moralista deontológico afirma captar. Este tipo de moral poblada el universo de presuntos deberes, valores, prohibiciones y mandatos incondicionados, a los cuales debemos ajustar nuestra conducta en cualquier caso, incluso si esto nos provoca desgracia, infidelidad o el fin del mundo.
Compatibilidad con la Racionalidad Práctica
- Morales Teleológicas: Son compatibles con la racionalidad práctica, ya que establecen un fin último que generalmente se vincula con la felicidad o el bienestar.
- Morales Deontológicas: Son incompatibles con la racionalidad práctica en su sentido estricto, ya que establecen deberes al margen de la felicidad y fines que se sitúan fuera de la vida misma (pudiendo ser considerados irracionales desde una perspectiva puramente instrumental o de maximización del bienestar).
Relación entre Racionalidad y Felicidad
El concepto de felicidad no es inherentemente claro ni preciso, pero generalmente se entiende como dependiente de la consecución de nuestros fines últimos y de la satisfacción de nuestros deseos más profundos.
Dado que la racionalidad es la estrategia que nos conduce a alcanzar nuestros fines últimos en la mayor medida posible, la racionalidad nos garantiza el máximo de felicidad consciente posible, siempre dentro del marco de los fines que el individuo se ha propuesto.