Fundamentos de la Filosofía Clásica: Platón, las Ideas y el Método Socrático
Enviado por Programa Chuletas y clasificado en Filosofía y ética
Escrito el en
español con un tamaño de 2,93 KB
La Metafísica Platónica: Jerarquía de Ideas y el Demiurgo
Platón establece una jerarquía de ideas. En nuestro mundo sensible, las cosas no poseen la misma importancia. Según Platón, la jerarquía natural es una réplica de la jerarquía ideal. ¿Qué relación hay entre la Idea de Belleza y esta bella flor? La respuesta de Platón es doble. Por un lado, una flor es bella precisamente porque participa de la Idea de Belleza; es decir, posee algo de la esencia de la idea. Por otro, la Idea es un modelo que la cosa particular imita o copia.
El Mito del Demiurgo en la Filosofía Platónica
Según el mito, en el origen se hallaban el mundo de las Ideas y el Demiurgo (supremo artesano o hacedor).
El mito narra que el Demiurgo, tomando el mundo de las Ideas como modelo, trabajó sobre una masa caótica, similar a un escultor, introduciendo en ella el orden y la armonía propios de lo inteligible. Así, fue introduciendo la estructura del mundo de los arquetipos eternos e ideales en esta materia informe, dando origen a lo que hoy denominamos mundo sensible.
Sócrates y el Poder del Diálogo: El Método Socrático
Platón nos relata que la Pitia del Oráculo de Delfos afirmó que no había nadie más sabio que Sócrates. Al enterarse, Sócrates se dedicó a buscar a aquellos hombres considerados sabios y, utilizando su método, dialogó con ellos: políticos, poetas y artesanos. Y siempre llegó a la misma conclusión: solo él sabía que no sabía nada.
¿En qué Consiste el Método Socrático?
Inicialmente, el método socrático era el arte del diálogo, la habilidad de formular las preguntas adecuadas para conducir la discusión hacia un objetivo determinado. Aparentemente, ofrecía la sensación de ser una investigación conjunta, pero, como una partida de ajedrez magistralmente dirigida por un experto, el interlocutor era conducido al reconocimiento de su propia ignorancia. En este proceso, Sócrates empleó dos potentes herramientas o recursos: la ironía y la contradicción.
La Ironía Socrática
Sócrates utilizaba la ironía contra todo aquel que se mostraba seguro de su saber. Con un aire ingenuo e inocente, preguntaba simulando o fingiendo ignorancia; el interlocutor comenzaba a responder sin complejos; seguidamente, Sócrates formulaba más preguntas para aclarar esas respuestas y, poco a poco, lo conducía a contradicciones lógicas.
La Contradicción y el Rechazo Sofista
Mientras los Sofistas asumían la existencia de la contradicción, pues su relativismo hacía defendibles los razonamientos opuestos, para Sócrates, en cambio, llegar a una contradicción implicaba necesariamente rechazar la tesis inicial, el punto de partida de la discusión. En resumen: el interlocutor se creía muy sabio, pero su sabiduría estaba llena de contradicciones, revelando a un supuesto sabio que, en realidad, no sabía.