Fundamentos Éticos de la Modernidad: Pilares de los Derechos Humanos
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Fundamentos Éticos de la Modernidad
Podemos concebir estos valores de la modernidad, básicos para los derechos humanos, de la siguiente manera:
a) Seguridad jurídica
Valor específico de la modernidad, es la condición de otros valores y razón que fundamenta todo el derecho, los derechos humanos y otros principios de organización. Su fin es la creación de un ámbito de paz, orden y certeza frente a aquellas realidades personales o fácticas que pueden impedir o dificultar la existencia de otros valores. La seguridad no es un valor exclusivo, es un valor genérico del mundo moderno, del Estado y del derecho moderno.
b) Libertad
Como valor central, en primer lugar, encontramos la libertad social, política y jurídica (también llamada libertad positiva), pues se trata de la creación de condiciones de vida social y política para que nuestra libertad de elección psicológica se pueda ejercer plenamente.
La libertad negativa o de no intromisión del Estado consiste en la independencia moral individual, resultado siempre provisional de nuestra capacidad de elección y la posibilidad de elegir preferencias y proyectos vitales. El ámbito de la libertad social supone la conjugación de los principios de autonomía individual (libertad negativa) y universalización (libertad positiva).
c) Igualdad
Es un valor incomprensible sin la libertad. Se debe entender en dos sentidos principales:
- Igualdad formal: Aquella situación en la que los beneficios de la igualdad social, política y jurídica alcanzan a todos sin excepción.
- Igualdad material: Denominada también "igualdad para la libertad", consiste en la creación de las condiciones mínimas para que todas las personas puedan ejercer su libertad de elección y beneficiarse de la libertad social en la búsqueda de sus propios proyectos vitales.
d) Solidaridad
Como sinónimo de fraternidad, representa la cooperación en la construcción de unos valores comunes o de ética pública y de sus dimensiones políticas y jurídicas, sin sacrificios excesivos que llamarían a su transformación en una virtud individual de amor hacia los demás. En nuestra cultura, se desea participar y ayudar en su enraizamiento.