Fundamentos de la moral: logos, sentimientos, libertad y la persona humana
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A) La fundamentación en el logos
Aristóteles (s. IV a. C.) afirma que somos morales porque poseemos logos: esta palabra griega significa "palabra" y "razón", con lo cual los seres humanos son morales porque tenemos la capacidad de pensamiento que se muestra en el lenguaje. Esto nos diferencia de los demás seres vivos y nos permite pensar y expresar la diferencia entre lo justo y lo injusto, lo bueno y lo malo.
Porque tenemos razón y lenguaje y podemos hacer las diferencias citadas, podemos vivir en sociedad.
B) Los sentimientos
David Hume (s. XVIII) afirma que los hechos no son buenos ni malos, sino que somos los seres humanos los que valoramos esos hechos que percibimos. Esta valoración depende del sentimiento de agrado o desagrado que se produce en nosotros al percibir un hecho determinado.
Un robo y una acción generosa provocan en nosotros sentimientos de desaprobación y de aprobación respectivamente, que hacen que valoremos esos hechos negativamente o positivamente en cada caso.
Para que los sentimientos se conviertan en el fundamento de la moralidad, estos tienen que ser iguales para todos los seres humanos; a eso se llama simpatía (empatía moral compartida).
C) El fundamento es la libertad
Immanuel Kant (s. XVIII) considera que la libertad de la voluntad es la característica principal de los seres racionales (persona). Presuponiendo esto es como únicamente tiene sentido hablar de moralidad. Ni los animales ni las plantas la tienen porque están completamente determinados por agentes externos.
La dimensión moral de los seres humanos no se puede comprender sin la libertad, lo que hace que podamos indicar a alguien lo que debe hacer o evitar. Solo el ser que posee libertad tiene también dignidad, un valor absoluto; es decir, no tiene precio y no puede ser manipulado.
D) El eje de la argumentación
Las personas tenemos la capacidad de argumentar, es decir, aducir razones que justifiquen nuestra conducta, la cual queda fundamentada y comprensible para los demás. Este hecho es fundamental para la moral: cuando argumentamos seriamente, presentando de modo sincero y veraz esas razones a los demás, estamos estableciendo una norma moral fundamental.
Para que la argumentación tenga sentido, las personas deben ser interlocutores válidos, en igualdad de circunstancias.
SER PERSONA
1. Historia del término "persona"
Los griegos llamaron "persona" a la máscara que usaban los actores al representar personajes en el teatro. Los romanos tomaron el término de los griegos y pasó a significar en general la representación de cualquier papel o personaje de la vida: esclavo, comerciante..., con un destino propio. El cristianismo es el que da al término su significado más propio cuando lo utiliza para referirse a la nueva idea de Dios: Dios se hace persona y comparte los rasgos humanos; es decir, que el ser humano ha sido creado por Dios a su imagen y semejanza.
En la Ilustración (s. XVIII) "persona" significa el ser humano dotado de racionalidad y de libertad, lo que conlleva su respeto o dignidad (valor absoluto).
2. Dimensiones de la persona
Toda persona tiene las siguientes dimensiones:
a) Interioridad
Es la intimidad de pensamientos, sentimientos y deseos de cada uno. La interioridad nos hace seres activos, es decir, creadores de nuestra propia vida y seres con autoconciencia: nos damos cuenta de nuestras relaciones con el mundo y con los demás, llenas de posibilidades.
b) Sociabilidad
Define nuestra relación con los demás seres humanos; es mediante la identificación y la enseñanza de los otros que llegamos a nuestro pleno desarrollo humano y personal.
c) Apertura al mundo
Significa que estamos rodeados de objetos, situaciones, etc., que forman el mundo; y como primero nos situamos frente a él, es con nuestro cuerpo, con sus necesidades y deseos, pero también con condicionamientos físicos y biológicos.
d) Afán de trascendencia
Las personas existimos por una causa externa a nosotros; se dice que somos seres contingentes que existimos pero podríamos no existir. El fundamento de nuestra existencia es trascendente: como mínimo depende de nuestros progenitores, y así incluso quienes creen en una dependencia de Dios encuentran fundamento en la esperanza religiosa.
e) Proyecto de vida
Las personas estamos orientadas al futuro; es decir, tenemos un proyecto de lo que queremos ser, lo cual indica que la persona nunca está completamente realizada: siempre puede ser algo más.