Fundamentos del Pensamiento de Sócrates y la Voluntad General de Rousseau

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1. El pensamiento socrático a través de sus sentencias fundamentales

Sócrates enseña su pensamiento a través de la mayéutica y recalca que la virtud es conocimiento. A través de estas virtudes, podremos llegar a una reencarnación en un ser inteligente para conocer y acercarnos a la verdad. Estas virtudes son: justicia, fortaleza, prudencia y templanza, las cuales son la base para Sócrates.

Sócrates tiene cuatro premisas las cuales son, prácticamente, las bases de su pensamiento:

  • a) Solo sé que nada sé: Esta premisa trata sobre la humildad; hay muchas cosas que no sé, nunca se termina de aprender y hace que te des cuenta de la ignorancia que llevamos con nosotros mismos.
  • b) Conócete a ti mismo: Esta premisa habla de una filosofía interior o de una introspección de uno mismo. ¿De dónde soy? ¿De dónde vengo? ¿A dónde voy? Señala que hay que ser humildes y no orgullosos, ya que siempre habrá una parte de nosotros que no vamos a conocer.
  • c) La virtud es conocimiento: Esta premisa sostiene que existe una verdad y se puede llevar una vida llena de virtudes para que el hombre esté cada vez más cerca del conocimiento.
  • d) Cuántas cosas que no necesito: Esta premisa Sócrates la repetía al momento de pasar por el mercado y ver todas las cosas innecesarias que había ahí. En el mercado existían necesidades inútiles que nosotros mismos nos creamos; hay que contentarse con lo que se tiene y tener una autolimitación.

2. La voluntad general y la libertad en Rousseau

Para Rousseau, la voluntad general es absoluta e infalible; ella determina qué es el bien común. El núcleo del pensamiento de Rousseau es la distinción entre la alienación a otros y la alienación a uno mismo. El hombre es libre solamente cuando obedece a la ley que él mismo se ha dado.

La voluntad general es el acuerdo de todos; refleja lo que, en el fondo, todos y cada uno de nosotros buscamos, aun aquellos que acatan el acuerdo sin verlo. En el fondo, para Rousseau, no hay diferencia entre la voluntad individual y la voluntad general, y cuando parece haberla, es fruto de un error introducido por la corrupción de la bondad natural humana.

La voluntad general es lo que quiere el pueblo. Rousseau legitima la acción de los observantes como si fuera el pueblo; el pueblo es el Estado y, como ciudadano, si sigues tus propios deseos no eres libre, solo si sigues lo que el gobierno quiere, o sea, las leyes. La voluntad general es intangible, infalible, legisladora, racional e igualitaria.

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