Fundamentos de la Filosofía Moral: De la Libertad de Sartre al Deber de Kant
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¿Qué es la ética y de qué se ocupa?
La ética es la disciplina filosófica que tiene por objeto realizar una reflexión crítica racional sobre la moral en general. Sus funciones principales consisten en:
- 1. Distinguir las características de la conducta moral para diferenciarla de otros tipos de conducta (por ejemplo, la religiosa, la política, la legal, etc.).
- 2. Estudiar los valores morales y las normas que se derivan de ellos, planteándose cuestiones fundamentales sobre su origen y validez.
- 3. Determinar en qué consiste la responsabilidad moral.
- 4. Investigar si el ser humano actúa con libertad, o si está determinado o condicionado por factores externos o internos.
- 5. Definir qué es y cuál es el alcance de la obligación moral.
Conceptos de angustia y mala fe en Jean-Paul Sartre
Sartre se refiere a la angustia como el término para describir la consciencia de la propia libertad absoluta del individuo. Por otro lado, la mala fe es el intento de escapar de esa angustia pretendiendo persuadirnos de que no somos libres. En este estado, intentamos convencernos de que nuestras actitudes y acciones están determinadas por nuestro carácter, la sociedad, nuestro papel en la vida o cualquier otra circunstancia ajena a nosotros mismos.
El utilitarismo de J.S. Mill
El utilitarismo establece los criterios de utilidad para definir el bien, identificado con la felicidad; por lo tanto, lo bueno es lo útil. Esta corriente tiene en cuenta los resultados o consecuencias de los actos. Según el utilitarismo de J.S. Mill, las acciones son buenas (justas) cuando promueven la felicidad, y malas (injustas) cuando promueven lo contrario. Mill no entiende por felicidad el simple interés o el placer personal, sino que propone el principio de mayor felicidad como fundamento de lo moral: lo bueno es aquello que produce bienestar al mayor número de personas.
Bases generales de la ética formal o del deber
Las éticas formales aparecen en el siglo XVIII realizando una crítica a las éticas materiales. Afirman que lo que debe mover al ser humano a comportarse bien no es alcanzar un fin o un bien supremo, sino obrar desinteresadamente, guiado tan solo por lo que dicta la conciencia racional como un deber de conducta que debiera ser universal. En estas éticas, lo importante no es el contenido de la norma moral, sino su forma, adquiriendo relevancia la manera e intención con la que se realizan los actos. Se denominan también éticas del deber porque sostienen que el único motivo que debe guiar la conducta es el cumplimiento del deber mismo; es decir, el comportamiento correcto se impone a la conciencia como el mejor, sin esperar nada a cambio.
La ética formal de Immanuel Kant
Para Kant, las normas morales surgen de la razón y deben poseer tres características fundamentales: ser a priori (al margen de la experiencia), universales (válidas para todos) y absolutas (obligan sin condición alguna). Además, es necesaria una buena voluntad como virtud para cumplir esas normas por puro deber. Desde esta perspectiva, Kant establece el imperativo categórico, el cual se enuncia en dos fórmulas principales:
- «Obra solo según una máxima tal que puedas querer al mismo tiempo que se torne en una ley universal».
- «Obra de tal modo que uses la humanidad, tanto en tu persona como en la persona de cualquier otro, siempre como un fin al mismo tiempo y nunca solamente como un medio».
Ética empresarial y responsabilidad social
La ética empresarial se encarga de las cuestiones que afectan al mundo de los negocios y las empresas. A finales del siglo XVIII, por influencia de los economistas clásicos, se justificó la separación entre ética y economía apelando a una visión utilitarista. No obstante, a mediados del siglo XX, diversos autores advirtieron sobre prácticas no éticas como la violación de leyes o el engaño al consumidor. La conciencia ética empresarial actual se apoya en tres tesis fundamentales:
- La falta de ética provoca pérdidas directas a las empresas y a los mercados.
- Invertir en ética es rentable, ya que eleva las rentas, mejora la imagen corporativa y fortalece el compromiso de los empleados.
- Justificación de la ética empresarial como contribución al orden social, tomando decisiones coherentes respecto al medio ambiente, la distribución de recursos y el establecimiento de condiciones laborales y sociales adecuadas y justas.