Fundamentos Metafísicos y Éticos: De Platón a Kant y Santo Tomás

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El Problema de la Realidad y del Conocimiento en la Filosofía

Doctrina Metafísica y Epistemológica de Platón

Platón, discípulo de Sócrates, nació en el año 427 a. C. (siglos V-IV a. C.) y escribió obras importantes como Fedón o La República, redactadas en forma de diálogo.

El Dualismo Ontológico Platónico

Platón describe la realidad mediante un dualismo ontológico, distinguiendo entre:

  • La realidad inteligible: Es el mundo de las Ideas, es decir, el verdadero ser. Es inmaterial, eterna, inmutable y accesible por medio de la razón.
  • La realidad sensible: Se caracteriza por ser material, imperfecta, cambiante y destructible.

Estas dos realidades se relacionan mediante la teoría de la participación, según la cual los objetos del mundo sensible imitan o participan de las Ideas del mundo inteligible.

El Demiurgo y la Jerarquía de las Ideas

Platón también habla de una inteligencia divina llamada el Demiurgo, un ser ordenador (artesano del mundo) que da forma a la materia conforme a los modelos eternos, que son las Ideas.

Las Ideas representan las esencias de las cosas sensibles. Tienen una existencia lógica (en nuestra mente, mediante conceptos) y una existencia ontológica (en el mundo inteligible, existiendo con independencia del pensamiento). Las Ideas son eternas, inmutables, únicas y constituyen las causas y modelos de las cosas materiales.

Estas Ideas están jerarquizadas, dando mayor importancia a la Idea del Bien, que es la causa de todo lo que existe, así como de la ciencia y la verdad. A continuación se sitúan las Ideas de los valores éticos y estéticos (justicia, belleza, etc.), después las Ideas matemáticas y, por último, las Ideas del mundo sensible.

Teorías del Conocimiento en Platón

Platón desarrolla dos teorías complementarias acerca del conocimiento:

1. Teoría de la Reminiscencia (Anamnesis)

Expuesta en el Menón. Según esta teoría, conocer es recordar las Ideas olvidadas mediante el contacto del alma con los objetos del mundo sensible, ya que el alma contempló esas Ideas antes de transmigrar y reencarnarse en el cuerpo.

2. Teoría de la Dialéctica y el Mito de la Caverna

Presentada en La República, donde describe el Mito de la caverna y el símil de la línea.

El Mito de la Caverna

Simboliza la distinción entre el mundo sensible y el inteligible:

  • La caverna representa el mundo sensible.
  • El exterior simboliza el mundo inteligible.
  • El Sol simboliza la Idea del Bien, la suprema, de la cual dependen todas las demás.

Para Platón, quienes creen que el mundo sensible es lo real se equivocan, como los prisioneros que nunca han salido de la cueva.

Los Grados de Realidad y Conocimiento (Símil de la Línea)

Platón distingue cuatro grados de realidad, a los que corresponde un tipo de conocimiento:

  1. Mundo Sensible: Sombras (eikasía - imaginación) y cosas (pístis - creencia).
  2. Mundo Inteligible: Objetos matemáticos (diánoia - pensamiento discursivo) e Ideas (nóesis - inteligencia o conocimiento racional).

Existen dos grandes niveles de conocimiento:

  • La opinión (doxa), propia del mundo sensible.
  • El conocimiento verdadero (episteme), único saber infalible porque versa sobre las Ideas eternas.

La dialéctica es el proceso de ascenso desde un nivel inferior de conocimiento hasta la contemplación de las Ideas. El saber auténtico es siempre universal y no está ligado a lo cambiante del mundo sensible. El camino del conocimiento es un ascenso desde las sombras hasta la contemplación del Bien, que representa la realidad suprema.

El Problema de la Moral en Platón

La ética platónica guarda un paralelismo estricto con la teoría del alma. A cada parte del alma del ser humano le corresponde una virtud particular, una cualidad que consiste en su funcionamiento perfecto (areté).

Virtudes y Partes del Alma

  • Parte sensual (concupiscible): Se relaciona con la virtud de la moderación o templanza.
  • Parte irascible: Se relaciona con la virtud de la fortaleza.
  • Parte racional: Se relaciona con la virtud de la sabiduría o prudencia.

