Fundamentos de la Filosofía de Descartes: Racionalismo, Método y el Cogito Ergo Sum
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1. Contexto Histórico de René Descartes
René Descartes nació en 1596 en La Haye en Touraine, en una familia de la baja nobleza. Estudió en el colegio jesuita de La Flèche, institución a la que dedica su obra Discurso del método. Tras licenciarse en Derecho, viajó y participó en la Guerra de los Treinta Años. Después de una serie de sueños decisivos, decidió dedicarse por completo a la filosofía y a la ciencia.
Descartes pertenece al racionalismo, una corriente filosófica que confía plenamente en la razón y rechaza la experiencia sensible como fuente segura de conocimiento, tomando como modelo las matemáticas. Con Descartes se introduce por primera vez la preocupación por el método, y el punto de partida del conocimiento deja de ser Dios o la autoridad, situándose en el sujeto pensante. Escribió sus obras en francés con intención divulgativa.
2. El Racionalismo y el Método Cartesiano
El objetivo principal de Descartes es construir un saber universal (la mathesis universalis) partiendo de ideas claras y distintas y siguiendo un método riguroso. Aunque reconoce los sentidos como fuente de conocimiento, desconfía de ellos y busca una filosofía que prescinda de la experiencia sensible, encontrando certeza solo en la estructura de las matemáticas.
Definición del Método
El método cartesiano es un conjunto de reglas que permiten pasar de la ignorancia al conocimiento mediante dos operaciones fundamentales:
- Intuición: La captación inmediata de verdades evidentes.
- Deducción: La obtención ordenada de verdades a partir de las intuiciones iniciales.
El método consta de cuatro reglas esenciales: evidencia, análisis, síntesis y enumeración. Con este planteamiento, el individuo queda solo frente al conocimiento y la razón adquiere un papel absoluto.
3. La Duda Metódica y el Cogito Ergo Sum
Para aplicar su método, Descartes emplea la duda metódica, que consiste en considerar falso todo aquello de lo que se pueda dudar razonablemente. Presenta tres motivos principales para dudar:
- La falibilidad de los sentidos.
- La imposibilidad de distinguir con certeza entre vigilia y sueño.
- La hipótesis del genio maligno, que podría engañarnos incluso en las verdades matemáticas.
Tras dudar de todo, Descartes descubre una verdad indudable: mientras duda, piensa, y si piensa, existe. De este modo alcanza la primera certeza absoluta: “Pienso, luego existo” (Cogito ergo sum). Esta verdad revela la existencia del yo como sustancia pensante (res cogitans), que no es el contenido del pensamiento, sino el sujeto que lo ejerce.
4. La Demostración de la Existencia de Dios y la Realidad
A partir del cogito, Descartes solo puede estar seguro de la existencia del yo, lo que conduce inicialmente al solipsismo. Para superar este aislamiento, intenta demostrar la existencia de Dios a partir de las ideas presentes en la mente, las cuales clasifica en:
- Ideas adventicias (provenientes de la experiencia externa).
- Ideas facticias (construidas por la imaginación).
- Ideas innatas (nacidas con el sujeto, como la idea de Dios).
Utiliza varios argumentos para demostrar la existencia de Dios, incluyendo el argumento ontológico (la idea de Dios, cuya esencia implica su existencia), la idea de infinito y la idea de perfección. Dios, como ser perfecto y bondadoso, garantiza la verdad del conocimiento y elimina la hipótesis del genio maligno. Gracias a esta garantía divina, Descartes puede afirmar la existencia del mundo exterior.
5. Las Tres Sustancias y el Mecanicismo Cartesiano
Descartes distingue tres tipos de sustancias fundamentales:
- La res cogitans (sustancia pensante o yo).
- La res infinita (Dios).
- La res extensa (mundo material o cuerpos).
El mundo físico (res extensa) está compuesto de materia en movimiento y funciona como una gran máquina regida por leyes físicas necesarias, lo que da lugar al mecanicismo y al determinismo.
El Problema del Dualismo
El ser humano está formado por dos sustancias radicalmente distintas: alma y cuerpo (dualismo). El problema central es explicar cómo interactúan una sustancia inmaterial y otra material. Descartes propone que se comunican a través de la glándula pineal, mediante los llamados “espíritus animales”.
Aunque sus conclusiones coinciden en parte con la escolástica, el valor trascendental de su filosofía reside en haber reconstruido todo el saber partiendo del sujeto y de la razón, sin recurrir a la autoridad religiosa.