Fundamentos del Pensamiento Político Moderno: De Filmer a Locke
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La teoría del origen divino del poder
En la Inglaterra de Locke, es Sir Robert Filmer quien defiende la teoría del origen divino de los reyes. Su obra, El Patriarca, se publicó 30 años después de su muerte en apoyo a las tesis conservadoras de los tories. Su paso a la historia se debe a la refutación que Locke le hace, más que a la importancia del autor, pues no deja de ser una figura de segundo orden. Filmer parte de dos principios fundamentales:
- Los hombres no nacen libres ni independientes.
- Todo gobierno legítimo debe ser una monarquía absoluta.
Contra esto, Locke afirma la esencial igualdad y libertad de los hombres.
El iusnaturalismo
Esta postura conduce a la concepción contractualista de la sociedad. Afirma la existencia de un derecho natural por encima del derecho positivo. El derecho natural lo compone un conjunto de normas y principios basados en la naturaleza humana que son válidos para todo tiempo y lugar. Estos principios son de tipo racional, por lo que pueden ser descubiertos por la razón.
Tal idea estaba ya presente en algunos sofistas, estoicos y en el mismo Tomás de Aquino. En los autores medievales, ese derecho o ley natural se hacía depender de una ley divina, aspecto teológico que desaparece en la filosofía moderna.
La transición hacia la modernidad
Locke, en concreto, hace una distinción entre ley natural y ley positiva, que le debe mucho a la concepción iusnaturalista. Pero el iusnaturalismo, o escuela del Derecho Natural como una corriente propiamente dicha, surge ligado a la Modernidad, desvinculando la idea de un derecho natural de toda dependencia teológica. Su época dorada transcurre entre los siglos XVI y XVIII. Se ha considerado que las teorías del contrato social tienen una base iusnaturalista.
Las teorías del contrato social
Las teorías del contrato social suponen el intento en la época moderna de legitimar el poder político de un modo racional. Partiendo de un hipotético estado de naturaleza, la constitución de la sociedad política o el gobierno sólo se justifica por el acuerdo o contrato de aquellos que la conforman.