A la relación entre las tres partes le corresponde la virtud suprema: la justicia.

Justicia: Individual y Social

  • Justicia individual: Se consigue con el orden estable y perfecto entre las tres partes del alma.
  • Justicia social: Se cumple cuando en el Estado cada grupo social desempeña la función que le es propia y la ejerce adecuadamente por poseer la virtud prioritaria correspondiente.

La ética de Platón es eudaimonista, pues afirma que los seres humanos persiguen la felicidad, la cual exige el equilibrio del alma mediante una vida virtuosa. Por tanto, virtud y felicidad estarán íntimamente vinculadas.

Perspectivas sobre la Virtud

Platón presenta tres perspectivas sobre la virtud:

  1. La virtud como sabiduría: Concepto socrático que Platón nunca abandonó del todo. Solo el que sabe de arquitectura puede construir una casa. A diferencia de Sócrates, Platón sostiene que no basta con conocer la virtud, sino que hay que practicarla.
  2. La virtud como purificación: El hombre virtuoso purga su alma de pasiones y prescinde del cuerpo para acceder mejor al mundo de las Ideas.
  3. La virtud como armonía: Surge en el alma cuando cada parte hace lo que le es propio: la parte racional (prudente) guía a la irascible (valerosa), y ambas dominan a la concupiscible (moderada).

De esta última perspectiva se formula la división de la virtud en cuatro categorías fundamentales: prudencia, fortaleza y templanza (correspondientes a cada parte del alma), y la justicia (la armonía resultante).

La Crítica de la Razón y la Ética Formal en Kant

La Razón Práctica: El Fundamento de la Moral

Tras criticar la razón en su uso teórico, Kant emprende la crítica de la razón práctica, el análisis del uso de la razón para determinar cómo debemos obrar. Si en la razón teórica se preguntaba qué podemos conocer, ahora se pregunta qué debemos hacer.

Kant sostiene que la ley moral, para ser válida, debe ser universal y necesaria; por ello, no puede fundarse en la experiencia, sino que ha de ser a priori. Esto requiere una filosofía práctica pura que establezca el principio supremo de moralidad.

La Buena Voluntad y el Deber

En la Fundamentación de la metafísica de las costumbres, Kant afirma que lo único bueno sin restricción es la buena voluntad. El valor moral de una acción no depende de sus consecuencias, sino de la intención con la que se realiza. Una acción tiene auténtico valor moral cuando se hace por deber y conforme al deber, no por inclinación o interés.

El deber es la necesidad de una acción por respeto a la ley moral.

El Imperativo Categórico

La ley moral no puede expresarse mediante imperativos hipotéticos (que ordenan una acción como medio para un fin), sino en un imperativo categórico, que manda actuar de forma incondicionada.

Este principio supremo se formula de distintos modos:

  1. Obrar solo según máximas que puedan convertirse en ley universal.
  2. Tratar a la humanidad, tanto en nuestra persona como en la de los demás, siempre como un fin y nunca como un medio.
  3. La idea de una voluntad autónoma que se da a sí misma la ley en un reino de los fines.

Autonomía y Ética Formal

La autonomía de la voluntad es fundamental: la voluntad se determina a sí misma según leyes universales que ella misma reconoce como válidas. Es heterónoma cuando se deja llevar por fines externos.

Kant rechaza las éticas materiales anteriores (basadas en bienes empíricos e hipotéticos) y propone una ética formal, que se funda en la forma universal de la ley moral.

Postulados de la Razón Práctica

La exigencia del deber presupone la libertad. Kant distingue entre el hombre como fenómeno (sometido a necesidad natural) y el hombre como noúmeno (dotado de voluntad libre).

En la Crítica de la razón práctica, Kant afirma que la libertad, la inmortalidad del alma y la existencia de Dios no pueden demostrarse teóricamente, pero deben admitirse como postulados de la razón práctica:

  • La libertad es condición del deber moral.
  • La inmortalidad es necesaria para el progreso infinito hacia la perfección moral.
  • La existencia de Dios garantiza la armonía entre virtud y felicidad en el sumo bien.

La Crítica de la Razón Pura: Límites del Conocimiento

En la Crítica de la razón pura (1781), Kant investiga cómo son posibles las ciencias y si la metafísica puede ser una ciencia, analizando la capacidad y los límites de la razón humana.

