Fundamentos de la Filosofía: La Crítica de Marx a la Religión y la Metafísica de Aristóteles
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La Crítica de Marx a la Religión: El Hombre y su Alienación
Marx parte de aquellos argumentos contrarios a la existencia de Dios que afirman que Dios no sería más que una imagen idealizada del hombre. Se entiende a Dios como la humanidad elevada, la meta que el hombre se propone para su propio progreso. La elección que el hombre hace de sus perfecciones hasta colocarlas en un sujeto ideal al que llama Dios es el núcleo de esta visión. Lo grave es el sometimiento del hombre a esa imagen de sí mismo, puesto que Dios es un falso ideal.
Por otra parte, es la insatisfacción en este mundo lo que nos lleva a creer en un mundo más perfecto y verdadero. Además, para el marxismo —una filosofía materialista y atea—, la religión es percibida como alienación. La crítica a la religión se va a centrar en este aspecto:
- El hombre proyecta fuera de sí lo mejor de sí mismo, provocando de esta manera la pérdida de su propia identidad.
- La existencia de Dios supone la pérdida de valor del hombre.
- La religión desvía al hombre del único ámbito donde le es posible la salvación y la felicidad: el mundo social y económico en el que vive.
La religión contradice las tendencias naturales del individuo al predicar la resignación ante las condiciones miserables de la vida humana. Predica una justicia trascendente que compensará las injusticias sociales históricas. Da justificación teológica al dominio de una clase social sobre otra, en concreto, al dominio del burgués capitalista explotador sobre el proletario explotado. Es la razón por la que Marx denomina a la religión: El opio del pueblo
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La Metafísica y el Conocimiento en Aristóteles
Para Aristóteles, el conocimiento es la posesión intencional de la forma de un objeto. Esta definición de conocimiento tiene como base la metafísica de Aristóteles, es decir, su estudio acerca del ser.
Sustancia y Accidentes
Para Aristóteles, la realidad es fundamentalmente sustancia, y la define como aquello que no necesita de ninguna otra cosa para existir; existe por sí misma. La sustancia se distingue entonces de los accidentes. Los accidentes se entienden como las distintas determinaciones de una sustancia y requieren necesariamente de una sustancia para existir, pues su modo es "ser en otro".
Materia y Forma: El Hilemorfismo
Ante la sustancia, Aristóteles va a distinguir dos principios: materia y forma.
- Materia: Se define como el principio potencial, como pura indeterminación y como sustrato de todo cambio.
- Forma: Representa la esencia de algo. Aristóteles define la forma como el modo de ser de una sustancia y, en cuanto a que dirige el cambio que se da en la sustancia, la denomina naturaleza.
En definitiva, toda sustancia es un compuesto de dos elementos que la explican: un elemento material, siempre determinado por una forma.
Acto y Potencia
Por último, Aristóteles va a utilizar los conceptos de acto y potencia para explicar el movimiento y el cambio que se da en la sustancia:
- Potencia: La capacidad de una cosa, lo que puede llegar a ser.
- Acto: La actualidad de una cosa, lo que ya es.
Aplicado a la sustancia, la forma es el acto de esa sustancia y la materia es la potencia.