Fundamentos de la Filosofía Clásica y Medieval: Platón, Aristóteles y San Agustín
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Panorama de Pensadores Clave: De la Antigüedad Clásica a la Transición Medieval
Platón: El Mundo de las Ideas y el Conocimiento
Platón fue discípulo de Sócrates y uno de los filósofos más influyentes de la historia. Su pensamiento se basa en la existencia de dos mundos:
- El mundo sensible: Donde todo cambia y percibimos con los sentidos.
- El mundo inteligible: Donde habitan las Ideas, eternas e inmutables, a las que solo accedemos con la razón.
Epistemología Platónica
El conocimiento verdadero, o episteme, solo puede tener como objeto las Ideas, pues el conocimiento sensible es cambiante y confuso. Según Platón, conocer es recordar (anámnesis), ya que el alma conoció las Ideas antes de unirse al cuerpo y, al contemplar las cosas del mundo sensible, las recuerda. Su método de conocimiento es la dialéctica, que consiste en ascender desde lo sensible hasta la verdad. Esta idea se explica claramente en su Mito de la Caverna.
Dualismo Antropológico
En cuanto al ser humano, Platón defiende un dualismo antropológico: el hombre está formado por cuerpo y alma.
- El cuerpo pertenece al mundo sensible, es mortal y corruptible.
- El alma es inmortal y procede del mundo inteligible.
El alma tiene tres partes:
- Racional: Busca la sabiduría. Su virtud correspondiente es la sabiduría.
- Irascible: Representa el valor. Su virtud correspondiente es la fortaleza.
- Concupiscible: Busca los placeres. Su virtud correspondiente es la templanza.
Cuando las tres partes actúan en armonía, el resultado es la justicia, que es la virtud suprema del alma.
Ética y Política en la República
En el ámbito ético y político, Platón sostiene que la felicidad consiste en la armonía del alma, es decir, en ser justo. Solo quien conoce el bien puede obrar correctamente (intelectualismo moral). En su obra La República propone un Estado ideal dividido en tres clases:
- Los gobernantes (filósofos, con alma racional).
- Los guardianes (soldados, con alma irascible).
- Los productores (artesanos, con alma concupiscible).
Cada clase debe cumplir su función y no entrometerse en las de las demás. El mejor gobierno es la aristocracia, el gobierno de los sabios, que degenera sucesivamente en timocracia, oligarquía, democracia y, finalmente, tiranía.
ARISTÓTELES: La Inmanencia de la Forma y la Ética del Término Medio
Discípulo de Platón, Aristóteles se separa de su maestro al rechazar la existencia de un mundo de Ideas separado del mundo sensible. Para él, la forma (lo que hace que algo sea lo que es) está en las cosas mismas, no en otro mundo.
La Ética Eudemonista
En ética, Aristóteles defiende una concepción eudemonista: el fin último del ser humano es la eudaimonía (felicidad), entendida como una actividad del alma de acuerdo con la razón y la virtud. Su ética también es teleológica, pues toda acción tiende a un fin.
Tipos de Virtudes
Aristóteles distingue dos tipos de virtudes:
- Intelectuales: Perfeccionan la razón (sabiduría, inteligencia, prudencia).
- Éticas: Perfeccionan la conducta y se adquieren mediante el hábito.
Las virtudes éticas consisten en encontrar el término medio entre dos extremos: por ejemplo, la valentía es el punto medio entre la cobardía y la temeridad. La prudencia es la virtud que permite hallar ese equilibrio. La justicia es la virtud más importante y consiste en dar a cada uno lo que le corresponde. Distingue entre:
- Justicia distributiva: Regula la distribución de bienes y honores.
- Justicia conmutativa: Corrige los daños cometidos.
SAN AGUSTÍN: La Síntesis entre Filosofía y Cristianismo
San Agustín une la filosofía de Platón con el cristianismo. Para él, Dios es el ser supremo, eterno e inmutable, creador del mundo y fuente de toda verdad.
La Doctrina de la Iluminación
La verdad se encuentra en el alma humana gracias a la iluminación divina: es Dios quien ilumina la mente y le permite conocer la verdad. El alma es inmortal e imagen de Dios, y su fin es unirse a Él.
Ética y las Dos Ciudades
En ética y política, San Agustín considera que el bien supremo consiste en amar a Dios, mientras que el mal es simplemente la ausencia de bien. El ser humano es libre y puede elegir entre amar a Dios o amarse a sí mismo. De esta elección nacen las dos ciudades:
- La Ciudad de Dios: Formada por quienes aman a Dios y viven con justicia.
- La Ciudad terrena: Formada por quienes buscan el poder y los placeres.
La verdadera justicia solo se alcanza en la Ciudad de Dios.