Fundamentos de Filosofía y Ética: Pensadores y Conceptos Clave

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Términos Socráticos: Ironía y Mayéutica

Sócrates tenía un método que consistía en fingir que era un absoluto ignorante y, en cambio, tomaba a sus interlocutores por grandes sabios. Este método se desglosa en dos fases principales:

  • Ironía Socrática: Consiste en la simulación de ignorancia por parte de Sócrates para, mediante preguntas aparentemente ingenuas, llevar al interlocutor a reconocer sus propias contradicciones y la falta de fundamento de sus conocimientos.
  • Mayéutica: Una vez que el interlocutor ha reconocido su ignorancia, Sócrates, a través de un diálogo estructurado y nuevas preguntas, le ayuda a «dar a luz» sus propias ideas y verdades, que ya residían en su interior.

Sócrates y Calicles: El Debate sobre la Justicia

Este joven arrogante, Calicles, tuvo una discusión con Sócrates sobre una cuestión fundamental: ¿Qué es mejor, cometer una injusticia contra otro o padecerla uno mismo? Por supuesto, Calicles afirmó que era mejor cometerla y sostenía que eran unos debiluchos los que se quejaban de lo injusto, defendiendo la ley del más fuerte.

Sócrates, en cambio, pensaba lo contrario. Argumentaba que quien nos somete a una fechoría no nos vuelve pobres ni nos degrada moralmente, sino que es el otro, el que comete la injusticia, quien se mancha y se corrompe moralmente.

Autores Clave en la Filosofía y Ética

  • Erasmo de Róterdam: El Pacifismo

    Defensor del pacifismo y la tolerancia religiosa, Erasmo de Róterdam fue una figura central del humanismo renacentista.

  • Thomas Hobbes:"El hombre es un lobo para el hombr"

    Esta célebre frase de Thomas Hobbes, extraída de su obra Leviatán, describe la naturaleza humana en el estado de naturaleza, donde la vida es «solitaria, pobre, desagradable, brutal y corta» sin un poder soberano que imponga orden.

  • Santo Tomás de Aquino: Las Cinco Vías

    Santo Tomás de Aquino, en su Suma Teológica, propuso cinco vías o argumentos racionales para demostrar la existencia de Dios, partiendo de la observación del mundo natural.

  • San Agustín de Hipona: Crítica al Maniqueísmo

    San Agustín, en su juventud, fue seguidor del maniqueísmo, pero posteriormente se convirtió en uno de sus más acérrimos críticos, desarrollando una teodicea que explicaba el origen del mal.

  • Tomás Moro: Utopía

    Tomás Moro es el autor de la obra Utopía, que describe una sociedad ideal y ficticia.

Tomás Moro y su Visión de la Utopía

Consejero de Enrique VIII, Tomás Moro se negó a firmar el Acta de Supremacía de Enrique cuando este quiso anular su matrimonio. Por esta razón, el rey lo encarceló y lo condenó a morir guillotinado. Sus últimas palabras reflejaban su profunda convicción: «Soy el único que lleva la responsabilidad de mi propia alma».

Escribió Utopía, una obra que describe una isla, un lugar fabuloso que presenta una sociedad ideal y, al mismo tiempo, critica las sociedades de su época. En Utopía, se destacan las siguientes características:

  • No existe la propiedad privada ni el dinero.
  • Todos cultivan el campo y nadie puede permanecer ocioso.
  • El tiempo libre se dedica al ocio o al estudio.
  • La religión se basa en la inmortalidad del alma.
  • Las novedades no existen, y sus seguidores querían establecer en serio paraísos así.

San Agustín de Hipona: Tiempo, Mal y las Dos Ciudades

San Agustín es considerado el primer filósofo que articuló de manera profunda el pensamiento cristiano con la filosofía clásica. Su concepto del tiempo es célebre: «Si me preguntan qué es, no lo sé; si no me preguntan, sí lo sé». Para él, el tiempo se experimenta en el presente: el pasado es un presente que se fue y recordamos, y el futuro es un presente que esperamos.

Crítica al Maniqueísmo

San Agustín refutó la doctrina maniquea, que sostenía la existencia de un dios del mal igual que hay uno del bien. Argumentaba que la grandeza de Dios no admite verdaderos adversarios. Para San Agustín, el mal no existe como una entidad en sí misma, sino como la privación o pérdida de lo que está bien.

Las Dos Ciudades

En sus obras principales, como las Confesiones y La Ciudad de Dios, San Agustín describe dos ciudades:

  1. La Ciudad Terrenal (humana): Caracterizada por el deseo de placer y el dominio humano, así como por los vicios. Representa la vida orientada hacia lo mundano y egoísta.
  2. La Ciudad de Dios: Compuesta por aquellos que renuncian a la voluntad pecadora y reciben el don de la gracia divina. Representa la vida orientada hacia Dios y la salvación.

La Virtud Epicúrea y el Atomismo

Según el epicureísmo, la virtud es el camino para conseguir el estado de placer y consiste principalmente en la tranquilidad de ánimo (ataraxia), más que en el deseo de placeres efímeros. Una persona virtuosa es quien posee la técnica para conseguir el máximo placer con el mínimo dolor.

El Atomismo Epicúreo

Siguiendo al filósofo Demócrito, los epicúreos pensaban que los cuerpos se componen de partículas muy pequeñas llamadas átomos que caen de forma aleatoria en el vacío. En su caída, se unen en función del peso, tamaño y forma, dando lugar a los cuerpos que vemos y que se forman de modo espontáneo. Esto significa que el universo se rige por el azar y no por leyes establecidas; el mundo surgió del choque azaroso de átomos y es perecedero.

Hedonismo: La Búsqueda del Placer Sensorial

El hedonismo se trata de un pensamiento basado en la búsqueda del placer sensorial. Los hedonistas buscan el placer de los sentidos y, a menudo, tienden al exceso, ya que nunca se ven saciados en la búsqueda de placer. Es importante diferenciar esta concepción de otras formas de hedonismo, como el epicureísmo, que prioriza la tranquilidad del alma y la ausencia de dolor (ataraxia y aponía) sobre el placer sensorial desmedido y efímero.

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