Los Juicios Sintéticos a Priori

Kant sostiene que los juicios fundamentales de la ciencia son juicios sintéticos a priori: son sintéticos porque amplían el conocimiento, y a priori porque son universales y necesarios.

Estructura de la Crítica

La obra se divide en tres partes, correspondientes a las facultades del conocimiento:

1. Estética Trascendental (Sensibilidad y Matemáticas)

Estudia la sensibilidad, la capacidad de recibir representaciones mediante intuiciones empíricas. Las formas a priori de la sensibilidad son el espacio y el tiempo, condiciones que hacen posible la experiencia. Los juicios sintéticos a priori de la geometría son posibles gracias al espacio, y los de la aritmética gracias al tiempo.

2. Analítica Trascendental (Entendimiento y Física)

Analiza el entendimiento, la facultad de pensar mediante conceptos. Además de los conceptos empíricos, existen doce categorías o conceptos puros a priori (como sustancia y causalidad). Los juicios sintéticos a priori de la física son posibles al aplicar estas categorías a los fenómenos.

Esta teoría implica la revolución copernicana: los objetos se conforman según las estructuras del sujeto.

Fenómeno y Noúmeno

De esta revolución se deriva la distinción clave:

  • Fenómeno: La realidad tal como aparece y puede ser conocida.
  • Noúmeno o cosa en sí: Aquello que existe independientemente de nuestra forma de conocer y que no puede ser conocido. Solo conocemos fenómenos.

El sistema de Kant se denomina idealismo trascendental.

3. Dialéctica Trascendental (Razón y Metafísica)

La razón busca lo incondicionado y formula las ideas trascendentales de alma, mundo y Dios. Estas ideas superan toda experiencia posible y no pueden constituir conocimiento científico.

La metafísica tradicional cae en la ilusión trascendental (paralogismos, antinomias, falsas pruebas de Dios). Por tanto, la metafísica no puede ser ciencia, y las ideas de la razón solo tienen un uso regulativo, orientando la investigación.

Santo Tomás de Aquino: La Demostración Racional de Dios

El Método Empírico y las Cinco Vías

Santo Tomás de Aquino aborda el problema de la realidad centrándose en la demostración racional de la existencia de Dios. Su método es empírico: parte de la observación del mundo y del conocimiento sensible.

Para Santo Tomás, la existencia de Dios no es una verdad evidente para la razón humana, por lo que debe probarse “a posteriori”, es decir, a partir de los efectos visibles que remiten a una causa primera.

Crítica al Argumento Ontológico

El filósofo critica el argumento ontológico de San Anselmo, que pretendía demostrar la existencia de Dios a partir de la idea de un ser perfecto. Tomás considera inválido el paso del pensamiento a la realidad: que pensemos un ser perfecto no implica su existencia.

Las Cinco Vías

En su obra Suma Teológica, Santo Tomás formula las cinco vías para demostrar racionalmente la existencia de Dios:

  1. Vía del Movimiento: Todo lo que se mueve es movido por otro. Debe existir un Primer Motor Inmóvil: Dios.
  2. Vía de las Causas Eficientes: Nada puede ser causa de sí mismo. Debe existir una Primera Causa Eficiente: Dios.
  3. Vía de la Contingencia: Hay seres que nacen y mueren (contingentes). Debe existir un Ser Necesario que cause la existencia de los demás: Dios.
  4. Vía de los Grados de Perfección: La existencia de seres más o menos buenos implica la existencia de un Ser Supremamente Perfecto como modelo absoluto: Dios.
  5. Vía del Orden del Mundo: Los seres naturales actúan con un fin, lo que exige la existencia de un Ser Inteligente que los dirija: Dios.

Creación y Naturaleza de Dios

Santo Tomás combina la herencia aristotélica con la tradición cristiana y afirma que el mundo ha sido creado ex nihilo (de la nada), mediante un acto libre de Dios.

Todos los seres creados se componen de esencia y existencia; solo Dios, cuya esencia es existir, es ser necesario por sí mismo, mientras que todo lo demás es contingente y depende de su voluntad.

Dios no crea por necesidad ni por emanación, sino por libertad y amor. Así, el mundo y todo lo real tienen su origen y su fin en Dios, causa primera y razón última de la existencia.

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